Barça B

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José Arnáiz, la galerna de Pucela aterrizada en La Masía

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Talaverano de cuna, pucelano de adopción. José Manuel Arnáiz Díaz es un joven humilde de 22 años de edad que recientemente fue noticia por su incorporación a las filas del Barcelona B, filial del coloso azulgrana, por un montante económico que podría hacer sospechar que el club catalán apuesta por él como valor con proyección de futuro para el primer equipo. Lo que es evidente es que posee las condiciones futbolísticas necesarias para que las posibles expectativas creadas en torno a su figura se conviertan en realidad en un futuro cercano.


En un escenario actual en el que el proyecto de cantera azulgrana deambula entre incertidumbres, José, como ha sido conocido siempre, constituye un halo de esperanza en la constelación de futuras estrellas culés. Formado en el fútbol base talaverano, realizó su debut en el fútbol senior en Tercera División, enrolado en las filas de la Unión Deportiva Talavera, con 18 años. En aquel contexto, Arnáiz despuntaba con su talento. El Real Valladolid gozó de la capacidad, el acierto y la fortuna de percatarse de ello y lo incorporó a su cadena de filiales. Regresaba así José al fútbol juvenil, aunque su destino estaba marcado y sus condiciones apuntaban a cotas mayores. Así, en noviembre de 2015 hacía su debut con el primer equipo ante el CD Leganés y, tras anotar 11 tantos con el filial esa temporada, en junio de 2016 renovaba con el club blanquivioleta y firmaba contrato profesional. Sólo dos meses después, anotaba su primer tanto en Segunda División, siendo además determinante en la victoria del ‘Pucela’ sobre el Real Oviedo por 1-0. Una temporada, la pasada, en la que el talaverano explotó sus virtudes y colocó su nombre en el escaparate. Ese en el que José Arnáiz se convierte en uno de los futbolistas destacados en la categoría de plata, anotando en la temporada de su consagración 12 tantos en competición liguera y repartiendo además tres asistencias de gol. Números prodigiosos para un extremo en una competición extremadamente igualada, de marcajes férreos, defensas cerradas y experimentados marcadores.

Jose Arnáiz celebra el gol ante el Oviedo | Andrés Domingo

Verticalidad, virtud destacada, demandada en el fútbol moderno. Nos encontramos en un contexto en el que el extremo puro, aquel que apuraba hasta línea de fondo deshaciéndose de su marcador con habilidad en el regate, ha tendido a desaparecer. José Arnáiz posee la aptitud para amoldarse a dichas características, aunque enriquecidas con una variedad de recursos que lo convierten en un extremo total. A su cualidad por excelencia une la velocidad, el desborde y el regate como armas destacadas para infundir respeto en las defensas rivales, añadiendo incertidumbre al desenlace de sus acciones ofensivas, convirtiendo en inquietud e indecisión el marcaje para sus contrincantes. Su repertorio escapa de la previsibilidad. La inteligencia es la nota de excelencia que termina de definir a un futbolista cuya lectura del juego capacita para elegir el desmarque necesario en cada acción, en cada jugada, acercándose a los aspectos que diferencian a un jugador como determinante. La guinda la encuentra en el remate, el disparo, la definición, por la que se distingue a los goleadores. Aquellos que poseen la facultad y condiciones para convertirse en fundamentales. Sin ocupar la posición de referente, su habilidad goleadora y su naturaleza inquieta lo convierten en pura esencia, poeta descarado en el arte de la consecución.

Arnáiz, ante el Córdoba | fcbarcelona.es

De carácter introvertido entre bastidores aunque insultántemente descarado en sus actuaciones, José Arnáiz ha derribado barreras a pasos agigantados, alcanzando metas con el descaro de la juventud, mas con el trabajo y la constancia de aquel que persigue un sueño con una madurez impropia de su edad. Esa que le permite afrontar objetivos profesionales y personales y alcanzarlos con la fuerza de la perseverancia.

Por ello, y por la fe en sus posibilidades, cuando se presentó ante él la posibilidad de recalar en un club de la entidad del FC Barcelona, no dudó un instante. Era su oportunidad, la de demostrar todo aquello que lleva dentro, exteriorizarlo y mostrarlo en una plaza importante, de enjundia, de proyección mediática. Y ya lo demuestra. Ante el Córdoba, el pasado fin de semana, nos dejó sólo una muestra de lo que es capaz de edificar sobre el rectángulo de juego. Un doblete aderezado con una asistencia, aunque sobre todo, una demostración de sus condiciones, inmejorables para triunfar. Apuesten por él, no lo pierdan de vista.  Su destino es la élite. José Arnáiz, la galerna de Pucela recién aterrizada en La Masía.

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