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JaVale McGee, algo más que Shaqtin’ a Fool

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Este artículo no trata de defender a McGee para presentarle como uno de los jugadores más infravalorados de la historia de la NBA. No. Tampoco busca justificar el bajo rendimiento del jugador en muchos momentos de su carrera por culpa de las lesiones, porque no es el caso (exclusivamente). Quien escribe estas líneas simplemente quiere valorar a JaVale Lindy McGee como un jugador apto para la segunda unidad de cualquier equipo de la liga, y no verle sólo como mero entretenimiento con los numerosos vídeos que hay en YouTube de sus jugadas más rocambolescas.

Porque JaVale McGee lleva el baloncesto en la sangre. Su padre, George Montgomery, fue drafteado por Portland en 1985, aunque no llegó a debutar en la NBA. Sus once años como profesional los desarrolló principalmente en Francia. Su madre, Pam McGee, es miembro del Salón de la Fama del baloncesto femenino con todo merecimiento: ganó dos veces el campeonato universitario, fue medalla de oro en Los Ángeles 84, jugó en Brasil, Francia, Italia y España, y también participó en las dos primeras temporadas de la WNBA ya como veterana.

Como madre soltera, Pam crio a su hijo entre Míchigan y Europa. Una mezcla que influyó mucho a JaVale. Por un lado, el ambiente decadente de su Flint natal (ya se sabe, los duros años posteriores al esplendor de la zona gracias a la industria del automóvil). Por otro, estar siempre rodeado de mujeres de mucho carácter. Europa marcó más al actual jugador de los Warriors desde un punto de vista baloncestístico mientras veía jugar a su madre desde detrás de los banquillos.

A pesar de ser siempre el chico más alto de su equipo, JaVale McGee no era un interior al uso: le gustaba jugar fuera de la pintura. Clara influencia de su madre. De hecho, en su último año universitario promedió un 33% en triples. Nada mal para un jugador de siete pies como él. Pero tenía otras cualidades gracias a su físico privilegiado. Con una envergadura de 2’30 metros (en la NBA sólo le supera Rudy Gobert en ese sentido), McGee siempre fue un buen reboteador y un excelente taponador. Sus largos brazos le permiten taponar lanzamientos atrapando el balón directamente. Con esas aptitudes, McGee se presentó al Draft de 2008.

No llegó al mejor vestuario posible para estrenarse en la NBA: los Washington Wizards le eligieron con el decimoctavo pick. En su año rookie se produjo el famoso incidente de las armas entre Gilbert Arenas y Javaris Crittenton, y McGee llegó a ser multado con 10.000 dólares por participar en alguna que otra actividad extraña del Agente Cero. Tras dos años como suplente, se convirtió en el pívot titular de los Wizards en la temporada 2010-11. Fue el año de su salto a la fama.

McGee se presentó al mundo el 19 de febrero de 2011. Ese día se iba a enfrentar a Serge Ibaka, Blake Griffin y DeMar DeRozan en el Concurso de Mates. En la primera ronda firmó dos de los mejores mates de la historia: uno con dos canastas al mismo tiempo y otro con tres balones a la vez (récord Guinness). La pena fue que no los pudo culminar a la primera. En la final le faltó un poco más de imaginación y fue vencido por Blake Griffin en la votación popular. Si bien es cierto que el último mate de McGee fue bastante flojo, el de Griffin fue más parafernalia que otra cosa (alley-oop por encima del capó de un coche mientras un coro cantaba). Sus números aquella temporada fueron de 10’1 puntos, 8 rebotes y 2’4 tapones en 27 minutos por partido.

La 2011-12 fue la temporada que marcaría para siempre a JaVale McGee, pero para mal. Todo empezó en un partido ante los Rockets. Con su equipo seis abajo, al bueno de JaVale no se le ocurrió mejor forma de culminar un contrataque que haciendo un autopase a tablero. Una acción que no gustó nada su entrenador. A quien sí le gustó fue a Shaquille O’Neal. El recién retirado pívot estrenaba sección en la TNT: Shaqtin’ A Fool, un segmento de cinco minutos en el que seleccionaba las cinco jugadas más absurdas de la semana. Aquel autoalley-oop fue la primera de sus muchas apariciones en el Shaqtin’. JaVale fue premiado con el MVP de la sección en las temporadas 2011-12 y 2012-13. El espacio de Shaq se había convertido en un “a ver si sale McGee”. Las lesiones de años posteriores limitaron sus intervenciones, pero O’Neal no nunca dejó de aprovechar la mínima ocasión para incluirle en su sección. Hasta un mal tiro libre. Sí, Shaq riéndose de alguien por lanzar mal un tiro libre.

