Fútbol Balcánico

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La crisis de identidad de un campeón extinto: Steaua de Bucarest

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Cualquier aficionado al fútbol de edad avanzada, erudito del balompié o curioso de la historia de este deporte identificará al Steaua de Bucarest como un clásico del fútbol europeo. Ganador de la Copa de Europa del año 1986 ante el Barça en el Sánchez Pizjuán y finalista tres años más tarde en el Camp Nou pero perdedor ante el Milan, supercampeón de Europa, 26 veces campeón de Rumanía, 22 Copas, 6 Supercopas, 2 Copas de la Liga… El club más laureado de su país atraviesa una grave crisis de identidad.

El club fue fundado en 1947 bajo el gobierno comunista y pertenecía al ejército. Dejó de hacerlo en el año 1998, tras la Revolución Rumana y consiguiente caída de la dictadura de Nicolae Ceausescu. El motivo fue económico, el ejército no pudo seguir financiando al club y la toma de control privada era la única solución viable para su continuidad. Un empresario tomó el club sin éxito hasta que otro, Gigi Becali, amigo de Gheorghe Hagi, jugador rumano más importante de la historia, se hizo con el Steaua en el año 2003.

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Becali quiso volver a utilizar el escudo y colores que el club utilizó entre 1974 y 1991 con dos estrellas amarillas en el logo añadidas pocos años de su toma de posesión antes en honor a las 20 ligas conquistadas y así lo hizo hasta el año 2011, cuando la justicia rumana dictaminó que el Steaua no debía portar ese escudo, colores y equipación pertenecientes al Ministerio de Defensa de Rumanía y el club ya no estaba vinculado al ejército.

El Steaua fue despojado de su escudo y su nombre; lució camisetas neutrales completamente amarillas sin logo durante varios partidos como protesta y se vio obligado a crear un nuevo escudo. También jugó sin nombre, en el marcador aparecía como “anfitrión”. Obtuvo un indulto, el 11 de diciembre de 2014, para poder utilizar su equipación clásica con el logo y el nombre ilegales para disputar un partido de Europa League ante el Dinamo de Kiev en su estadio de 55.000 espectadores, construido por Becali, quien estaba en la cárcel por varios delitos, con la esperanza de llenarlo de forma reivindicativa, clasificarse para dieciseisavos y convencer a la justicia. Puso las entradas a valor de 5 euros pero fue un completo desastre. Apenas acudieron 6.000 aficioandos, el Steaua perdió 0-2 y ese es el último partido registrado de un campeón de Europa ya extinto.

El escudo, su camiseta y ahora su nombre. Becali ha anunciado que el Steaua ha cambiado su nombre oficial por FCSB. Un equipo temible en los años 80 que está pasando por una época muy oscura, en plena crisis de una identidad ya perdida y deportivamente dejando de reinar en su país como antaño.

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