Fútbol femenino

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La fiesta de Holanda

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La alegría también existe en el fútbol holandés y es que el color anaranjado, tan característico en las calles de la nación, retomó su aura histórica en una jornada de júbilo. Si bien es cierto que el balompié de este país atraviesa momentos duros, en el norte de Europa se desquitaron de una maldición. Desde 1988 no obtenían un título en categorías absoluta, pero finalmente se acabó la sequía con el triunfo de la selección femenina en “su” Eurocopa. Las expectativas eran altas. En un torneo dominado a placer por Alemania, se veían pocas posibilidades de que otra selección levantase el título, pero Holanda lo hizo. Organizó el torneo y lo ganó con ribetes, enamorando a miles y uniendo al país.

Jugadores legendarios como Michael Mols y Dany Landzaat mostraron su apoyo irrestricto a medida que avanzaba el torneo. Pierre Van Hoijdoonk, embajador de la competencia, fue otro de los que alabó lo conseguido por las jugadoras. “Las chicas lo hacen mejor que nosotros en el 2000; En otras palabras, ganan”, espetó.

No se trata de un simple título, sino del reconocimiento de saber que en una sociedad conocida por fallar en momentos trascendentales, también se puede ganar. Es cierto que había muchas expectativas, y que las anaranjadas tenían la espina de la Eurocopa masculina del 2000, pero los objetivos se superaron con creces ya que Holanda no estaba entre las favoritas para alzar la Copa. Van Oostveen, dirigente de la federación, sabía de la magnitud de lo que estaba por alcanzarse, y es que cuando declaró a UEFA antes de la final los aspectos positivos de la competencia, no desestimó el potencial de sus jugadoras. “¿Por qué Dirk Kuyt es tan popular aquí? Es porque es un tipo sencillo. Tenemos que reconocer que ir a ver el fútbol masculino es menos accesible, en términos de conexión con los jugadores y en cuanto a conseguir entradas. No será así en la EURO femenino. Las jugadoras son accesibles, al igual que los boletos para los partidos. Todas las entradas para los juegos de Holanda ya están agotadas. Las niñas podrán identificarse con nuevos modelos como Vivianne Miedema y Anouk Dekker”. El torneo fue un éxito. Rompió récords históricos y el color anaranjado se multiplicó. ¿Lo más importante? Holanda se demostró así mismo que puede volver a resaltar en el fútbol. La fiesta fue completa.

Naranja Mecánica y femenina

Los protagonistas del buen fútbol no se llamarían Arjen Robben o Wesley Sneijder, sino que en esta ocasión serían las Lieke Martens o Vivianne Miedema, de quien se esperaba fuese la “Mujer Gol”. Las dos cumplieron y los resultados se vieron con creces. Las dirigidas por Sarina Wiegman irrumpieron con creces en el debut ante Noruega gracias a un certero cabezazo de Shanice Van de Sanden que destrabó la paridad. El empuje del buen resultado ante una de las favoritas sirvió para los siguientes duelos: Las “Leonas” derrotaron 1-0 a Dinamarca y 2-1 a Bélgica para garantizar la clasificación como primeras del grupo.

En cuartos de final, Suecia se mostraba como una de las rivales más difíciles, pero las dirigidas por Wiegman no se amilanaron y sortearon el escollo con tantos de Martens y Miedema. Ya en la semifinal, las jugadoras no quisieron que el sueño se estropeara, y con un vendaval ofensivo, destruyeron a su rival con un categórico 3-0 que les dio el billete de favoritas para la final contra Dinamarca. “Es como si jugáramos con 12 jugadores gracias a nuestro público, es increíble tenerlos siempre apoyando”, llegó a destacar una Jackie Groenen que pudo ver a una afición fiel que llegó a ingresar a más de 27.000 asistentes, todo un récord para la competencia. Y todavía quedaba el duelo definitivo.

El De Grolsch Veste de Enschede era una fiesta que se preparaba para alejar fantasmas: Holanda tenía el trofeo muy cerca y no iba a permitir que se le escurriera entre las manos. Van Veenendaal; Van Lunteren, Van der Gragt, Van Es, Dekker; van de Sanden, Spitse, Miedema; Van de Donk, Martens y Groenen eran las elegidas para el partido definitivo.

Dinamarca fue un digno rival. Hirieron y complicaron a su contendor, pero al final del compromiso, las holandesas se alzaron con un triunfo sin atenuantes. 4-2 gracias a goles de Spitse, Martens y Miedema por partida doble. “Ha sido una gran final, con dos selecciones que querían jugar al fútbol y querían ganar. Ambas han jugado al ataque y un partido con seis goles es muy emocionante y grande para el fútbol femenino. Creo que nos hemos merecido ganar pero Dinamarca ha demostrado que también merecía estar aquí”, señaló Wiegman al término del partido.

Todos querían estar en una jornada de ensueño. En las gradas podía visualizarse a algunas estrellas de la rica historia del balompié de este país, y había una que destacaba: Marco Van Basten. El héroe de la final de 1988 no quiso perderse la jornada y se dejó ver con Louis Van Gaal disfrutando de una de las tardes más recordadas en la historia del fútbol holandés. El “Cisne de Utrech” podía estar orgulloso ya que las “Leonas” le habían dado otro título al balompié anaranjado y algo más importante: la confianza en sí mismos para creer en poder regresar a la élite. Holanda enriquece su Palmarés y les demuestra a todos que puede ganar finales.

 

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