Motociclismo

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Karel Hanika y la falacia del carné por puntos

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Había caído ya la bandera a cuadros de la categoría de Moto3 en el pasado Gran Premio de España celebrado en Jerez. Danny Kent festejaba su victoria, Aki Ajo se desquitaba por fin de su sequía al ver a sus dos pilotos –Miguel Oliveira y Brad Binder- en el podio, y Fabio Quartararo se lamentaba por la oportunidad perdida.

Mucho más atrás, ya sin opción a puntos, un grupo de ocho pilotos peleaba por la 17ª posición. Entre ellos estaban el murciano Juanfran Guevara (20º) y el checo Karel Hanika (22º), que se había reincorporado tras haberse caído cuando marchaba en sexta posición.

Finalizada la carrera para ambos, el español empezaba su vuelta de honor ante su público. Instantes después, estaba en el suelo con la clavícula fracturada. Prácticamente nadie sabía lo que había sucedido, hasta que llegaron las imágenes del suceso.

Enfurecido por algún contacto previo en la carrera, y seguramente frustrado por haberse ido al suelo cuando buscaba el mejor resultado de su hasta la fecha mediocre periplo en el Mundial, a Karel Hanika se le fue completamente la olla. Embistió a Guevara y le dejó tirado en el suelo, siguiendo su particular vuelta de ¿honor? Como si nada hubiera sucedido.

Preguntado después, no quiso hacer declaraciones, y para el asombro de todos los espectadores, calificó su repugnante maniobra como ‘incidente’. Los días siguientes, seguramente asesorado por su entorno, pidió perdón una y mil veces; asegurando repetidamente que no había sido intencionado. Pero ya no engañaba a nadie. ¿O sí?

Parece ser que sí. Solamente así se explica que una de las acciones más ruines y rastreras de la historia del motociclismo tuviese como castigo la implantación de cinco míseros puntos en su carnet. Sumados a uno que ya tenía acumulado, su penitencia será salir desde el ‘pit lane’ en Le Mans. Una carrera en la que Guevara ni siquiera sabe si podrá estar.

 

Un sistema disfuncional

Dado que la sanción más repetida desde la llegada del famoso carné es la de un punto por obstaculizar a un piloto durante los entrenamientos libres –una sanción que últimamente Dirección de Carrera reparte como si fueran caramelos-, no existe ninguna lógica que dicte que derribar intencionadamente a un piloto provocándole una lesión sea de cinco puntos.

Es la confirmación tácita de algo que ya sabíamos: el carné por puntos de MotoGP es una auténtica falacia. No su existencia ‘per se’, sino la total y absoluta falta de criterio en su aplicación. Tanto de fondo (no existe ninguna tabla que consigne qué cantidad de puntos implique cada acción punible) como de forma (el criterio en la aplicación de las sanciones se está mostrando ridículo).

El que suscribe –me van a perdonar la licencia de la valoración subjetiva- emitió su propio veredicto sobre la acción: todo 2015 sin correr. Llegué a pensar que quizás era exagerado, y que me había vuelto tan loco como Hanika –dispénseme también el uso de la primera persona-; hasta que la autorizada voz de alguien como Ramón Forcada me tranquilizó. Propuso exactamente la misma pena: ver el resto de la temporada desde su casa.

Quizás sea algo exagerado, puede ser. Pero una sanción de cinco tristes puntos es una auténtica vergüenza, y una falta de respeto hacia la figura de Juanfran Guevara, el gran damnificado del lamentable cruce de cables de Karel. También es la demostración de que fiar los juicios a las acciones de los pilotos al subjetivísimo criterio de Dirección de Carrera es un error flagrante.

Podríamos entrar a valorar el porqué de tal impunidad, los motivos para semejante disonancia entre la barbarie perpetrada por el checo y la increíble levedad de su castigo. Quizá Dirección de Carrera tenga sus motivos.

Quizá no quiera cerrarse las puertas a un mercado jugoso y casi virgen como es el de la República Checa –donde Hanika es la mayor esperanza-; quizá la implicación de un equipo con gran peso específico en el Mundial –la estructura de Aki Ajo es la más laureada en la categoría pequeña durante los últimos años-; o incluso la presencia por toda la moto del checo del patrocinador más importante del mundo del deporte –Red Bull-.

Las teorías pueden ser tan infinitas como irrelevantes. Lo preocupante es la evidencia de la nula correspondencia entre crimen y castigo; y el precedente que esto sienta de cara al futuro.

Mientras no se establezca un criterio unificado y lo más objetivo posible para la aplicación de los puntos en el carnet, éste será una vulgar mentira. Y los pilotos del mundial de motociclismo saben que mandar a un rival al hospital deliberadamente, incluso con la carrera terminada y nada en juego, sale muy barato. Prácticamente gratis.

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