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Julian Nagelsmann, preparado para triunfar

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La temporada 2015-16 no está siendo la más especial en la historia del 1899 TSG Hoffenheim, ni mucho menos. Los casi tres años de Markus Gisdol terminaron en la jornada 10ª de este año. Dejó el cargo y entró Huub Stevens, que tuvo que dejar forzosamente el cargo por problemas de salud. Esta decisión obligó a Dietmar Hopp a adelantar una decisión que previamente habían decidido para el verano. Tras la derrota en Sinsheim por 0-2 frente al Darmstadt en la jornada 20ª, cogió el banquillo el que se ha convertido en el entrenador más joven de la historia de la Bundesliga, Julian Nagelsmann. En Julio, Nagelsmann cumplirá 29 años. A día de hoy, hasta cinco futbolistas de la primera plantilla del Hoffenheim son mayores que el técnico (Stolz, Herdling, Polanski, Kuranyi y Schwegler, que es tres meses mayor).

La decisión de la toma del cargo por parte de Nagelsmann se ha precipitado y con razón. Ya era el 2º cambio de entrenador del equipo y como la situación no mejora, mejor tomar decisiones drásticas cuanto antes. Porque Julian iba a coger el equipo a partir de la próxima temporada. ¿A quién ha sucedido Nagelsmann como “Técnico más Joven en la Historia de la Bundesliga”? Pues, le ha quitado ese honor a Karl-Heinz Mühlhausen, que entrenó al Hannover 96 a finales de los años 60 con 30 años y 244 días. Pero claro, Nagelsmann llegó al cargo precipitadamente, como he dicho anteriormente. Tanto, que cuando fue nombrado aún no disponía del carnet de entrenador necesario para ocupar un banquillo de la máxima categoría del fútbol alemán. No obstante, la Federación le dio un permiso especial y algo de tiempo para que pudiera sacarlo con celeridad.

Y ahí está. Ejerciendo de entrenador en una de las ligas más importantes del mundo sin llegar aún a la treintena. Y es que su carrera como futbolista fue tan curiosa como fugaz. Sólo pudo jugar en la segunda plantilla de Múnich 1860 y FC Augsburgo. Su posición era la de defensa central. Como entrenador, Nagelsmann confesó que tiene dos espejos en los que mirarse. Uno, por su éxito temprano y buena trayectoria a corto plazo, Pep Guardiola. El otro, el que fuera su último entrenador en su etapa de futbolista, Thomas Tuchel. Las lesiones continuadas de rodilla y demás hicieron que dejara el fútbol siendo todavía un futbolista sub 19, lo que hizo que poco tiempo después, tras reciclarse en un aula, comenzara a ejercer de ayudante en los banquillos.

La aventura de Julian Nagelsmann, de momento, marcha bien. En dos partidos que lleva en el banquillo, una victoria y un empate, contra el Werder Bremen fuera de casa y frente al Mainz 05 como local. Ahora se le viene encima un tramo de la competición con rivales más potentes, inmersos en competiciónes europeas, lo que hará más complicada su salida de los puestos de descenso (está a 4 puntos de Relegation y 2 de la permanencia). Pero la misión no es sólo la de salvar al equipo. Debe reactivar a grandes jugadores. Los Volland, Kuranyi, Vargas, Baumann, Rudy o Schär, futbolistas con nombre y calidad, deben dar un paso al frente. El Hoffenheim debe creerse que la permanencia es posible. Que lo que han conseguido años anteriores es, todavía, una posibilidad matemática y, por lo tanto, real. Deseo o necesidad, la llegada del joven entrenador era esperada en el club. Desde su llegada, el Hoffenheim ha preparado a Nagelmann para ser el ocupante del banquillo y liderar un proyecto a largo plazo que haga que la plantilla de un paso más en su crecimiento.

No es nada fácil. De la posibilidad de empezar desde cero un gran proyecto con jugadores de nivel se ha pasado a la urgencia de permanecer en la máxima categoría. Nagelsmann ha aceptado el reto. Con el juvenil se proclamó campeón y subcampeón en dos temporadas. Hacer eso con el primer equipo es, obviamente, casi imposible, pero el escalón europeo ahí está y, tras haberlo rozado otras ocasiones, ahora puede llegar su momento. Pero no hasta 2017. Lo importante ahora es la permanencia. Mucha responsabilidad para un hombre que ha llegado al fútbol profesional en los banquillos como un elefante entra en una cacharrería. Casi le han puesto la alfombrar roja. Tarde o temprano, la idea de Hopp era la de contar con Julian Nagelsmann para encabezar un gran proyecto. ¿Se le habrá ido por la culata tras el abandono obligado de Stevens? Eso no se sabrá hasta que finalice la liga.

De momento, el TSG puntúa y eso es básico si se quiere conseguir la permanencia. A partir de junio ya será otra cosa. De momento, misión complicada, pero el protagonista dijo “sí” y ya está en marcha. Ahora, su futuro lo decidirán los resultados. Lo que sí está claro es que en Sinsheim confían plenamente en él y que su idilio con el equipo va a durar mucho tiempo, al menos, hasta 2019.

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