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La difícil encrucijada del ‘Caso Torres’

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“En ningún sitio mejor que en el Atlético”, declaraba Fernando Torres tras conocerse su vuelta al club colchonero, viendo así cumplido su sueño. Un sueño que con el paso del tiempo ha ido tornándose en pesadilla. La afición le quiere, le mima, pero su rendimiento no está siendo el esperado. Simeone parece no contar con él de cara al futuro, el cual parece no estar teñido de rojiblanco para ‘El Niño’.

De aquel equipo sub-15 que se proclamaba campeón de la Nike Cup en 1998, se encontraba un jugador que sobresalía claramente por encima del resto. Calidad, talento y gol eran las cualidades de ese joven chaval llamado Fernando, y apellidado Torres. En el Atlético de Madrid conocían de su proyección, y no les importó dejarle quemar etapas de un modo vertiginoso, de hecho, debutó con el primer equipo con tan solo 17 años. Poco a poco, gol a gol, el fuenlabreño fue haciéndose hueco en la historia de la entidad del Manzanares. Pero, como suele pasar siempre, la falta de títulos le llevó a tomar una de las decisiones más difíciles de su vida: abandonar su querido Atleti. De este modo, y dejando atrás 244 partidos en los que consiguió 91 tantos, Torres se marchó en busca del éxito a tierras inglesas, eso sí, en su mente siempre estuvo volver. “Espero que esta despedida sea un hasta luego”, declaró el día de su adiós.

Ese duro y amargo trago de ver como tu ‘ojito derecho’ se separa de ti fue difícil para todos. No obstante, el paso del tiempo y, sobre todo, la llegada del ‘Cholo’ al Atlético, supuso la apertura de una de las etapas más gloriosas del club. Las alegrías se sucedían, pero al mismo tiempo muchos pensaban que faltaba algo, y ese algo era la participación de su ‘Niño’, convertido ya en todo un hombre, en las nuevas y sucesivas gestas rojiblancas. Mientras tanto, Torres, que ya había cosechado esos éxitos de los que tanto adoleció en un pasado, no atravesaba por su mejor momento futbolístico y se moría de ganas por regresar a casa. Finalmente, a finales de 2014, más de cuarenta y cinco mil personas se dieron cita para presenciar la vuelta del ‘hijo prodigo’, su ídolo. Fernando Torres abandonaba Milán para marcharse cedido a su hogar, ese que le vio crecer, marcándose un claro objetivo: devolver todo el cariño prestado y la confianza depositada en él.

Ya hace algo más de un año del regreso del delantero, y la cosa no pinta nada bien. Torres no pierde la ilusión de triunfar en su segunda etapa y sigue trabajando para ello, pero sí parece haber perdido algo imprescindible en su profesión: el gol. Ha jugado un total de 50 partidos, en los que sólo ha visto puerta en ocho ocasiones, un pobre bagaje que se ha traducido en un sinfín de dudas y desconfianza por parte del míster. La afición quiere que continúe, es un símbolo y un pedacito del escudo, pero Diego Pablo Simeone no lo ve nada claro y le ha dado un ultimátum de aquí hasta final de temporada. Si sus números mejoran, se quedará, sino se verá obligado a cambiar de aires. La directiva y el jugador se resisten a otra marcha más, a otra cruel despedida, pero el cuerpo técnico no lo ve nada claro. El ‘Caso Torres’ se vislumbra como una difícil encrucijada con final oscuro.

Muy complicado lo tiene ya Fernando, quien volvía para quedarse, y que vuelve a estar más fuera que dentro, viendo truncado así su deseo de colgar las botas junto a los suyos.

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