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Illarra contra el fantasma de las lesiones blancas

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Manu Mañero – 80 minutos de 360 posibles. Es lo que ha jugado, hasta el momento, Asier Illarramendi con la camiseta del Real Madrid. El joven (23) mediocentro, fichado este mismo  verano procedente de la Real Sociedad, terminó tocado físicamente el Europeo Sub-21 que ganó España con él liderando destrucción y creación, y sus dolencias han persistido desde que comenzara a entrenar con el equipo blanco.

Algunos medios han apuntado a la posibilidad de que al chico le esté superando en estas primeras semana la presión de dar un salto tan largo rumbo al Madrid, lo que indirectamente repercute en su salud muscular, y aunque es pronto para valorar su situación de cara a la temporada, sí es cierto que su caso recuerda al de algunos futbolistas que, por culpa de las lesiones, pasaron desapercibidos de blanco en su primer año:

– Robert Prosinecki podría catalogarse como el caso más representativo, aunque no es ni mucho menos el peor. El croata jugó en el Real Madrid de 1991 a 1993, pero en su primer año, debido a sus innumerables lesiones musculares, apenas disputó 5 partidos entre todas las competiciones, lo que le valió el apodo de ‘El hombre de cristal’. En sus siguientes temporadas logró recuperarse y sí alcanzó cifras más respetables: 36 y 32 partidos, respectivamente.

– Elvir Balic fue el siguiente en la lista. Fichado por 4.000 millones de pesetas (24 millones de euros de ahora) en 1999, se rompió la rodilla izquierda y en su primer y único año de blanco sólo pudo jugar 11 partidos (apenas 3 de titular). Tras sendas cesiones en 2000 y 2001 a Fenerbahçe (de donde procedía) y Rayo Vallecano (donde formó delantera con Bolo y Bolic y ofreció un nivel aceptable), se desvinculó del club en 2002 para fichar por el Galatasaray.

– Jonathan Woodgate es otro de los ejemplos sangrantes. Cambió Newcastle por Madrid en agosto de 2004 por una cantidad cercana a los 20 millones de euros, y aunque se esperaba que formara pareja de centrales junto a Walter Samuel, no disputó un solo partido en su primer año debido a las repetidas lesiones que sufrió. Debutó 13 meses después de fichar, ya en la temporada siguiente, y lo hizo marcándose un gol en propia puerta. Disputó en total 14 encuentros en dos temporadas, antes de irse cedido al Middlesbrough, donde recuperó parte de su nivel, y fichando posteriormente por el Tottenham, trampolín que le sirvió para volver incluso a ser internacional.

– El de Nuri Sahin es el ejemplo más reciente: el turco firmó seis años con el Real Madrid en 2011 tras liderar al vistoso Borussia Dortmund que ganó liga y copa, pero llegó lesionado y de hecho no debutó hasta noviembre. En su primer y único año de blanco disputó 10 partidos, de los cuales sólo 4 fueron en Liga. Fue cedido al Liverpool, donde jugó 12 encuentros, y en el mercado de invierno volvió al Dortmund finalista de Champions, en el que fue suplente todo el segundo tramo de temporada.

– No por más presente es menos significativo el caso de Kaká: el futbolista brasileño, aún en la plantilla, costó 65 millones en 2009 al Real Madrid y fue recibido con todos los honores en su presentación. No desentonó demasiado en su primer año pero una inoportuna operación de rodilla justo al volver de sus vacaciones tras el Mundial de 2010 le frenó casi definitivamente. Estuvo varios meses de baja pero aun así  llegó a intervenir en 20 partidos con el club blanco. Desde entonces, eso sí, su presencia en el equipo ha ido a menos.

[Sigue la actualidad del Real Madrid en @RMSphera]

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