Fútbol alemán

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La doble ruta hacia la Bundesliga

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Nunca un equipo que asciende categorías de forma consecutiva deja indiferente a nadie. Si es humilde, lo fácil es caer embriagado por esa progresión tan romántica como imparable. En el caso de que su éxito se deba principalmente a una inversión millonaria, la envidia o la sensación de que se estén alterando la reglas naturales del juego hacen recelar al común de los aficionados. Ambos modelos conviven hoy en lo más alto de la 2.Bundesliga.

El Darmstadt 98 y el RB Lepzig, colíderes junto al Kaiserslautern, siguen caminos paralelos que buscan convergir en un mismo punto si bien el modo de andar de uno y otro no puede ser más diferente. Mientras la presencia del primero en lo más alto es toda una sorpresa, lo del segundo se intuía antes incluso de que arrancara la competición. Demasiados contrastes para dos clubes que vienen de un lugar idéntico.

Un período comprendido entre finales de mayo y principios de agosto del años 2013 marca el comienzo de la ruta pero existe un pasado detrás que en el caso del Darmstadt pudo resultar dramático. La larga resaca que supuso llevarse a la boca el dulce trago de la Bundesliga acabó sepultándoles en las alcantarillas del fútbol patrio debido a las consecuencias del dispendio. Aquello mermó sus opciones de progreso, llegando incluso a dormir en la Oberliga a comienzos de siglo; coincidiendo con la llega al banquillo de Bruno Labbadia. Fue un toque de atención que despertó a gente que antaño había dejado sus esfuerzos en la entidad y les animó a sanear la situación para regenerarse.

Esa experiencia no la vivió el Leipzig, que ya era robusto desde su nacimiento hace tan solo cinco años. En aquella época puso sus ojos en la ciudad el fabricante de bebidas energéticas Red Bull, animado por sus experiencias piloto en Nueva Jersey, Salzburgo y Sao Paulo. Desembarcaba de esta forma en un país con tradición futbolística y en una zona con infraestructuras para levantar un imperio, marcándose como objetivo la división más alta en un periodo comprendido entre las ocho y las diez temporadas.

Todo un ejercicio de ingeniería financiera y deportiva que ha acortado incluso las previsiones, más si cabe cuando en mayo del ya mencionado 2013 alcanzó la división de bronce después de pasearse ante sus rivales en liga. En ese momento coincidieron en el ascensor con el Darmstadt, si bien estos últimos bajaban de piso tras finalizar la campaña terceros por la cola. Un nuevo drama para ‘Los lilas’ (así se les conoce) que, sin embargo, acabaría tornando en alivio cuando al Kickers Offenbach le fue retirada la plaza por los problemas en su caja fuerte.

Coincidían de esta forma en una misma competición el maltrecho conjunto de Hesse y el nuevo rico del balompié germano. Una vez más todo apuntaba a que sus destinos serían divergentes pero, contra todo pronóstico, unos cumplieron con las expectativas y otros mejoraron los augurios de los más optimistas.

Mientras en Leipzig celebraban su segundo puesto, en Darmstadt temblaban las piernas ante una oportunidad tan única como impensable. En frente estaba un rival de raigambre como el Arminia Bielefeld y con ellos debían jugarse el sueño a doble partido. El 1-3 de la ida resultó una bofetada de realidad, el máximo exponente del dolor. Pese a ello quedaba un viaje más hacia lo improbable, una expedición que acabó resultando épica.

Los hombres de Dirk Schuster, ex defensor que hizo carrera en diversos lugares del país y llegó incluso a ponerse la camiseta del Antalyaspor, lograron ponerse 0-2 arriba. Toda una heroicidad que frenó en seco el tanto local obra de Burmeister. Repuestos del golpe, un gol del Gondorf forzó la prórroga. Allí volvió el drama cuando el Arminia se puso 2-3 gracias a Przybylko. Sin embargo la leyenda tenía ganas de ser escrita esa noche y finalmente Elton Da Costa, con el tiempo ya cumplido, culminó el milagro.

La sobredosis de confianza que ambos experimentaron es la misma que, por inercia, les mantiene ahora en la cabecera de la clasificación. Unos alardean de garra y pasión, los otros del talento innato del jugadores como la estrella en ciernes Joshua Kimmich. Dos maneras distintas de ver el fútbol y de hacer las cosas, el dinero y las ganas de sobrevivir dados de la mano.

 

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