Ciclismo

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La fuerza bruta de Sky da inicio a la primavera

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Tirando como una mula, con más fuerza que talento desde que saltó del grupo definitivo de favoritos a falta de una decena de kilómetros,Ian Stannard, producto británico de la máquina Sky, rodaba camino de la meta en Gante. A su rueda, cómodamente, el belga Greg Van Avermaet, evidentemente más veloz que Stannard. Siempre a apenas unos diez segundos, los potentes Sep Vanmarcke, vencedor de la carrera hace dos años ante Boonen, y Niki Terpstra lideraban la persecución, acompañados de Edvald Boasson Hagen, compañero de Stannard y a quien los otros dos llevaban en volandas.

Así estaba la situación de carrera en el final del Omloop Het Nieuwsblad, que como acostumbra da inicio a la ‘verdadera’ temporada ciclista, tras los fuegos de artificio, preparaciones, stages y ‘pachangas’ pérsicas de los meses de enero y febrero. La primera piedra de las clásicas de primavera, las de los adoquines y las cotas, las del ciclismo en su máxima esencia.

Con el mal tiempo y frío habituales en esta época del año en la región flamenca, tras la fuga matutina en la que destacaban Sinkeldam, Kuchynski, Paterski, Lemoine y el sobrino de Tom Steels, Stijn, y el tempranero paso por Kapelmuur, la carrera se rompió, como previsto, a algo más de 50 kilómetros para la meta. En el decisivo encadenado de las cotas de Taaienberg, Eikenberg y Wolvenberg, primero Vanmarcke y luego Terpstra, los más activos durante todo el día, se movieron al ataque para ser neutralizados posteriormente por el ya conformado grupo de favoritos.

En los siguientes tramos de adoquín, se destacaría un grupo con el propio Terpstra, Lars Boom, Boasson Hagen, Arnaud Demaré, de quien se espera mucho este año y en el futuro, Kenneth Vanbilsen -vencedor de De Ronde U23 hace un par de años- y Egoitz García, único español participante y como el año pasado, cuando ya hizo top-10, protagonista en Omloop para finalizar en novena posición. De este grupo solo sobrevivieron los tres primeros, que se quedarían en dos a una veintena de kilómetros del final tras el pinchazo desafortunado de Boom.

La falta de entendimiento entre los dos líderes, con Terpstra que no quería lanzar al veloz Boasson Hagen, hoy sólido tras su horrendo 2013, dio al traste con sus opciones. Si no gano yo, no lo hace ninguno, pensaron. El impás posterior lo aprovechó Ian Stannard junto a Van Avermaet para llegar a la situación de carrera ya referida.

El Team Sky, pese a ser el equipo más fuerte del pelotón y del pavés junto a Omega Pharma Quick Step, nunca ha rendido en las clásicas primaverales. De hecho, su único triunfo reseñable fue la victoria en Omloop de Flecha en 2010. El caso es que, a base de fuerza, con dos ciclistas entre los cinco primeros, uno en cabeza, el otro cómodamente detrás, Sky tenía la estrategia ganadora. Sin embargo, lo lógico parecía que Stannard aguantara, quemara a Van Avermaet y dejara en bandeja la victoria a Boasson Hagen.

Pero no ocurrió así. El británico, temerariamente -o no- confiado en sus fuerzas, lanzó a la pareja cabecerá, aumentando la ventaja con los perseguidores y con el riesgo de llevar a rueda a un ciclista mucho más veloz. Pero se llevó el premio. A falta de 300 metros lanzó el sprint, aguantó a base de tesón, Van Avermaet remontó cuando ya era tarde y sin alzar los brazos, Ian Stannard cruzó la línea de meta para llevarse la primera clásica del año.

Con 26 años, Ian Stannard, el trotón británico que ya se había mostrado con sus brutos ataques en el tramo final de la estrambótica Sanremo del año pasado, consigue así su primera victoria profesional de importancia. Van Avermaet, pese a ser protagonista habitual en los últimos tiempos, sigue quedándose sin su triunfo en primavera, el que por justicia divina debería llegarle algún día. Del resto, Vanmarcke y Terpstra mostraron magníficas sensaciones de cara a los próximos eventos, al igual que Boasson Hagen en busca de su recuperación. Demaré justificó centrar su año y su carrera en esta parte de la temporada, mientras Tom Boonen se escondió tras el frío. Sin duda, Omloop fue un buen aperitivo para lo que llegará.

 

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