FC Barcelona

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Instalados en la sinrazón

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El Barça involuciona con el paso de las jornadas y sigue sin resolver a qué quiere y puede jugar

Hace tiempo que ya no enamora, que no seduce, que no moviliza como antes, pero el FC Barcelona de las primeras jornadas (ante Elche, Villareal, Athletic, Levante o Granada) se mostraba como un bloque sólido, ordenado, que presionaba, que no levantaba el pie del acelerador y que no sufría demasiado para neutralizar los envites del rival. Pero, con el paso de los partidos, ha ido perdiendo follaje, se le han ido cayendo piezas del andamiaje: anteayer la presión (ahora guadianesca), ayer el repliegue, hoy el control en el centro del campo y mañana no se sabe qué parte supurará.

A todo esto, existe una corriente de opinión en la ciudad que considera que el estilo está mutando. Para mí, el estilo es el mismo de siempre, sólo que aquejado de inmovilismo y desgaste biológico. Eso sí, con algunos matices, cada vez más difuminados, como por ejemplo los extremos centrados que deben atacar el espacio y dejar las bandas a los laterales. Sin embargo, lo que hoy vemos del Barcelona sobre el césped no es más que la deriva de un colectivo necesitado de intervención quirúrgica y de unos futbolistas referencia que se encuentran por debajo de su nivel (Alves, Piqué, Xavi, Iniesta, Pedro); son los rescoldos de un fuego pasado que abrasó con fiereza. Además, ni Mathieu ni Rakitic dan un paso al frente, ni tampoco se espera ya que Sergi Roberto o Montoya lo hagan.

Por si fuera poco, el entrenador que debía imponerse y acudir como “líder” al rescate, sólo ha hecho que ahondar en el desconcierto de un equipo que da volantazos desde el once inicial. Que si Rakitic-Iniesta, que si Xavi-Iniesta, que si Rakitic-Rafinha, que si Xavi-Sergi Roberto. Obviamente, las características de estos jugadores modifican completamente el sentido del centro del campo y, por ende, el de todo el equipo.

FC Barcelona Open Training Session

Además, un “líder” no ruega a Messi un cambio. Un “líder” no aboga por la ‘meritocracia’ hasta que llega al Bernabéu. Un “líder” debe tener convicción y pulso para que los jugadores sepan cómo jugar, qué hacer sobre el tapete y comulgar con sus ideas. Y ahora, el Barça, no sólo se atraganta ante rivales parapetados en su área, sino que también ante rivales que le tutean (y cada vez son más: el Celta de Berizzo, el Ajax de Frank de Boer, el Almería de Francisco, entrenadores que sí saben cómo su equipo ha de afrontar un envite e intervienen en consecuencia).

Por no hablar del oscurantismo con el estado físico de los jugadores, con la pubalgia de Busquets, la gastroenteritis de Pedro, la incomparecencia de Vermaelen (¿Woodgate también fue un caso de “hemeroteca”?), los catarros de Douglas (Rochemback y Geovanni tenían mejor pinta)… sin información más concreta y transparente, el socio o aficionado azulgrana no alcanza a comprender por qué algunos jugadores bajan tanto su rendimiento.

Sin cultura del esfuerzo, sin pasión, sin garbo y sin fútbol, el Barça sigue optando y optará a todo (tener una delantera de casi 200 millones debe notarse en algo). Básicamente porque ante el PSG un latigazo de Munir estuvo a punto de significar el empate (¿por qué sigue Munir en el primer equipo y no Sandro, que ha aportado muchísimo más?). También ante el Bernabéu Messi tuvo en sus botas el 0-2, que acarició Casillas a córner. Y ante el Celta, sólo un Sergio Álvarez inspiradísimo evitó un empate o incluso una victoria azulgrana. La situación no es grave, sólo es conocida, porque el club hace años que está instalado en la sinrazón institucional y futbolística.

 

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