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La agridulce espera de Carreño

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Pablo Carreño camina por los pasillos del O2 Arena de Londres con la emoción y el orgullo de quien se siente parte de una fiesta exclusiva. Pero también con el sabor amargo de haber estado muy cerca de ser un protagonista principal del evento y “haberse ahogado en la orilla”.

“Quedarte como primer reserva te da un poco de rabia, pero hay que pensar más allá. Estar aquí ya es una experiencia muy bonita, inolvidable y un premio a toda la temporada que he hecho”, afirmó el sábado el tenista español de 26 años, primer suplente del Masters. Es decir, sólo jugará en caso de que uno de los ocho participantes se lesione.

Carreño está despidiendo una temporada a la que no duda en calificar como la mejor de su carrera. En el peor de los casos terminará en el décimo lugar del ranking mundial, cuando el objetivo al comenzar el 2017 era meterse entre los 20.

Sin embargo, su derrumbe en los últimos dos meses del año -ganó un partido y cayó en cinco desde que alcanzó las semifinales del Abierto de Estados Unidos- le hicieron perder su plaza directa en el Masters. Pese a todo, el español tuvo opciones matemáticas hasta el último instante, pero finalmente el estadounidense Jack Sock ganó un torneo de locos en París y se coló por la ventana.

“Las primera derrotas en China son un poco debido a que regresaba de la lesión (en un pulgar). Pero sí es verdad que la presión ésta extra de estar luchando por algo que no esperábamos me pudo haber pasado factura”, reconoció Carreño al intentar explicar la caída de las últimas semanas.

Tras una temporada extenuante que no terminó de la mejor manera, Carreño se fue de vacaciones a su Gijón natal convencido de que ya no tendría posibilidades de estar en el Masters. Intentó desconectarse y no seguir los partidos. Pero sus amigos y familiares no podían evitar avisarle las buenas noticias: perdía Kevin Anderson, Jo-Wilfried Tsonga, Lucas Pouille, Juan Martín del Potro… La esperanza regresaba, pero al final Sock se quedó con el título en París y la última plaza.

“El partido del domingo (de Sock contra el serbio Filip Krajinovic) lo seguí al principio por livescore. Al final caí y los últimos juegos sí que los vi en directo… hubiera sido mejor no haberlos visto”, comentó entre risas. “Al final, tanto remar para morir en la orilla. Yo en realidad no remé nada, pero morí en la orilla”.

Lo que nunca tuvo en duda Carreño es que, a diferencia de otros jugadores como Del Potro, viajaría a Londres aún siendo suplente. “Aunque acabe la semana y no haya saltado a la cancha va a ser una semana que me va a aportar mucho. Va a ser bonito estar aquí disfrutando de este gran torneo con los mejores jugadores”.

Primero en la lista de espera, el décimo del ranking aguarda que se presente una oportunidad producto de una desgracia ajena. Y el que podría brindársela es su compatriota Rafael Nadal, cuya participación está envuelta en la incógnita por sus dolores en la rodilla derecha.

Ajeno a las especulaciones, Carreño disfruta y entrena como si fuera un torneo más. El sábado practicó unas dos horas con el belga David Goffin, un jugador al que podría enfrentarse el lunes si la rodilla juega una mala pasada a Nadal. Pero el maestro suplente prefiere no pensar en ello. “De momento a esperar, es lo que toca”.

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