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La gran pregunta: ¿cabe Isco en el Madrid?

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Manu MAÑERO – Una de las variables dependientes sobre las que trabajó Isco su decisión de fichar o no por el Real Madrid fue la posibilidad que le daría el conjunto blanco de tener minutos de calidad, presencia y partidos: en base a esto, el jugador, finalmente, tomó junto al resto de las partes implicadas la determinación de jugar de blanco. Al fichaje, al que ha acompañado la llegada de un nuevo entrenador (Carlo Ancelotti), le acompaña el interés del aficionado por conocer en qué lugar tendrá esos minutos y, en base a eso, qué podrá aportar al Real Madrid.

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El conjunto blanco, máxime tras firmar a Luka Modric el pasado verano, está tomado –erróneamente- como un equipo con sobredosis de mediapuntas en plantilla, que es la posición natural de Isco, en la que más y mejor rendimiento ofrece, y a la que tiende incluso durante lances de partidos en los que le ha sido encomendada otra misión (como en algunos tramos de la pasada temporada con el Málaga, más cercano a la recepción en propio campo, y también en momentos específicos con la selección española sub-21 en el último Europeo). Modric, usado como centrocampista alternativo a Xabi Alonso durante su primer año, no parece que vaya a desempeñar este rol y que en este sentido vaya, con Ancelotti –y en función del dibujo que adopte el italiano- a rivalizar con Isco en esa posición.

El nombre (con permiso de Kaká…) es Özil. Con Mourinho, el alemán tuvo tanto o más protagonismo cercano a la banda que en la mediapunta pura, y no sería descabellado considerar que, siendo tanto él como Isco futbolistas que no destacan precisamente por su punta de velocidad, puedan alternarse circunstancialmente ese hueco del campo. A Isco, de hecho, se le ha visto destacar en desborde en seco y asistencias en ese ángulo del campo, en banda izquierda, bien buscando el perfil natural con su pierna buena –tanto para el disparo con rosca como en paralelo-, bien para asistir, en un rol similar al de Iniesta en el Barcelona y la Selección. Ancelotti, conocido por su 4-3-3 del Milan (con variantes), encontraría hueco sin problema a los dos, siempre, eso sí, sacrificando a uno de los futbolistas para el desborde que Mourinho encontró, por ejemplo, en Di María, a priori uno de los damnificados por la llegada del ex del Málaga.

Por una cuestión puramente estratégica, acumular talento en la zona de creación puede resultar contraproducente, pero esto no es óbice para hacer a Isco el hueco que el Real Madrid necesite, especialmente cerca del área: esto quiere decir que el doble pivote usado por Mourinho (Xabi-Khedira) no tendría ni mucho menos por qué variar, siempre que Ancelotti mantenga una idea más cercana al 4-2-3-1 que al 4-3-3 mencionado anteriormente. En esa línea de ataque hay tres puestos de enlace y llegada que Isco, Cristiano y Özil podrían ocupar casi instintivamente, confiando el remate y la finalización pura a un nueve, pongamos Benzema, a falta de algún probable movimiento durante el mercado, que dará la pista en última instancia sobre el rol del mediapunta costasoleño: si no llega un nueve, y como parece termina saliendo Higuaín, es más probable que Cristiano termine siendo en más de una ocasión que juegue en punta, lo que perfilaría a Isco más por el centro que por banda, con Özil por un costado y Di María, puntualmente, por el otro.

Presuponer que Isco alternará labores de último pase con Özil tampoco es que sea un ejercicio de imaginación desbordante: aunque es verdad que en función de lo que quiera disponer Ancelotti, y sobre todo del protagonismo que dé a Cristiano, veremos a un Isco más participativo o más decisivo. Ni Modric, ni Kaká ni, en definitiva el propio Özil, son óbice para que el andaluz pueda ser titular -e importante- desde la primera jornada.

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