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Fútbol inglés

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Hola don Pep, hola don José

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El primer duelo Pep Guardiola – José Mourinho por el trono de la ciudad de Manchester tendrá que esperar. Estaba previsto para el 25 de julio en Pekín bajo la premisa del torneo veraniego International Champions Cup pero las lluvias torrenciales han imposibilitado la práctica futbolística en el estadio nacional de la capital china.

Un amistoso que de amistoso no tenía nada precisamente, pero tendremos que esperar. No mucho, sin embargo, puesto que en la jornada cuatro de la Premier League se enfrentarán en Old Trafford. La suspensión del choque ha sido un alivio para ambos técnicos ya que tenían mucho más que perder que ganar; un City sin ensamblar aun, a falta de fichajes y de asimilar el particular estilo de Pep mientras el United naufraga en las mismas condiciones o incluso peores (veáse la goleada encajada ante el Borussia Dortmund hace pocos días).

‘The Special One’ y ‘El inventor del fútbol’ han declarado ante los medios que mantienen una relación cordial, que se estrecharán la mano y que toda la rivalidad pasada está olvidada. Un antagonismo generado desde aquella eliminatoria de semifinales de Champions entre Inter y Barça en 2009. El conjunto de Pep era muy superior a todos sus rivales y venía de ganar absolutamente todo lo ganable con una brillantez de juego difícilmente repetible. Los italianos de Mou se vistieron de cordero para resultar un lobo imposible de derrotar para el Barcelona. Pep mordió el polvo y José se encaminó a un triplete histórico en Milán.

Esa eliminación es la que llevó a Florentino Pérez a contratar a Mourinho para tapar las vergüenzas que el Barça de Pep mostró en el histórico y humillante 2-6 del Bernabéu un año antes. Junto con Cristiano, Kaká y Benzema el Real Madrid preparó un equipo temible. Barça vs Madrid, Pep vs Mou, Messi vs Cristiano, el mejor show del mundo solo disponible en España. El 29 de noviembre de 2010 se vieron las caras en el Camp Nou por primera vez desde el desembarco de Mou en Madrid y el resultado fue escandaloso. Un 5-0, una manita sonrojante que el propio manager portugués calificó como la peor de su carrera. Pero lejos de rendirse, Mourinho preparó una estrategia para vencer al Barça al nivel de Kasparov contra Karpov.

La primavera de 2011 fue la época de los Clásicos por excelencia. Las horas de vídeos y deliberaciones de José y su equipo dieron su fruto; en la segunda vuelta de La Liga el Barça aterrizó en el Bernabéu con el título en el bolsillo y la afición merengue no estaba preparada para otra humillación. El resultado fue 1-1 y la tercera liga consecutiva de Guardiola mucho más cerca, pero el gran triunfador de aquel día fue Mournho. El Real Madrid salió reforzado con las semifinales de Champions y la final de la Copa del Rey en el horizonte.

20 de abril de 2011, Mestalla, aproximadamente 23:30 horas; Cristiano Ronaldo voló por encima de Adriano para batir a Pinto en la prórroga y sacar un billete a Cibeles con la Copa del Rey en el autobús blanco. Mou lo había logrado, la forma no fue la más ortodoxa y sus métodos cuestionables, pero había conseguido vencer al mejor equipo del mundo. La hazaña que nadie parecía poder alcanzar. Desde aquel día la rivalidad sana entre Mourinho y Guardiola derivó en insana.

27 de abril de 2011. Una semana después de la final de Copa, el más horrendo de los Clásicos se vivió en el Santiago Bernabéu. Las declaraciones previas en rueda de prensa pasaron a la historia, el “puto jefe” y “puto amo” había sacado de quicio al hombre tranquilo, al que mea colonia. Lo vivido en los 90 minutos nos dejó tres momentos únicos: la patada de Pepe a Dani Alves que nadie sabrá si es teatro o agresión, el golazo de Leo Messi en el que se regateó hasta al que vende las entradas del Bernabéu y el debut de un chaval de 18 años que hoy en día es el multiusos del Barcelona; Sergi Roberto.

Una semana más tarde se disputó la vuelta de esa eliminatoria en el Camp Nou con una victoria parcial de 2-0 para el Barça pero que el Real Madrid estuvo a punto de poner contra las cuerdas. Se adelantó en el marcador e incluso anotó el segundo gol pero el árbitro lo anuló por falta más que dudosa de Higuaín sobre Mascherano. 3 de mayo de 2011, 22:30 horas, la rueda de prensa más famosa de la historia del fútbol estaba a punto de producirse. Con el Barça en la final de una Champions que posteriormente ganaría; Mourinho, fuera de sí, henchido de rabia y frustración, soltó su famoso “por qué”, una lista de árbitros que favorecían al Barcelona, cargó contra Unicef y recordó la Champions de 2009 culé, una Champions que a José le daría vergüenza ganar.

La temporada posterior, la 2011/12, la última de Pep en la Ciudad Condal nos dejó seis clásicos: dos de Supercopa de España con el Barcelona como vencedor, dos de Liga con el Real Madrid de los récords poniendo punto y final a la hegemonía culé y dos de Copa del Rey con mucha más polémica y árbitros de por medio que el Barcelona superó; que casualidad, siempre que el Barça ganaba era culpa de los árbitros. Y se acabó. Pep se fue a descansar y Mou se quedó otro año más en Madrid en el que curiosamente no ganó nada a pesar de que fue infinitamente superior al Barça. La ausencia del uno provocaba el bajón de rendimiento del otro. Ganar es menos satisfactorio si no derrotas a tu enemigo acérrimo. Es un hecho, desde que se enfrentan solo han ganado la Champions eliminado al otro previamente. Dos veces Pep y una Mou.

Pero no se acabó del todo, aunque la rivalidad Barça – Madrid no volvió a vivir aquellas escenas bochornosas y la calma en la Selección Española se restauró gracias a la famosa llamada de Iker a Xavi. Guardiola fichó por el Bayern y Mourinho por el Chelsea y se volvieron a cruzar sus destinos en la Supercopa de Europa de 2013. Aquel partido terminó con 2-2 y la victoria de los alemanes en la tanda de penaltis pero los caminos de Pep y José están escritos en la misma dirección como sucediera con los ajedrecistas rusos Karpov y Kasparov. Eternamente rivales, eternamente diferentes, pero la existencia del enemigo hace mejor a cada uno de ellos, el antagonismo como necesidad elevado a la máxima potencia.

El balance es de 7 victorias para Guardiola, 3 de Mourinho y 6 empates. 28 goles para el Pep Team y 18 para el Mou Team. Sus caminos volverán a cruzarse para determinar quién es el rey de la ciudad de Manchester, porque sí, serán vecinos y solo uno de ellos se alzará con la gloria mientras su enemigo muerde el polvo. Gracias fútbol por una de las rivalidades que serán recordadas siempre en la historia de este deporte, porque cada uno a su manera es único, y su coexistencia los hace ser los mejores entrenadores del mundo. O eres de Pep o eres de Mou, tú decides.

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