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Lo que el Inter se perdió sin Marcelino

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El Inter de Milán ha oficializado a Stefano Pioli como nuevo técnico tras la destitución de Frank de Boer y se trunca así la gran oportunidad de Marcelino García Toral. El entrenador asturiano salió de Villarreal por la puerta de atrás con la temporada sin iniciarse a pesar de su ben trabajo durante los últimos años y actualmente se encuentra sin equipo.

Marcelino comenzó su carrera en los banquillos de Asturias. En las filas del CD Lealtad, el filial del Sporting de Gijón y el primer equipo sportinguista demostró su buen hacer y a punto estuvo de conseguir un ascenso a Primera División para el cuadro del Molinón. Su primer gran triunfo llegó cuando entrenaba al Recreativo de Huelva y logró ese ascenso que se le escapó en su tierra natal. Su buen trabajo fue recompensado con el Trofeo Miguel Muñoz al mejor entrenador de Primer y Segunda división.

Su mayor gesta deportiva la consiguió en Santander. Por dos ocasiones, aunque la primera de ellas será difícilmente igualada alguna vez en el Racing. En la temporada 2007/08 clasificó al conjunto cántabro para la Copa de la UEFA por primera vez en su historia y llevó al equipo a semifinales de la Copa del Rey también por primera vez. En 2011 vivió una segunda etapa en Santander y en tan solo media temporada salvó del descenso a un equipo aparentemente condenado a perder la categoría.

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Antes de ese segundo affaire con el Racing, obró el segundo ascenso a Primera División con el Real Zaragoza y por ende fue nombrado mejor entrenador por segunda vez en su carrera. No obstante, a pesar de sus buenos resultados estaba encasillado como un entrenador de equipos pequeños. La duda sobre si podría rendir de igual manera en clubes con objetivos más ambiciosos y grandes presupuestos se cernía sobre Marcelino y decidió firmar por el Sevilla para experimentar nuevos retos.

En el Sánchez Pizjuán vivió los peores momentos como entrenador profesional y fue cesado con la temporada 2011/12 sin finalizar. Nunca encajó con el vestuario ni la grada sevillista. Se tomó un año sabático hasta que Fernando Roig lo fichó para el Villarreal. A los mandos del combinado castellonense se ha ganado el respeto que perdió debido a su mala experiencia en Sevilla y ha logrado clasificar al ‘Submarino amarillo’ para semifinales de Europa League, Copa del Rey y para la Champions League. Unos resultados extraordinarios sumado a un juego vistoso y alegre del que pocos equipos pueden presumir en Europa.

Tan solo un episodio aciago que derivó en un conflicto acerca de su profesionalidad por una derrota contra el Sporting pudo eclipsar su etapa en El Madrigal. Es su palabra contra la de Fernando Roig. Nunca podremos saber la verdad, cada cual tendrá su opinión pero el que manda es Fernando y decidió despedirlo. Ahora le llegaba la gran oportunidad de su vida. Un club histórico como el Inter, con un potencial económico tremendo y que quiere volver a ser el gigante europeo que era. Los rumores apuntan a que las pretensiones del asturiano han truncado la operación. Lo sentimos Inter, esto es lo que se pierden sin Marcelino; pierden personalidad, buen juego, mentalidad ganadora, competitividad… que no les sobra a los italianos en las últimas temporadas, precisamente.

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