Fútbol italiano

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Inzaghi, el funambulista

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Filippo Inzaghi era, hasta hace apenas dos años, uno de los ídolos recientes de los aficionados rossoneri. Había colgado las botas con 39 años, los ultimo once al servicio del AC Milán, siendo el 19º máximo goleador de la historia de la Serie A. No destacaba por su clase -que tampoco era escasa- pero sí lo hacía por su pillería y habilidad para estar siempre en el lugar y en el momento adecuado.

Pippo, como es conocido dentro del mundo del fútbol, tenía claro que, una vez retirado, tenía que seguir al pie del cañón. A los pocos meses de acabar su carrera deportiva, se enroló en las categorías inferiores del club que preside Silvio Berlusconi. Sus conocimientos sobre el club eran absolutos, por lo que la aclimatación no era un problema.

Su hermano, Simone, se inició de la misma manera. Comenzó en las categorías inferiores de la SS Lazio, y ahora continua con su progresión en el equipo Primavera del conjunto celeste. El problema del gran Pippo ha sido, sin duda, el tiempo.

Historia viva del AC Milan

Llegó al club en el año 2001 procedente de la Juventus de Turín, donde se había salidos con más de 80 goles en 165 partidos. Tenía 28 años, supuestamente la mejor edad para un deportista de élite. Y así lo demostró.

Jugó 300 encuentros con la camiseta milanesa, anotando 126 goles. Sus mejores números los mostró en Champions League, donde anotó hasta 40 goles. En la 2002/2003 y 2006/2007 sus goles sirvieron para que el AC Milán pudiera levantar sus dos ultimas Copas de Europa. Además, en 2006, Filippo consiguió el título de campeón en el Mundial de Alemania.

En sus últimos años perdió, evidentemente, protagonismo. Apenas entraba como titular y solía salir como revulsivo, algo que hacia muy bien.

El ejemplo de Seedorf

Clarence Seedorf llegó un año más tarde que Filippo. Eran los mejores años del Milán y todo iba a pedir de boca. Clarence venía con dos Copas de Europa en sus espaldas, y con más de 400 partidos jugados. En el Milán rozó los 500 encuentros hasta que decidió seguir su carrera en Brasil. El Botafogo sería su última parada futbolística. Pero no tuvo ninguna duda en volver a Milán en el mercado de invierno de 2014. Su equipo le necesitaba y él quería devolver todo lo que había aprendido durante tantos años.

La temporada no terminó demasiado bien. El AC Milán quedó fuera de las competiciones europeas y Seedorf acabó despedido. Era su primera aventura en los banquillos. Su recambio sería el mencionado Pippo Inzaghi.

Es una realidad que este AC Milán no es ni la sombra del conjunto que destrozada Europa hace apenas 10 años, pero también es verdad que el equipo debería conseguir mejores resultados de los que está consiguiendo.

Las últimas derrotas contra Genoa y Udinese han desatado un sinfín de especulaciones sobre el futuro del técnico. Estaba más fuera que dentro y ya se hablaba de su posible sustituto: Cristian Brocchi. Parece que Berlusconi no aprende y quiere seguir dando paso a entrenadores inexpertos para intentar solucionar la grave crisis del club.

Pippo fue un magnifico delantero de área, siempre al borde de la ilegalidad. Siempre en el punto de mira. Algo que continúa haciendo como entrenador. Veremos lo que consigue durar en la cuerda floja. Y esperemos que debajo haya una red y no una caída hacia el vacío.

 

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