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Josh Jackson y Jayson Tatum: dos aleros listos para volar

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El fragor de la batalla se extinguió con la celebración de los Warriors y ahora es tiempo de mirar al futuro. La temporada pasada ya concluyó y es momento para pensar en la que se viene.

Los grandes astros estarán dentro de unos meses peleando de nuevo por el trono, y junto a ellos, aprendiendo y esperando su turno, estarán los novatos.

La noche del 22 de junio será el instante donde conozcamos esos 60 nombres elegidos para entrar en la mejor liga del mundo. No todos ellos acabarán desempeñando su carrera en la NBA, pero estar en esa tabla significa que calidad para ser profesionales no les falta.

Entre todos ellos la gran cuestión es quien se hará con la primera posición, que en este caso parece destinada a un tal Markelle Fultz del que oiremos muchas cosas, casi todas positivas. Es un draft de bases y él parece ser el mejor de todos ellos, pero si tengo que apostar por otros dos jugadores de cara al futuro, no tengo dudas en decantarme por dos aleros: Josh Jackson y Jayson Tatum.

La NBA es demasiado pequeña para que coexistan en ella todos aquellos valientes guerreros del baloncesto, y sus focos solo se centran en un par de figuras que reflejan la élite de este deporte. Entrar no es lo más complicado, eso queda para conseguir ser una estrella, y creo firmemente, si no entran en juego las lesiones, que estos dos chicos están llamados a dar muchas alegrías. Puede que aunque el espacio sea reducido ambos sepan encontrar su hueco y crecer hasta conseguir desarrollarse plenamente.

Josh Jackson

Que no engañe con esa mirada fría, casi distante, como si nada ni nadie pudiese enturbiar su paz interior. Es calmado, sí, pero no asocien su templanza a una falta de intensidad, ni mucho menos.

Condiciones atléticas no le faltan. Tiene el físico necesario para ser un tres dominante. Piernas ágiles que le permiten saltar y rematar por encima del aro y de cualquier rival que salga a su paso demuestran que no tiene nada que envidar en el apartado físico. No obstante, su trabajo en el gimnasio debe ser un pilar para no quedarse anclado e ir aumentando su lista de highlights.

Desde el perímetro ha progresado en Kansas y promete ser una amenaza fiable en la línea de tres puntos. Su entrega en este apartado demuestra que si algo no acaba de salir no renuncia a ello, sigue intentándolo hasta conseguirlo.

Tiene velocidad y buena visión de juego, y con ese salto del que antes hablaba se apropia de muchos rebotes, tanto defensivos como ofensivos. Y si necesitas un defensor asfixiante, aunque tiene margen para mejorar en esa faceta, puede convertirse en un estorbo difícil de superar para sus rivales.

Esos son sus argumentos en materia exclusiva del juego pero a ellos hay que añadir lo que transmite en la pista. Tiene calidad y eso ya le permite aparecer en primera plana, no obstante, prefiero ahondar en su imagen más allá del físico, en su sombra y lo que proyecta.

Una estrella no se arruga, no se despista, no se asusta en los momentos calientes. Una estrella aparece cuando se le necesita y actúa en beneficio del equipo, sea cual sea la labor requerida. Una estrella es más que un icono, es la sombra que lo cobija y le protege de la fama y sus impredecibles subidas y bajadas. Una estrella es el corazón de una franquicia. Graben esto y ahora fíjense en Josh, observen su rostro, su sombra y pregúntense si no es esa la sombra de un jugador llamado a comandar un equipo hacia el anillo. Yo creo que sí.

La juventud aflora en cada transición rápida, convirtiendo sus pasos conscientes en zancadas alocadas hacia el aro, sin cabeza, solo por instinto “asesino”. La experiencia le dará tablas y será fundamental en su devenir, pero solo hace falta verle un par de partidos para saber que, si sigue por el camino que ha tomado, alcanzar un cierto renombre en la liga parece una misión hecha a su medida. Josh Jackson es un número 1.

Jayson Tatum

Fantasía en la pista. Calidad a raudales. Un diamante al que pulir.

“Un alero con multitud de recursos ofensivos para anotar desde media distancia. Un jugador que puede utilizar un giro, un paso atrás, o cualquier otra técnica para distanciarse lo justo de su par, y lanzar a canasta. De su tiro solo le falta coger confianza en el triple, para controlar todos los aspectos y franjas de la pista”. Esto escribía de sus aptitudes en el tiro a principios del curso universitario, y ahora, unos cuantos meses más tarde, toca hablar de su mejoría en la larga distancia.

Crecimiento muy notable desde la línea de tres puntos para terminar de ser una baza ofensiva completa. Ha pasado de promediar algo menos del 20% en triples en su último año en el instituto a un 34% en Duke. Tiene que seguir ganando enteros pero su desarrollo no se frena.

Su muñeca está fuera de toda duda, como le ocurre a su físico. Es uno de esos jugadores que podría, por envergadura, desempeñar una posición interior, lo que provoca que su talla, combinada con velocidad y potencia, dé como resultado un tranvía sin frenos hacia el aro. Difícil de parar cuando entra a canasta.

Su paso atrás es de buen ver. Estético en sus movimientos y buen ejecutor de los mismos. Fundamentos combinados con instinto, una cualidad que comparte con Jackson y de la que ambos se aprovechan enormemente.

En defensa tiene que ser más duro y gastar más energías, pero eso es algo que ganará con el tiempo y los partidos en la NBA. Ahora toca resaltar sus rebotes y su capacidad para recuperar balones.

Aptitudes tiene de sobra para ser un jugador franquicia, llegado su momento, pero tiene que cimentar su éxito en el trabajo. Jugadores con similar talento ya se quedaron fuera del radar hace tiempo, y aunque él no parece seguir ese trayecto, tiene que evitar cualquier despiste si quiere ser una estrella en el firmamento de la NBA.

La mejor liga del mundo de baloncesto le espera con los brazos abiertos. Triunfar en ella parece ser su objetivo. Coronarse algún día entre los mejores solo lo dirá el tiempo. Esperanzas no faltan cuando hablamos del alero nacido en St. Louis.

Tatum destaca a primera vista cuando miras hacia el parqué. No puedes pasar de su magia jugando al baloncesto. Es un jugador diferente que presientes llegará lejos. No obstante, todo el peso de su éxito está en sus manos, en su cabeza. Trabajar y trabajar para cumplir con sus expectativas. Tiene un don y queremos ver como lo explota.

 

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