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Casillas-Real Madrid: una historia que llega a su fin

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Lo que parecía remoto, lejano y, tal vez, imposible, está a punto de ocurrir. Una historia de amor, lealtad y fidelidad, se torna en un amargo adiós. Nada es para siempre, y en un club grande como el Real Madrid aún lo es menos. Casillas, el gran héroe, está cerca de abandonar el que durante muchos años fue su templo: el Santiago Bernabéu.

Un 12 de Septiembre de 1999, un joven de dieciocho años aparecía en escena, nada más y nada menos, que en el Estadio de San Mamés: La Catedral del fútbol. Todos los que aquel día se acercaron al campo para presenciar el duelo entre el Athletic de Bilbao y el Real Madrid, no imaginaban que iban a ser testigos del nacimiento futbolístico de una de las estrellas de este deporte y, quizás, del mejor guardameta de todos los tiempos.

En aquel preciso momento, Iker Casillas defendía por primera vez la portería del club blanco, el club de sus amores. Cuando aquel joven saltaba al césped, se enfundaba los guantes y besaba los palos del viejo arco bilbaíno, no era consciente de que ese mismo gesto se volvería a repetir durante 16 años más. A lo largo de todo ese tiempo, le hemos visto crecer como jugador hasta consagrarse como el más brillante en su puesto. Ha sido capaz de protagonizar escenas imborrables, imágenes de paradas para el recuerdo que quedaran grabadas en nuestra retina. Se ha convertido en buque insignia del madridismo y de la selección española, equipos con los que ha ganado todo, y con los que además ha tenido el privilegio de hacerlo luciendo el brazalete de capitán.

Todo era idílico en la vida deportiva de Casillas, hasta que algo comenzó a torcerse. No es cuestión de buscar culpables. Posiblemente no los haya. Pero una cosa sí está clara, hubo una fecha y un lugar en el que empezó el desastre y la decadencia de Casillas en Madrid: 22 de Diciembre de 2012, Estadio de La Rosaleda. En aquel Málaga vs Real Madrid, el por aquel entonces entrenador merengue, José Mourinho, tomó la polémica decisión de dejar fuera del once titular a Iker. Algo sorprendente para todos los aficionados, ya que no estábamos acostumbrados a verle tras la oscuridad del banquillo. A partir de ahí, la carrera del portero en el “club de Chamartín” ha estado llena de obstáculos: épocas de suplencia, bajo rendimiento, acusaciones graves por filtrar secretos de vestuario a la prensa, y un sinfín de críticas más, muchas de ellas con un grado de bilis poco saludable.

Ante semejante panorama, y debido también a la insistencia de muchos, Iker Casillas se marcha. “El Santo” despliega sus alas para recalar y seguir haciendo milagros en otro club. De esta forma se pone fin a esa historia de amor, lealtad y fidelidad a unos colores y a un escudo. Seguramente no fue el final querido ni por el Real Madrid ni por Iker Casillas, pero es el final que se ha dado, porque los finales rara vez se eligen.

 

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