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José Manuel Calderón, el adiós a una era

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Es hora de marcharse, de poner rumbo a una última gran aventura. José Manuel Calderón, quien durante 14 años ha sido la batuta de la generación más prolífica del baloncesto español, ha decidido poner punto y final a su etapa como jugador de la selección española. El paso del tiempo, la pérdida de galones y el deterioro físico propio de la edad han sido los detonantes que han provocado este esperado y lógico adiós.

Se marcha el hombre, queda su legado. Partícipe en todos los grandes éxitos de la selección, Calderón dio sus primeros pasos en el Doncel C.P. La Serena, club de su municipio. Las altas esferas baskonistas se fijaron en él, llevándoselo a Vitoria para que se formase allí. Cedido dos temporadas al Lucentum Alicante, debutó en las dos categorías más importantes del baloncesto español en esas dos campañas. La primera, el LEB, y la segunda, en ACB, tras el ascenso del equipo alicantino a la élite del baloncesto español. En su primer año en ACB promedió 8.6 puntos en 25 minutos de media, unos números magníficos para un tipo que sólo tenía 18 años. La veterana revista Gigantes le premió con el galardón al mejor debutante.

Al año siguiente fue cedido al Fuenlabrada, donde siguió creciendo y mejorando sus números, hasta llegar  a los 9.8 puntos, 1.5 rebotes y 1.7 asistencias. Su gran campaña en el equipo madrileño le valió otro galardón, en este caso el de mejor progresión, y la llamada histórica para ir con la selección al Mundial de Indianápolis en 2002. Al volver de su viaje por Estados Unidos, le llegó la oportunidad de su vida: el Tau Cerámica le recuperaba para formar parte del primer equipo de forma definitiva.

Calderón en su etapa Raptor | Getty Images

Calderón en su etapa Raptor | Getty Images

Suplente del talentoso Elmer Bennett durante su primera temporada, Calderón lució como suplente en todas las competiciones, nacionales y Euroliga, terminando con un 40,5 % en triples. En la 2003/2004, con la salida de Bennet de Vitoria, Calderón tomó las riendas del Tau de forma definitiva, llevando al equipo a ganar la Copa del Rey, siendo éste el primer título de su carrera. La decepción llegaría en su última temporada como baskonista, pues perdió la final de la Euroliga frente al Maccabi Tel Aviv y la ACB frente al Real Madrid, en aquel infausto partido para los aficionados azulgranas, donde el Real Madrid les remontó un 69-61 a falta de 50 segundos con el legendario triple de Alberto Herreros, para ganar el quinto y definitivo partido.

En el dolor de una temporada negra por los títulos que se habían esfumado, Toronto Raptors fichaba al base extremeño. Comenzaba un viaje que aún hoy, en pleno 2016, no conoce final (aunque se empieza a vislumbrar). Un profesional de pies a cabeza que convenció a propios y extraños en una NBA que empezaba a ver como el desembarco español era más frecuente. Ocho temporadas a gran nivel en unos Raptors que, bajo su dirección llegaron a playoffs en 2007 y 2008, para caer en primera ronda contra New Jersey y Orlando, respectivamente. Hasta su llegada, la recién nacida franquicia (fundada en 1999) canadiense sólo ostentaba entre sus logros unas semifinales de conferencia perdidas en 2001 ante los 76ers de Iverson.

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Una capacidad innata para dirigir la orquesta, acelerando y frenando el ritmo cuando así lo pedía el partido. Una muñeca privilegiada desde el tiro libre. Dos hazañas llevan su nombre: la primera, el mejor porcentaje en tiros libres a lo largo de una temporada, en su caso, 151 libres convertidos de 154 intentados en la temporada 2008/2009 con la camiseta de los Raptors, lo que supuso un espectacular 98’1 %. Todo un récord. Y la segunda, anotar de forma consecutiva 87 tiros libres, a 10 del récord total, que es propiedad de Michael Williams quien en 1993 lo estableció con Minnesota. Todo eso acompañado de un porcentaje desde el triple más que fiable y una manera de anotar bandejas en penetración que le valió su sempiterno mote, Mr.Catering.

De Canadá (Toronto), pasaba a Detroit, donde no encajó y terminó la temporada en Dallas. Tras unos meses de inestabilidad, los Knicks le ofrecían sitio en su roster. Dos años en la ciudad con más caché del universo, aunque dos temporadas inmerso en una epidemia de derrotas y sinsabores. En un traspaso a varias bandas, acabó recalando en Chicago, pero sólo unas horas, hasta que sus derechos fueron a parar finalmente a Los Ángeles Lakers, lugar donde posiblemente juegue sus últimos años de baloncesto.

Londres '12, tocando el cielo con las manos | Getty Images

Londres ’12, tocando el cielo con las manos | Getty Images

Una hoja de servicios impoluta que condecoró con sus logros al mando de la selección. Oro en el Mundial 2006, dos platas olímpicas en Pekín y Londres, bronce olímpico en Río y hasta cuatro metales en Europeos (oro en Lituania 2011, plata en España 2007 y Suecia 2003, para acabar con un bronce en Eslovenia 2013). Tras 193 internacionalidades y siendo el sexto jugador en la historia de España que más veces ha vestido la zamarra nacional, José Manuel Calderón deja para siempre de servir a su país.

Al soldado, honor y al jugador, gloria. Gracias por casi tres lustros de dirección impecable, formarás parte siempre de los años dorados de la selección española. Un cuello en el que caben más medallas y un cuerpo que no aguanta más golpes. Una retirada que no sabe a despedida, pues en tus últimos años con la selección pudimos ir asimilando tu declive final. Compañero extraordinario y profesional ejemplar, veremos tu adiós definitivo en la mejor liga del mundo, la NBA, donde llegaste como un niño y sigues con paso firme como un hombre. El mejor camarero de la historia.

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