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Ibra-Malmö: un reencuentro para la historia

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El 15 de septiembre no era un día cualquiera para Ibrahimovic y el Malmö; estaba marcado en rojo por ambos desde que el sorteo de la Liga de Campeones les dio esa alegría. El PSG recibía al equipo sueco en el Parque de los Príncipes en la primera jornada de la Liga de Campeones. En Malmö, Ibra nació, creció, se formó y debutó profesionalmente.

De padre bosnio y madre croata, al sueco siempre le apasionaron los deportes. Pese a que él se había dedicado al boxeo, ya que su tío era un reconocido pugilista yugoslavo, su primer amor deportivo fue el taekwondo, disciplina en la que es cinturón negro. A los 8 años, Ibra comenzó a practicar el fútbol y robaba bicicletas para asistir a los entrenamientos de su equipo, el Balkan.

El gran cambio en su vida llegó años más tarde. Todo se remonta a 1996, año en el que el delantero sueco decidió unirse al juvenil del Malmö. Meses antes había estado a punto de dejar el fútbol, pero su agente le convenció para que continuara. “A los 16 años su físico cambió hasta convertirse en un monstruo. Era muy alto y cada vez era más atlético”, explicó Ola Gallastad, entrenador asistente del Malmö.

Ibra, como sabrán, es un personaje peculiar que nunca deja indiferente a nadie. No obstante, esto no lo ha ganado con la edad. Ni mucho menos, él ya era así de pequeño tal y como esta anécdota muestra: “El entrenador se ha presentado y cada uno de nosotros tenía que hacerlo. Decíamos esto de que me llamo Juan y estoy muy contento de jugar aquí. Hasta que apareció Zlatan. Fue así: “Mi nombre es Zlatan y acordaros de mi cara porque voy a convertirme en el mejor jugador del mundo”, recuerda Rune Smith, ex compañero suyo.

Tardó tres años en ascender al primer equipo, pero todo el esfuerzo dio sus frutos el 19 de septiembre de 1999: ese día debutó en la Allsvenskan en un partido contra el Halmatds Bollklub. Perdió 2 – 1, pero eso daba igual; Ibra había debutado profesionalmente con el equipo de su ciudad. Ese iba a ser un día para la memoria, el día en que debutó uno de los mejores “9” del siglo XXI; un jugador que, más allá de su país, ha conquistado Holanda (Ajax), Italia (Juventus, Inter y Milán) y Francia (PSG) y, en menor medida, España (Barça).

Su primer gol se hizo esperar, raro en él, aunque lógico por las circunstancias, y hasta el 30 de octubre de ese año Ibra no vio portería; fue en un encuentro contra el Västra Frölunda que el Malmö ganó por 2 -1. 40 partidos y 16 goles después, Ibra dio un salto de calidad y fichó por el Ajax. El resto, es historia o, como mínimo, hoy no es lo importante.

“Significa mucho para mí. No gané títulos en el Malmö, pero tengo muchos recuerdos. Nací y crecí allí. No hay nada mejor que tener la oportunidad de enfrentarme al Malmö en la UCL. Estoy deseando jugar este partido”, declaró el delantero sueco en la previa al encuentro. Como no podía ser de otra forma, Blanc le puso de titular como referente del ataque parisino y él dejó para el recuerdo una asistencia espectacular a Cavani en el segundo gol del PSG.

En un futuro no muy lejano, el 25 de noviembre, Ibra viajará a Malmö en el que será uno de los días más inolvidables de su carrera. Si las lesiones le respetan, el sueco jugará e intentará deleitar a la que también es su afición con su enorme talento.

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