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Jonás Gutiérrez: el futbolista que ganó al cáncer y al descenso

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La vida, a veces, seguramente guarde caprichos y situaciones románticas que sólo están a su alcance. El destino prepara a su antojo ciertas circunstancias que acaban convirtiéndose en historias bonitas, o menos, que emocionan a los presentes como si de la mejor novela jamás contadas se tratara.

El ser humano evoluciona. La humanidad obtiene progresos en cientos de ámbitos, como puede ser la tecnología. Cada año, decenas de marcas presentan nuevos modelos de teléfonos móviles, de tablets, de automóviles. Sin embargo, otros ámbitos, como la medicina, sigue anclada en encontrar soluciones a enfermedades que siguen llevándose vidas año tras año, como es el tristemente asimilado cáncer.

Jonás Gutiérrez ha sido uno de los grandes protagonistas de la Premier League 2014/15. El futbolista argentino del Newcastle fue triste noticia a principios de temporada, cuando salía a la luz que se le había diagnosticado un cáncer testicular meses atrás, que debía entrar en la recta final del tratamiento y, evidentemente, le obligaba a dejar su carrera profesional apartada para hacer frente al partido más importante de su vida.

En 2013, tras un golpe fortuito con Bacary Sagna, durante un partido frente al Arsenal, Jonás comenzó a sentir molestias en uno de sus testículos. No era un dolor normal, pero en ese momento decidió acudir a la lógica y atribuir el dolor al golpe en tan delicada zona. Sin embargo, los dolores fueron a más, y entonces decidió tomar medidas y realizarse pruebas médicas. El futbolista, al conocer el diagnóstico en el ámbito personal e íntimo, se marchó a casa sin poder reprimir las lágrimas ante un hecho así.

Era la segunda vez que la vida, su cuerpo, le ponían a prueba. Antes de ser jugador profesional, el joven Jonás Gutiérrez tuvo que hacer frente a una parálisis que le impedía mover la mitad de su cuerpo, cuando era tan sólo un niño y sufrió un ataque al corazón. Su família le apuntó a fútbol para ayudar, así, a que su cuerpo fuera recuperando las sensaciones vitales. Fue su primera victoria a la vida, ya que más allá de ser positivo para su salud, acabaría convirtiéndose en futbolista profesional.

Pero volvería a tener que disputar un encuentro vital. Sería frente al cáncer. Tras dar a conocer públicamente que estaba disputando el partido de su vida, decidió aparcar el fútbol durante unos meses para hacer frente a la recta final del tratamiento con quimioterapia. Tras salir cedido al Norwich, ya que no contaba con muchos minutos en Newcastle upon Tyne, volvió a encontrarse con una falta de minutos considerable, pero volvieron los dolores testiculares, volvió esa sensación innata de que algo no iba bien.

 

 

Volvió a realizarse pruebas y los médicos aconsejaron que había que aplicar quimioterapia. Eran medidas serias. Sería a principios de la temporada 2014/15, cuando volvía al Newcastle. La noticia cayó como un jarro de agua fría, pero su fortaleza física mantuvo el nivel alto, mantuvo las esperanzas y finalmente todo salió bien.

El tratamiento salió bien, la vida fue ganando terreno a la enfermedad, y poco a poco su progresión fue a más. A Jonás Gutiérrez, meses después de su anuncio, se le comenzó a ver de corto, sobre terrenos de entrenamiento, dando grandes señales de que la evolución era favorable. Y pronto llegó un partido oficial. Sería con los canteranos del Newcastle, con los U21, brindando una gran alegría a la parroquia local.

Pero su progresión sería total, y el destino le guardaba el día más bonito de su vida a nivel profesional. Tras superar el cáncer, tras convertirse en un fijo de los partidos del Newcastle, sería el gran protagonista de la última jornada de Premier League 2014/15.

El Newcastle llegaba al último partido con amenaza de descenso a Championship. Junto al Hull, debían luchar sobre la bocina por no descender, pero partían con ventaja. Las Urracas llegaban fuera del descenso, por lo que una victoria frente al West Ham les daría la permanencia matemática.

Y ahí es donde el destino premió la lucha de Jonás Gutiérrez. El futbolista argentino de 31 años sería el gran protagonista del encuentro asistiendo en el 1-0 de Sissoko y marcando el definitivo 2-0 que salvaba al Newcastle. Él, no podía ser otro. El futbolista que había vencido al cáncer, el jugador que había jugado el partido más importante de su vida y había salido victorioso. Él fue quien puso la guinda de la temporada marcando y definiendo la permanencia.

El gol más emotivo, sin duda, de la última jornada en Inglaterra. Jonás Gutiérrez, el jugador que ganó a la adversidad y salvó a los suyos. El nuevo héroe de St. James’ Park y Newcastle upon Tyne.

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