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Juan Carlos Valerón, debut a los 40

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Uno de los días más recordados por un futbolista cuando finaliza su carrera y hace repaso de lo vivido es el de su debut, siempre es especial perder la virginidad deportiva y más si es con el equipo de tu vida. Hay que remontarse décadas atrás para encontrar el debut de Juan Carlos Valerón con la UD Las Palmas, concretamente a 1995. Veinte años después, tras una longeva carrera de éxitos, fidelidad y magia; el fútbol quiso brindarle una nueva oportunidad al flaco de Arguineguín.

En la temporada 97-98 fichó por el RCD Mallorca. En aquella plantilla dirigida por Héctor Cúper comenzó a labrarse un hueco en la élite, dejó sus primeros destellos en Primera División y se convirtió en un grande de aquel Mallorca que luchaba entre los grandes (finalizó 5º en La Liga). Sus destacadas actuaciones llamaron la atención en la ribera del Manzanares y fichó por el Atlético de Madrid donde disputaría las dos próximas temporadas. En 1998 hizo también su debut con la selección española.

Cualquier buen amante del fútbol que se precie está obligado a conocer a Juan Carlos Valerón, y además, a relacionarlo con el buen fútbol y con el Deportivo de la Coruña. Nadie olvidará nunca al “Súper Dépor” que maravilló a España entre 1992 y 1997 gracias a figuras como Bebeto, Donato, Mauro Silva, Djukic (absténganse los deportivistas a recordar el penalti) y compañía. Pero la historia es eso; historia, y cuando sus aficionados creían que no verían nada igual, el “Euro Dépor” de los Valerón, Mackaay, Djalminha o Diego Tristán superó todas las expectativas. Un equipo que entre 1999 y 2004 conquistó una Liga, que participó cinco temporadas consecutivas en Liga de Campeones (1º, 2º, 2º, 3º y 3º en liga), que ganó la Copa del Rey más famosa de la historia: “El centenariazo” y que deslumbró a toda Europa conquistando campos como el Parque de los Príncipes, San Siro, Delle Alpi, Old Trafford, Highbury o el Olímpico de Munich. Mención especial, y como recuerdo perdurable de aquel equipo inolvidable siempre nos quedará Riazor y la mágica noche del 7 de abril de 2004. El Dépor perdió 4-1 frente al Milán en San Siro y lo remontó con un apoteósico 4-0 en Riazor. Una de las mejores noches de la historia del fútbol español.

Quizá pecaría de atrevido si dijese que el fútbol no ha sido justo con Juan Carlos Valerón. Un futbolista diferente, dotado de una clase inaudita y una inteligencia fuera de lo común, sin duda uno de esos jugadores tocado por una varita, pero también uno de esos jugadores que tienes la sensación que podría haber hecho cosas más importantes. Si no fuese por las malditas lesiones, si hubiera tenido un poco más de gol y si hubiese nacido unos años más tarde para coincidir con los Xavi, Casillas, Iniesta y compañía en la mejor Selección Española de la historia, Valerón sería uno de los mejores futbolistas de la historia de España y tendría la admiración de la parte del mundo que lo desconoce al no haber coincidido con el “Euro Dépor”.

Un futbolista inolvidable. Como dijo uno de sus homónimos, y a la vez admirador, Andrés Iniesta: “Un jugador que pagarías una entrada por verlo”. Un jugador perjudicado por el fútbol moderno. Perjudicado por una sociedad futbolística que venera el gol y se olvida del pase, perjudicado por una mayoría de entrenadores que rechazan la pelota y hacen del fútbol, atletismo, perjudicado por una sociedad que confunde fidelidad con estupidez, que no entiende que hay personas para las que lo más importante no es el dinero. Un esclavo de su talento.

Bueno, hubo un día en que el fútbol fue injusto con Valerón; el de la despedida de su amado Dépor. El 1 de junio de 2013, entre lágrimas, en una emotiva rueda de prensa posterior a consumarse el descenso del Deportivo a Segunda División, Valerón decía adiós tras 13 temporadas en el club blanquiazul. Eso nunca empañará el recuerdo que los deportivistas, y cualquier aficionado del fútbol sea del equipo que sea, tendremos siempre de Juan Carlos Valerón. El flaco regresaba al equipo de su infancia, Las Palmas, con la intención de que el fútbol le devolviera parte de lo que le arrebató aquella dolorosa tarde de sábado.

Y así fue, en la segunda temporada de su segunda etapa en el equipo insular consiguió el ascenso a Primera División después de 13 largos años de espera. El fútbol quiso darle la oportunidad de cumplir su sueño de niño: debutar con la UD Las Palmas en Primera. Como el destino es caprichoso se produjo en uno de los templos del fútbol moderno, el Camp Nou. Corría el minuto 67 cuando la pelota abandonó el terreno de juego y se produjo el momento que Juan Carlos Valerón ha estado esperando desde su adolescencia. A la tierna edad de 40 años y 101 días ha cumplido su sueño. Los 75.000 espectadores que presenciaban el partido se pusieron en pie para brindarle una ovación a la altura que el flaco se merece. Me gustaría concluir este modesto homenaje con un par de citas; la de un entrenador al que sin duda le hubiera gustado entrenarlo, Pep Guardiola: “Es un grande y morirá grande” y la de uno de los mejores jugadores defensivos de la historia y que se ha enfrentado a todos los cracks del fútbol, Gennaro Gattuso: “Solo tuve que marcar al hombre a un jugador en mi vida, y fue a Valerón“. Gracias por tanto Juan Carlos Valerón, una especie en peligro de extinción.

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