EURO 2016

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La diferencia de tener un entrenador

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Es algo en lo que llevamos insistiendo desde que comenzó la Eurocopa. Pero en cada partido que disputa Italia conviene recordarlo para poner en contexto a una selección que, a nivel de talento individual, tiene su peor generación en décadas. Y que había perdido a Marchisio y Verratti antes. Y para este partido, también a Candreva. Pero tiene un entrenador, Antonio Conte, y 23 futbolistas comprometidos incondicionalmente con una idea: competir al máximo durante siete partidos.

Un entrenador. Fue el factor diferencial para entender no solo el brillante triunfo italiano en octavos de final, sino el baño táctico que la azzurra infligió a una España, roma, sin ilusión, sin motivación desde el banquillo. Vicente Del Bosque, apoyado impertérrito con la mano en la sien, repitió por cuarta vez la alineación titular. Antonio Conte, volcánico durante todo el encuentro, planteó el encuentro desde el minuto uno con objetivos claros: cortocircuitar la siempre previsible circulación de balón española y golpear con velocidad una defensa desconcentrada.

Durante la primera parte, lo extraño fue que Italia no se marchara con varios goles de ventaja al descanso. Daniele De Rossi tomó posesión del mediocampo, Giaccherini se convirtió en un puñal y Pellè y Éder, como el punto y la ‘i’, enloquecieron a una España que nunca encontró el modo de frenar a Italia. Solo dos paradas excepcionales de De Gea salvaron a la Roja en un principio, mientras en ataque, como ya había avisado el propio delantero antes del partido, Morata se encontraba enjaulado en solitario por los tres centrales italianos.

El primer gol italiano fue bastante simbólico. Éder lanzó una falta en la frontal -imprudentemente cometida por un desastroso Ramos- rasa y fuerte al palo de De Gea. Al rechace acudieron tres italianos, que pelearon cada balón dividido como si fuera el último. Apenas Piqué se acercó. Y terminó anotando el central Chiellini.

En la segunda parte cambió el ritmo pero no mucho el relato. Italia dio un paso atrás, más por cansancio que por voluntad española. Y la azzurra pudo cerrar el partido mucho antes, evitado solo por la presencia de De Gea y la escasa precisión de cara a puerta de los delanteros italianos, por lo demás perfectos.

España, lenta y previsible como siempre, no encontró soluciones. Tampoco llegaron desde el banquillo, con la excepción de Lucas Vázquez, que tímidamente intentó revolucionar el partido por banda, sin éxito. Silva y Fàbregas restaron. Iniesta apareció con cuentagotas. Aduriz entró y se lesionó. Morata fue cambiado inexplicablemente y España terminó jugando sin delantero para remontar. Y lo peor es que no sorprendió a nadie. Pellè al contragolpe puso el último clavo a la tumba del campeón.

 

Italia tuvo una idea, tuvo un plan, tuvo una directriz y tuvo un compromiso. Se adaptó a España, se creció como de costumbre hace en los grandes partidos y contra selecciones -como Bélgica en el primer partido- que infravaloran a Italia pero paradójicamente son los más vulnerables a los planteamientos de Conte. En España, Del Bosque termina de la peor manera un ciclo que debió terminar mucho antes.

 

PUNTUACIONES

ITALIA (3-5-2): Buffon (7); Barzagli (7), Bonucci (7), Chiellini (8); Florenzi (5), Parolo (6), De Rossi (7), Giaccherini (8), De Sciglio (6); Éder (7), Pellè (8)
Sustitutos: Motta (5), Insigne (s.c.), Darmian (s.c.)

ESPAÑA (4-3-3): De Gea (6); Juanfran (5), Piqué (4), Ramos (3), Alba (4); Busquets (5), Cesc (3), Iniesta (5); Silva (4), Nolito (3), Morata (4)
Sustitutos: Aduriz (5), Lucas Vázquez (6), Pedro (s.c.)

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