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Jürgen Klinsmann & Estados Unidos 2018: causas y objetivos

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Paco LÓPEZEstados Unidos tiene seleccionador hasta 2018. La federación ha apostado por un proyecto a largo plazo, lo que se traduce en cuatro técnicos desde el año 2000, los mismos que México, su máximo rival en CONCACAF, desde verano. Con la rúbrica de Klinsmann, no sólo se reconoce su trabajo sino que se pone fin a los rumores que le colocaban en White Hart Lane o al cargo de Austria. Aunque para comprender la evolución de la selección de las barras y estrellas hay que retrotraerse bastante.

Octubre de 2012. Estados Unidos llegaba a las últimas jornadas clasificatorias previas al Hexagonal sin tener sellado su billete para el mismo. El día 12 llegó la primera prueba, en Antigua y Barbuda. Sólo Eddie Johnson salvó al técnico alemán del ridículo con un cabezazo en el 90 que dejaba todo abierto para la última jornada. Cuatro días después llegó la noche decisiva, contra Guatemala. Las dudas se agolpaban en la cabeza de los aficionados, pero Klinsmann no varió un ápice su propuesta, lo cual suponía que Altidore y Wondolowski -que iban a gol por jornada- sufrieran desde casa.

Tan solo cinco minutos necesitó Estados Unidos para regalar un gol que les situaba momentáneamente fuera del Hexagonal. Entonces llegó Dempsey, disfrazado de superhéroe e insufló vida a Klinsmann en el momento más crítico. Desde entonces todo fue cuesta abajo y se resolvieron las dudas: Altidore volvió a contar con la confianza del seleccionador y González-Besler se asentaron en el eje defensivo. Gracias a esta mejoría se probaron nuevas alternativas y el combinado estadounidense encontró en viejos conocidos como DeMarcus Beaslley y Landon Donovan los mejores refuerzos posibles.


Johnson salvó a Klinsmann del ridículo ante Antigua y Barbuda | Getty Images

En esta dinámica ascendente se firmó un año 2013 casi perfecto: 16 victorias, tres empates y cuatro derrotas con un total de 51 goles a favor y 23 encajados. Un grupo de futbolistas que demostraba partido a partido un mayor entendimiento. Destacable la manera en la que Bradley ha asumido los galones y ha dado entereza a un bloque que, pese a las limitaciones defensivas, goza de un sinfín de recursos ofensivos.

Y LLEGÓ EL JARRO DE AGUA FRÍA
Con la moral por las nubes se miraba a Brasil, con el sueño de repetir la gesta de 2002, llegar a los cuartos de final. Pero el sorteo no dejó nada positivo. Una candidata al título, el jugador más desequilibrante a día de hoy y la bestia negra de las últimas ediciones. Estados Unidos mira a Brasil con el freno de mano echado, las sensaciones son muy positivas pero el sorteo deparó una dosis de realidad: los grandes siguen estando lejos y el proyecto necesita más tiempo.

En el momento más tibio desde aquellos mencionados capítulos de octubre de 2012, la federación decidió dar el primer paso. Jürgen Klinsmann tenía sobre la mesa una oferta de renovación. No sólo eso, sino que incrementaría su poder en el organigrama, el seleccionador compagina su cargo con el de Director Técnico, el fútbol estadounidense está en las manos de Klinsmann, un alemán que lleva más de un lustro siguiendo de cerca el fútbol norteamericano.

LOS DEBERES DE KLINSMANN
El sorteo de Brasil 2014 deja un sabor amargo, aunque no explica el victimismo. La generación que más ha expandido el producto 'yankee' tras los Meola y Lalas del '94 llega a su última cita mundialista. Las cabezas visibles de Donovan, Dempsey y Howard prometen dar guerra en un Mundial que les colocará en la primera fila, con un papel decisivo, ser los jueces de Alemania y Portugal. No se va a exigir pasar de grupo pero no vale volver a casa con un cero en el casillero. Klinsmann y los suyos tendrán que dar un paso al frente.


Klinsmann renovó, ahora es seleccionador y director técnico | Getty Images

Pero, qué pasa después de 2014. Esa es la verdadera obligación del técnico alemán. El combinado debe afrontar la regeneración de sus jugadores más representativos y conseguir que las jóvenes promesas como Will Trapp, Luis Gil, José Villarreal y Gyasi Zardes den alternativas. El trabajo de Klinsmann no ha hecho más que empezar. El equipo por fin tiene una identidad definida y unos ideales en los que creer, ya sea contra Guatemala o contra Alemania. El premio para el proyecto está claro, un voto de confianza hasta 2018, y los deberes también. Basta contemplar si la línea ascendente se corta en 2014 o si Brasil supone un punto de inflexión para las barras y estrellas.

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