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Jamie Vardy, el que la sigue la consigue

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Esfuerzo, sacrificio y trabajo. Tres palabras que definen a la perfección a nuestro protagonista que no tiene cualidades grandiosas, pero que lo da todo en cada partido y esa ambición con la que juega y esa filosofía de trabajo y más trabajo le han permitido convertirse en el delantero de moda en Inglaterra e incluso de Europa.

Jamie Vardy, o ‘Chav’ como le suelen llamar las aficiones rivales de modo despectivo por su apariencia macarra, se crio en un barrio difícil de la ciudad de Sheffield, la cuna del fútbol, y militó en la cantera del Sheffield Wednesday hasta los 16 años cuando dejaron de contar con él por su escasa estatura. “Fue el peor momento de mi vida. Era el club de mis amores y lo peor de todo es que en pocas semanas pegué un estirón de más de 20 centímetros”, confesó Vardy en una entrevista. Tras el rechazo del club de su vida fichó por el Stocksbridge Park Steels. Un equipo amateur situado muy cerca de su casa y en el que su salario no superaba las 30 libras semanales y debía compaginarlo con un empleo como técnico en una fábrica de férulas. Estuvo tres años en el equipo juvenil antes de debutar en la octava división inglesa con la primera plantilla. En tres temporadas logró 66 goles, lo que le permitió fichar por el Halifax Town, un equipo de la sexta división. Allí marcó 29 tantos en su primera y última campaña, y una vez más ese gran olfato goleador le posibilitó el seguir ascendiendo. En esta ocasión fue el Fleetwood Town, de la quinta división, quien logró su contratación. En Lancashire estuvo también un año y de nuevo demostró su gran efectividad de cara a puerta con más de 30 dianas.

En el verano de 2012 llegó por primera vez la posibilidad de acceder al fútbol profesional de la mano del Leicester, que por aquel entonces peleaba por ascender a la Premier. Los ‘foxes’ tenían una fe ciega en Vardy y en su facilidad para hacer gol y llegaron a pagar un millón de libras por él. La mayor cantidad jamás pagada por un jugador no profesional. Pronto demostró su valía con tres goles y tres asistencias en los primeros nueve partidos. Pero no todo iba a ser camino de rosas. Una lesión muscular, una recaída a las pocas semanas y un mal momento de forma acabaron mandándole al banquillo. Con la suplencia llegaron también las primeras críticas de quienes afirmaban que no había estado a la altura de un fichaje tan caro. “El apoyo de Nigel Pearson y Craig Shakespeare fue crucial. Pero sí, estuve a punto de dejarlo”, reconoce. Pero Jamie Vardy no se rindió y a base de esfuerzo, trabajo y sacrificio consiguió volver a ser el que era. En la temporada 2013-2014 anotó 16 tantos y dio 10 asistencias, convirtiéndose, sin ninguna duda, en el gran culpable del ascenso del Leicester a la Premier League.

El primer año en primera división fue algo irregular. Una racha impresionante en los tres últimos meses de competición no sólo les dio la permanencia sino que además asentó las bases del sorprendente Leicester que estamos viendo esta temporada y de la que Vardy es el gran protagonista siendo el máximo goleador (14 goles, un gol cada 89 minutos) y entrando en la historia del fútbol inglés al marcar en once jornadas consecutivas, superando a Van Nistelrooy que tenía el récord en diez. Ahora va a por el de Batistuta, que consiguió marcar con la Fiorentina en once partidos de liga seguidos y ostenta el récord en Europa. Su gran estado de forma hizo también que pudiera debutar con la selección inglesa. “El secreto es trabajo y más trabajo, tener motivación y determinación a hacer algo”, admite.

Lejos queda ya la vida rebelde de Vardy que compaginaba el fútbol con su empleo de fabricante de férulas. “Me levantaba a las seis de la mañana. Entraba a trabajar a las 7:00 y no salía hasta las cuatro y media de la tarde. Entonces, me venían a buscar algunos compañeros del equipo y me iba a entrenar y no regresaba a casa hasta pasadas las 11 de la noche”. Jamie Vardy ha demostrado que la única manera de alcanzar los objetivos es trabajando y peleando por ellos y es sin duda el claro ejemplo de: ‘el que la sigue, la consigue’.

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