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Informe Sphera NBA: Minnesota Timberwolves

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Jugadores franquicia.- Ricky Rubio y Andrew Wiggins
Ricky tiene que ser hilo conductor, enlace entre veteranos y jóvenes, primer bastión defensivo y director de orquesta. De él depende gran parte de la temporada y de los planes en Minnesota. Un Zach LaVine que necesita empezar a madurar y un Tyus Jones que llega como apuesta en la sombra descargarán de minutos al español y en la recámara nada menos que Andre Miller, otro de esos jugadores que deberían estar llamados a cumplir una función más importante en el vestuario y en el banquillo que sobre el parqué.
LaVine, no obstante, apunta a escolta titular por delante de Kevin Martin. Martin es uno de esos pilares del equipo que cederá protagonismo por el bien del plan de Saunders y que podría llegar a salir en un futuro no muy lejano, como Nikola Pekovic. Andrew Wiggins y Shabazz Muhammad se repartirán grandes dosis de minutos entre el ‘2’ y el ‘3’. El primero viene de dejar 16,9 puntos, 4,6 rebotes, 2,1 asistencias y 1 robo por partido en su temporada de rookie del año. Las circunstancias le empujaron a jugar 2.969 minutos, algo que solo habían hecho LeBron James y Carmelo Anthony en su primera temporada en la liga como jóvenes proyectos.

El entrenador.- Flip Saunders (de baja, actúa como interino Sam Mitchell).
Flip Saunders está devolviendo a los Timberwolves la filosofía que reinó en la época más destacada de su corta historia, aquella en la que de la mano de Kevin Garnett el equipo no se perdió una cita de Playoffs durante ocho temporadas consecutivas. La última, en 2004. Demasiado tiempo para una ciudad y un estado que en 1989 permitieron al basket entrar en un corazón que principalmente latía en clave de hockey.

Factores determinantes.- Kevin Garnet, Zach LaVine y Karl-Anthony Towns
Los Timberwolves no saben lo que es jugar unas finales de la NBA, ni siquiera saben lo que es ganar la Northwest Division. Sin embargo no es arriesgado decir que esto cambiará. Algo importante se está cocinando en la ciudad conocida como L’Étoile du Nord, la Estrella del Norte. La marcha de Kevin Love a Cleveland Cavaliers abrió el camino a pensar en el futuro pero fueron las lesiones de la pasada temporada las que confirmaron que esa era la dirección que exigía el momento. Se olvidó la idea de ganar partidos tirando de los veteranos, se repartieron minutos entre los jóvenes y se traspasó a Corey Brewer y a Thaddeus Young, este último como moneda de cambio para que volviera Kevin Garnett a liderar y a guiar la revolución lobuna.

El equipo terminó con el peor récord de la NBA (16-66) y ‘gracias’ a ello se hicieron con la primera elección del Draft, algo que parece lógico pero que no ocurría desde 2004 con Orlando Magic. Vuelven a juntarse los dos últimos nº1 en Minneapolis pero con una mejora sustancial: Karl-Anthony Towns, a diferencia de Anthony Bennett, está llamado a ser jugador franquicia y referencia. La pareja que formará con Andrew Wiggins será la encargada de comenzar a construir, al fin, una cultura ganadora en los Timberwolves.

Tayshaun Prince hará de Andre Miller en el puesto de alero y el croata Damjan Rudez, ex del CAI Zaragoza, intentará aportar algo semejante a lo que ofreció el año pasado en Indiana Pacers, donde firmó 5 puntos en 15 minutos de media con un 40,6% de acierto desde el perímetro.

Llegó la hora para los Wolves, se acabó el tanking

Llegó la hora para los Wolves, se acabó el tanking

El juego interior ejemplifica lo que son los Timberwolves y lo que pueden llegar a ser. Garnett y Pekovic forman parte también de ese club de veteranos, aunque Pekovic no lo sea tanto y seguramente vea bastante balón si las lesiones no se vuelven a cebar con él (a estas alturas, es difícil apostar por ello). Towns y Gorgui Dieng representan la esperanza en forma de cachorros que siguen los pasos de los lobos más grandes y feroces del norte de Estados Unidos. ‘KAT’ aportará desde el primer momento ofensiva y defensivamente y poco más se puede decir de él: tiene que ser la verdadera Estrella del Norte. La bestia senegalesa, por otro lado, dejó unas sensaciones en la 2014-15 que hacen que nos apetezca ver a los Timberwolves solo por ver cómo sigue evolucionando y dónde está su techo. Como sophomore dobló sus números de novato llegando a 9,7 tantos, 8,3 capturas, 2 asistencias, 1 robo y 1,7 tapones por encuentro.

Los dos jugadores que completan el núcleo de la manada merecen también su atención. Nemanja Bjelica llega a la NBA tras salirse en el Eurobasket y ser MVP de la Euroliga dispuesto a abrir la cancha, generar espacios y ofrecer una alternativa anotadora desde la banca. Adreian Payne tuvo al fin la oportunidad de jugar algunos partidos el año pasado y demostró lo que puede llegar a hacer con confianza. Sus 16 puntos y 15 rebotes ante los Clippers cuando saltó al parqué desde el arranque invitan a recordarle.

Del equilibrio perfecto entre veteranía y juventud y de ser fieles a la apuesta por el futuro, pese a los momentos difíciles inherentes a cualquier proceso de evolución, depende que triunfe en Minnesota la caza de éxitos. Los lobos están preparados y hambrientos pero tienen que empezar a andar como grupo antes de llegar a pensar en correr.

La previsión.- Entrar en Playoffs
La lógica impone decir que no, todavía no. La afición disfrutará en el Target Center con vuelos, alley-oops, tapones o asistencias de ensueño, pero no tanto con el récord, que sin embargo debería mejorar y casi llegar a doblar en victorias al de la temporada pasada. Sam Mitchell, que se entrevistó para el puesto en los Pelicans con el objetivo de dejar de ser un ‘interino’, debería anteponer el desarrollo a los resultados. Lo segundo llegará y hay motivos para creer que podemos estar cerca de disfrutar de la época más gloriosa de los Minnesota Timberwolves.

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