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Koke Resurrección, el motor que no puede gripar

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No es casualidad que el peor Atlético, en cuanto a juego se refiere, se haya visto sin Koke, el motor infravalorado por propios y ajenos al que los números estadísticos no hacen justicia al dominio, control y creación que el canterano inflige en el juego ofensivo del Atlético de Madrid.

Diego Pablo Simeone lo sabe, y por eso es insustituible, y por eso suele llegar a los finales de temporada ‘muy tieso’, pero como se ha visto, hoy por hoy, es insustituible dentro del once titular del preparador argentino. La baja del ‘6’ durante este último mes ha hecho que se haya visto un Atlético con solo un plan, el repliegue y la salida rápida. Y es ahí, en la salida donde Koke ejerce un papel predominante en cuanto a precisión y decisión liberando a Griezmann de retrasar unos metros su posición y dejando al francés como receptor y no como generador. Y no, tampoco Griezmann está bien, hay que decirlo y exigir más al francés, como a tantos otros en el equipo.

Con el derbi en el horizonte del fin de semana y las dudas vistas en el equipo este último mes, no queda otra solución que volver a encomendarse en el patrón que, ya con el alta médica, se antoja indispensable para devolver la ilusión al Metropolitano tras la derrota ante el Chelsea y los empates ante Qarabag y Villarreal.

También volverá Carrasco, ese dandy irregular con aura de ‘cristianoronaldización’ en sus gestos pero que poco se acerca al rendimiento mostrado por el portugués en su trayectoria. Picos de forma sublimes con notables ostracismos y una tendencia al individualismo que poco casa con la forma de entender el ‘cholismo’, pero el belga también es necesario. Desborde, velocidad y la forma más rápida de superar líneas rivales que tiene el equipo.

Las dos bajas, de Koke y Carrasco, han hecho daño a un equipo plano y con pocas ideas cuando el rival completa su repliegue. Filipe Luis por el lado izquierdo parece la manera más fácil de triangular para buscar el desajuste rival por banda, pero la circulación del equipo en los últimos partidos siempre pecó de falta de velocidad y precisión, lo que no es una novedad. Lo que sí es una novedad, y para mal, es que al equipo le cuesta volver a morder en la presión, ¿tema físico, confianza, una mezcla de ambas?. Salvo el partido frente al Villarreal, el Atlético no ha gozado de tramos de presión para robar el balón en campo rival y castigar al contrario. La mayor de las virtudes del Atlético de Simeone, junto al juego aéreo, hoy extinto, parece desaparecer, y sin presión, sin juego aéreo y sin gol, el equipo tacha a sangre los 45 días que faltan para dar el alta a Vitolo, que ayudará en el centro del campo con desborde y creación, y con Diego Costa, en el gol y la presión. Presumiblemente sin Champions pero vivos en Liga y Copa, en un año con TAS, sin Calderón, hay que subsistir, que los jóvenes crezcan y que Koke no se lesione nunca más.

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