Fútbol francés

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Karim Benzema, el gran potencial del todo y la parte

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Darío LOSADA  El fútbol es un deporte muy complejo. Esto no lo descubro yo ahora en un alarde de inteligencia literaria ni lo hará nadie a estas alturas. Lo cierto, y no voy a dar muchos rodeos ya que la situación no se presta a hacer un estudio de los diferentes deportes, es que el fútbol es el deporte más difícil de practicar de todos cuantos existen: hay diez compañeros que intentarán ayudarte segundo unos principios tácticos complejos, que han sido determinados previamente por un entrenador, mientras once adversarios corren como locos hacia ti con el fin de robarte un objeto redondo, que se mueve y da botes, y que aún encima tienes que controlar con los pies, con los que no tenemos capacidad prensil, ni la percepción sensitiva que hay en las manos ni ninguna función vital que hacer con ellos.

Aparte de estas reglas, en el fútbol, como en cualquier deporte, existen otras no escritas que se establecieron convencionalmente en fases del partido, como echar la pelota fuera, o simplemente como códigos internos de un vestuario o club. En el primer equipo Olympique Lyonnais mantienen como norma desde los tiempos de Chiesa y Lacombe, aparte de respetar la regla del fuera de juego y levantar la mano para hablar, que cuando un jugador se convierte en miembro activo del primer equipo, debe decir unas palabras a sus compañeros a modo de presentación, por esas cosas que el ser humano es sociable por naturaleza y el Zóon Politikon, que decía Aristóteles. A Karim Benzema, cuando le tocó decir las suyas, no era más que un juvenil con acné y unas cuantas hormonas dando saltos, encerrado en el magnífico vestuario de un equipo que ganaría siete veces consecutivas la Ligue 1. Las gracietas de los Juninho, Essien, Malouda y compañía, se sucedían mientras que Karim, sin ser todavía un miembro más del grupo, pasaba el mal trago a duras penas. A nadie le gusta que se rían de uno, y si tienes 17 años, poco más puedes hacer que gritar un escueto y grácil discurso a modo de consigna panfletaria: «¡No os riáis, he venido a quitaros el puesto!».

Y no le faltaba razón. A pesar de que no era un jugador habitual en la rotación del equipo, Karim se convirtió en la sensación del campeonato galo pocos años más tarde. Era, junto a Nasri, Ménez Ben Arfa y Gourcuff (un año mayor que los anteriores), el encargado de liderar la renovación de los bleu tras el ocaso de la Francia de Zidane mientras el OL se afanaba por comprar barato y vender caro a los futbolistas TOP del momento.

Foto: UEFA.com

 

Essien, Diarra, Carew o Malouda fueron dejando su parte por un todo para que el Lyon pudiese seguir ganando. Fue ahí cuando el OL explotó su cantera, y llegó Karim; y al llegar la confianza del Olympique en el chico, Benzema explotó. Lo hizo a lo grande y generando expectación, como cuando el maíz se convierte en palomitas al ritmo alegre de la batukada. ¡Pop-pop!, y veinte goles como veinte soles encumbraron a un veinteañero como pichichi de la Ligue 1. Cada tanto era más bello que el anterior y sus asistencias poesía fina de “un autor de culto de los que pronto se encontraran en las librerías de viejo”, que diría Jabois.

Junto al franco-argelino se situaba Fred –hoy día 9 de Brasil–, que retenía a los centrales cerca de su área y alejaba un adolescente Benzema, que todavía no entendía de registros goleadores por llevar tal o cual número o ser delantero de según qué equipo, de los golpes de los fuertes zagueros. El francesito no hacía más que inundar nuestros ojos con detalles de un Ronaldo que jugaba como unos 20 metros más atrasado que Nazario. Era como si Karim fuese a ser el todo y la parte en un mismo contexto, como si la guarnición fuese la parte principal del plato y el postre lo primero en degustar, dejando el resto para el final, no vaya a ser que nos vayamos a quedar sin hambre y no nos quede sitio para el dulce.

La Eurocopa decepcionó para todos menos para España y eso fue un alivio para él, pues venía como la principal figura de un combinado francés que tan sólo anotaría un gol en todo el torneo y no pasaría de la primera fase. El año siguiente, plagado de altibajos, le valió para brillar en Champions y que un Florentino Pérez candidato a la presidencia del Real, se fuese enamorando de él poco a poco y lo convenciese de ser su primer galáctico 2.0. Una visita a la mansión de la estrella francesa y un par de promesas bastaron para convencer al joven chico y ver levantar al segundo los brazos, años más tarde, como nunca había hecho en su trayectoria como presidente, como si del gol de La Décima se tratase.
Y entonces llegó el problema: ¿cómo acomodar a un 9 y medio como delantero centro? Había mejores dieces que él y como killer no es que fuese precisamente Jack ‘El Destripador’. Tras un experimento fallido con Pellegrini (en el que Benzema no alcanzó su plenitud debido a problemas físicos), la llegada de Mou dejó entrever a un futbolista que ya recordaba a lo que había sido en Lyon. Tras la pérdida de kilos apareció un jugador muy asociativo, bueno de cara al gol y generoso en el último pase, que nunca ha sido un goleador, pero que anotó 32 goles y regaló otros 15 en la segunda temporada del 'Special' en el banquillo merengue.

Benzema aportará goles siempre y lo hará en todos los torneos –la Copa de Europa, su preferido–; pero me atrevería a decir que nunca llegará a la treintena de goles que prometía marcar (y marcaba) Ronaldo en Liga casi año tras año. Karim Benzema será siempre el todo y la parte, los 15 goles y las 15 asistencias: «Fifty, fifty». Quizá no marque 30 goles como Falcao o Cavani, pero ni el Real necesita eso ni Karim puede garantizarlo. Las victorias llegarán a través de ese espacio generado en la frontal del área, para que Cristiano y Bale (e incluso Khedira, Modri? e Isco), lleguen y certifiquen el triunfo con la colaboración activa o pasiva de Karim. En la foto aparecerán otros y nadie se fijará en él, como cuando pedimos un delicioso entrecot de ternera poco hecho y al punto de sal, pero cuando no esté, las patatas chamuscadas nos harán saltar por los aires del clímax y nos estropearan la velada. Ya saben, no hay todo sin la parte.

[Sigue toda la actualidad del Real Madrid en @RMSphera]

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