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Kristoff, el vikingo que reconquistó Flandes

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Los vikingos dominaron gran parte del norte de Europa y sus costas durante cuatro siglos. Partiendo desde Escandinavia y Dinamarca, colonizaron islas como Islandia o Groenlandia, invadieron las islas británicas, realizaron incursiones a lo largo del Atlántico y el Báltico, desde las costas ibéricas hasta la actual Irak, e incluso llegaron a América antes del siglo XI.

En especial durante el siglo IX, los vikingos realizaron numerosas entradas en las costas de Flandes, remontando el río Escalda (Schelde en flamenco) hasta Gante, saqueando a su paso ciudades y llegando a ocupar algunos puntos, esclavizando a la población local. De hecho, es probable que el idioma flamenco se viera influido por el nórdico, muy próximos en sus formas arcaicas.

También siguiendo el curso del río Escalda, otro hombre proveniente del norte continúa confirmando su actual dominio sobre Flandes, en este caso reducido al ámbito del ciclismo. La sola mención de su nombre hace temblar en este 2015 el adoquín que identifica a las clásicas flamencas de primavera: Alexander Kristoff.

Noruego nacido en Oslo, se trasladó a Stavanger, en el suroeste del país tras la separación de sus padres. De cara recia y mirada profundo, comenzó a sentir la bicicleta detrás de su padrastro, por las ventosas carreteras de la zona. Kristoff pasó a profesionales en 2010 con el equipo BMC, donde nunca se adaptó, y comenzaría a lanzar su carrera al más alto nivel un par de años después cuando fichó por el equipo ruso Katusha, ya con 25 años, y fue bronce en los JJOO de Londres.

 

En Flandes, Kristoff ha firmado una semana perfecta. La victoria en el Tour de Flandes fue el punto álgido. Se sabía favorito, sin Boonen y Cancellara, y actuó como tal. A falta de una treintena de kilómetros, cogió la rueda de Niki Terpstra, vigente campeón de Roubaix, hicieron camino y, como era lógico, le batió fácilmente al sprint para convertirse en el primer noruego en ganar el gran monumento flandrien.

Antes, dominó de principio a fin los Tres Días de La Panne, venciendo las tres etapas y la clasificación general de manera autoritaria. Más tarde, salvó la caída final en el Scheldeprijs para vencer en un sprint reducido con suma facilidad. Por si fuera poco, ganando los sprints del grupo quedó 4º en Harelbeke, y 9º en Gent-Wevelgem, donde venció su fiel escudero -y clave en muchos de sus triunfos- Luca Paolini. Además fue 2º en Sanremo, en el inicio de la primavera, superado por Degenkolb en los últimos metros de la Classicissima que ya ganó en 2014, convirtiéndose en el primer noruego en conquistar un monumento.

La primavera casi perfecta de Kristoff, ya consolidado entre los mejores ciclistas del mundo, puede culminarse este domingo alcanzando al norte de Francia, en la París-Roubaix. La invasión vikinga procedente de Noruega, que comenzó hace más de una década Thor Hushovd -campeón del mundo en 2010- puede darse por asentada en el ciclismo de la mano de Alexander Kristoff.

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