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La adicción al trabajo de Manolo Salvador

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Miquel MORO –  El Levante aprovechó el parón liguero por las jornadas de selecciones, entre otras cosas, para jugar un partido amistoso que diera minutos a los menos habituales y rodaje a los jugadores que tiene que ir entrando en el once debido a las múltiples bajas que presentará el equipo para su próximo choque liguero contra el Villarreal.

El rival elegido fue el Almansa, conjunto manchego instalado desde hace unos años en la Tercera División al que el equipo granota despachó por 0-3.

Pero el partido dejó un nombre propio sorprendente: Blanc Miss Ndatang. Un joven futbolista camerunés que estaba a prueba con el Almansa y que, tras ese amistoso, ha sido invitado por el equipo azulgrana para que haga otra prueba con su filial. Parece que su actuación encandiló a la secretaría técnica azulgrana que ya ha demostrado que cuando no hay dinero, hay que trabajar el doble para mantener el nivel de un primer equipo que cuando parecía haber tocado techo, no deja de sorprender por su competitividad.

De satisfacer a los técnicos de la casa, su incorporación podría guardar similitudes con la de Simao Mate, llegando sin equipo (si tenemos en cuenta que Ndatang no tiene relación contractual con el Almansa) y con un currículum interesante, para después de la aclimatación al fútbol español y a su puesta a punto a nivel físico, es indiscutible pareja de Diop.

Pero de llevarse a cabo su llegada de manera definitiva, sería otro ejemplo más de cómo está trabajando, como responsable final de las entradas y salidas, Manolo Salvador, auténtico arquitecto deportivo del mejor Levante de la historia. Con pocos medios y mucho horas de fútbol y viajes ha incorporado a coste cero o pagando cantidades irrisorias en comparación a otros equipos con objetivos parejos a los del Levante, jugadores como los ya mencionados Diop o Mate, pero también a otros de notable rendimiento como Navas, Xumetra o, mientras ha jugado, Vyntra.

Hace unos días, Salvador llegó del Mundial sub17 con la libreta llena de nombres de jugadores a seguir y ya ha declarado que tiene listas los objetivos de cara al mercado de invierno donde más allá del lateral y mediocentro que desea Caparrós, tiene en mente un delantero que complete una línea que no acaba de arrancar este año.

Si cuando los grandes fichan en invierno se habla de mala planificación o de urgencias a cubrir, hacerlo al referirse a equipos de menos capacidad económica  es hacerlo de directores deportivos que están todo el año pendientes de tener atados a los jugadores para incorporarlos tan pronto haya fichas libres o mercado abierto sin importarles si es verano o invierno y con las miras puestas más allá de un rendimiento a corto plazo. Una forma de planificar la temporada terriblemente exigente a nivel humano pero que minimiza bastante el porcentaje de ‘pufos’ al hacer un seguimiento más exhaustivo y, en el caso del Levante, una inversión económica bastante baja.

Un modelo que quizás no sea perfecto o infalible, pero sí muy responsable con la situación del equipo a nivel económico que, en ocasiones, recuerda al que sirvió de base para el éxito a principios de Siglo del Sevilla de la mano de ‘Monchi’ y de Víctor Orta, y que choca frontalmente con el de aquellas secretarías que trabajan tres meses al año y hasta se pueden permitir coger vacaciones en agosto, cuando el mercado está en su momento de más actividad.

[Sigue la actualidad del Levante en @LevanteSphera]

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