Fútbol Europeo

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La involución de los ‘aficionados’ al fútbol

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Decía Jorge Valdano que “en el fútbol hay dos tipos de espectadores: aquellos que aman el fútbol y aquellos que aman la moda o el fenómeno social. Estos últimos son los peligrosos.” Esta afirmación no se puede ajustar más a la realidad y ser más indicada para el tema que nos ocupa: cómo han cambiado los aficionados al fútbol en los estadios en los últimos 60 años. Y es que, este tema es algo importante en el mundo del fútbol, ya que la violencia que podemos ver hoy en día en torno al fútbol no era tal a mediados del siglo pasado. Por ello, es necesario analizar qué ha ocurrido y por qué una supuesta evolución ha acabado siendo una involución.

Para entender esta incomprensible involución es necesario tener claras las etapas de este proceso. En la mitad del siglo pasado se vivía el fútbol de una forma tranquila y respetando siempre a todos los protagonistas. En los 80 llegó el hooliganismo y las cosas empeoraron, sobre todo en Inglaterra. Con la llegada del siglo XXI las cosas parecían calmadas, pero algún episodio salpicaba al fútbol de vez en cuando. Por último, en la década actual, los incidentes han vuelto a crecer, dejándonos imágenes horribles como las de la Eurocopa del pasado verano o las muertes de hinchas en Sudamérica.

La segunda mitad del siglo pasado comenzaba con el fin de una guerra muy reciente, y en Europa la situación no era la ideal. En España vivíamos una dictadura, por lo que nuestra posición tampoco era la más adecuada. En este periodo la gente necesitaba un entretenimiento, algo que les hiciera olvidarse de la horrible situación que estaban viviendo. Ahí es donde entra en juego el fútbol como instrumento de evasión. La gente que iba a ver el fútbol era un amante fiel del juego. Además, se disfrutaba del fútbol desde el respeto y desde el saber estar dentro del estadio.

Los años seguían pasando y estas actitudes de respeto y tranquilidad seguían predominando. Sin embargo, poco a poco iban apareciendo personas que, como diría Valdano, “aman la moda o el fenómeno social”. Pese a que aparecía gente de este estilo, a la que el ex jugador y ex técnico argentino catalogaba de peligrosos, la paz y la tranquilidad seguía reinando en los estadios. Todo continuó más o menos igual hasta los años 80 del siglo XX, donde apareció el fenómeno del hooliganismo y todos los valores se vinieron abajo.

En esta década fue cuando se produjeron los altercados más violentos y graves del fútbol europeo, lo que sí es cierto es que ambos estuvieron protagonizados por hinchas ingleses. El primero de ellos tuvo lugar en Bruselas, en el estadio de Heysel. Liverpool y Juventus se enfrentaban en la final de la Copa de Europa, y una avalancha producida por los aficionados británicos dejó multitud de muertos y heridos, en su mayoría, italianos. El segundo episodio lamentable ocurrió tan solo cuatro años después, esta vez ocurrió en el estadio de Hillsborough, en Sheffield, donde murieron 96 aficionados del Liverpool durante las semifinales de la Copa de Inglaterra que disputaban Liverpool y Nottingham Forest.

En los 90 la situación pareció calmarse, algo relativamente sencillo teniendo en cuenta los violentos y trágicos episodios vividos durante la década anterior. Este cambio en Inglaterra vino dado en gran medida por las medidas ‘anti hooligans’ de Margaret Thatcher durante la década de los 80, la etapa más violenta en Inglaterra. La situación en Europa parecía estable, aunque en Sudamérica siempre se vivía algún episodio aislado en los estadios o fuera de ellos, pero siempre con el fútbol como excusa.

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El siglo XXI comenzó de una forma muy tranquila, aunque como en la década anterior, con ligeros episodios aislados en diferentes partes del mundo. Esa tranquilidad y ese respeto por el juego y por sus protagonistas había desaparecido casi por completo, aunque siempre hay puristas que sienten el fútbol como un deporte de respeto, significante de que son verdaderos amantes de este deporte, y no solo gente que se guía por modas y por fenómenos sociales, que provocan que este deporte tan bonito se desvirtúe casi por completo.

En los últimos años este problema que parecía casi extinguido ha vuelto a estar en boca de todos. Violencia en los estadios, en los alrededores, incluso muertes, son sucesos que tristemente ocurren con asiduidad en torno al fútbol de primer nivel, algo impensable a mediados del siglo pasado. Como los acaecidos durante la pasada Eurocopa de Francia, cuando aficionados rusos e ingleses provocaban un caos enorme en la ciudad de Marsella. O cuando hace pocas semanas murió un aficionado argentino después de que la hinchada rival le tirara al vacío desde un vomitorio del estadio.

A nuestros abuelos y bisabuelos les repugnaría ver en qué hemos convertido el juego que ellos amaban. Su manera de comportarse y su manera de ser en lo relativo al fútbol debería ser nuestro espejo. Ellos vivían el fútbol de pie y animaban a sus equipos como nadie. Pero no provocaban altercados, ni se metían con las mujeres de los jugadores, y por supuesto, tampoco mataban gente en los estadios. El respeto era la máxima que se seguía hace 60 años, pero, por desgracia, todo eso lo estamos perdiendo. Quedamos pocos puristas que amamos realmente el fútbol, y desafortunadamente muchos que siguen la moda y que van al fútbol por ‘postureo’.

Todos los que seguimos este deporte somos culpables de la situación, ya que no hacemos nada ante las salvajadas que se ven en los campos de fútbol. Ante esto solo se puede sentir vergüenza, lo que se ve en el fútbol no tiene nombre, y entre todos debemos cambiar la situación, y hacer que nuestros abuelos y bisabuelos estén orgullosos de nosotros. Su respeto y su saber estar deben ser nuestros referentes. Esta involución sufrida en los últimos años debe ser revertida, para que el proceso siga su evolución natural.

Marcelo Bielsa decía que solo hay una cosa indispensable en el fútbol, los hinchas. Entendidos como aquellos que aman a su equipo y el fútbol por encima de todo. Pero siempre desde el respeto, la violencia no lleva a nada, exceptuando al fútbol, donde solo lleva a las desgracias. En definitiva, tenemos que cambiar, para que el fútbol sea tan bello como era a mediados del siglo pasado, donde la noticia era quién ganaba el partido, no quién ganaba la pelea de hinchas.

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