En marzo de 2012, McGee fue traspasado a Denver. Llevaba 11’9 puntos, 8’8 rebotes y 2’5 tapones de media cuando fue enviado a los Nuggets. A pesar de estos números, George Karl nunca confió en él y redujo sus minutos en pista. Se comentó que uno de los motivos del despido de Karl en 2013 fue esa poca confianza en McGee, un jugador al que Denver renovó por cuatro años y 40 millones de dólares. Una fractura de tibia dejó a JaVale fuera de casi toda la temporada 2013-14. Los problemas físicos (62 partidos entre las temporadas de 2014 y 2016) y una cabeza poco amueblada hicieron que poco más de un año (2015-2016) pasara sin pena ni gloria por tres equipos distintos: Denver, Philadelphia y Dallas. Cuando los Mavericks le cortaron, parecía que el destino de McGee estaría en Europa o China. Pero no.

El 30 de julio saltó una noticia sorprendente: los Golden State Warriors le iban a dar una oportunidad a JaVale McGee. El pívot iba a estar a prueba durante el verano con el equipo del 73-9 para ganarse un puesto en la rotación. Y lo consiguió: para sorpresa de muchos, el rey del Shaqtin’ A Fool estaba dentro del gran favorito para el anillo. Su rol en los Warriors ha sido básicamente jugar finales de cuartos y bajar alley-oops, además de dar protección al aro gracias a sus largos brazos, y cuando Zaza Pachulia tuvo problemas físicos, Steve Kerr no dudó en confiar en McGee.

McGee estaba firmando una buena temporada a pesar de jugar sólo 9 minutos por noche y había conectado muy bien con el vestuario. Por eso, cuando O’Neal hizo un tráiler promocional del Shaqtin’ en el que se burlaba de JaVale parodiando la película Doctor Strange, sus compañeros estallaron. En Twitter, McGee respondió al vídeo diciendo que Shaq debía estar enamorado, de ahí su obsesión con él, y que le dejara en paz. El ex de Lakers y Heat no se mordió la lengua. Básicamente le dijo que por mucho que ahora estuviera en los Warriors, siempre sería recordado por el Shaqtin’ A Fool.

Ante el tono matón en el que estaba O’Neal, tuvo que salir Kevin Durant para pedir respeto. “JaVale sólo quiere que se le respete, ganar su dinero y disfrutar del baloncesto”, declaró el alero, que aprovechó para mandar un recado a O’Neal: “Su comportamiento es infantil. Se ríe, pero él también fallaba mates, tiraba fatal los tiros libres y no metía una desde fuera de la pintura. Carecía de habilidad”. Los Warriors tuvieron que pedir a la TNT que dejaran de ensañarse tanto con su jugador, ya que estaban dañando su imagen.

Este año, JaVale McGee ha promediado 6’1 puntos, 3’2 rebotes y un tapón en menos de diez minutos por partido. A ese ritmo, en 36 minutos promediaría 23 tantos, 11’9 rebotes y 3 chapas (16-10 en su carrera con este mismo criterio, números similares a los de un All-Star como DeAndre Jordan). No ha desentonado nada en un equipo como los Warriors. Actuaciones como las que tuvo en los primeros partidos de primera ronda ante los Blazers lo demuestran. Se viene un verano movido para Golden State: salvo Klay Thompson, Draymond Green y dos jugadores de rol, el resto de integrantes del equipo serán agentes libres. No se sabe si McGee renovará, pero méritos para seguir en la Bahía ha hecho.

Porque JaVale Lindy McGee es algo más que Shaqtin’ A Fool. Es rebote. Es tapones (con 12, es de los pocos en activo que puede presumir de poner más de 10 tapones en un partido). Es bloqueo y continuación. Es un buen jugador complementario. Y sí, quien ha escrito estas líneas ha visto unas cuantas veces los vídeos recopilatorios de sus acciones más absurdas unas cuantas veces. Porque la gran mayoría de las veces aparecido ahí por méritos propios, y es muy probable que Shaq tenga razón y McGee acabe siendo recordado por sus fools, pero es justo saber reconocer cuando un jugador lo hace bien. Y JaVale, con los Golden State Warriors, lo ha hecho.

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