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Historia de la NBA. Capítulo I – Inicios

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La NBA, la mejor liga de baloncesto del mundo. El negocio global, el espectáculo total. Los mejores atletas, los sueldos más elevados. El milagro televisivo y el entretenimiento absoluto. La competición estadounidense es a día de hoy el espejo en el que se miran el resto de campeonatos. Lo tiene todo. Y genera mucho.

Es impensable que cualquier mortal no sepa quién es Michael Jordan o no haya oído hablar nunca de Los Ángeles Lakers. Cada vez son más comunes las camisetas de las estrellas en las calles de cualquier ciudad de cualquier país. Cada año son más las personas que ven las finales. Y es porque esta liga, que está a punto de cumplir 70 años, se ha convertido en algo que va más allá del propio baloncesto. Su modelo, su gestión, su expansión, su marketing… Cuidada hasta el más mínimo detalle, la NBA es la obra maestra del deporte. Es magia con un balón. Pero como con todo producto, existió un principio. Y tras él, una evolución.

La Basketball Association of America (BBA), denominación con la que arrancó el proyecto, tuvo en la 1946-47 su primera temporada. 11 equipos  y un primer comisionado: Maurice Podoloff. El fruto de una ecuación con múltiples aristas con el baloncesto como epicentro. El baloncesto, un deporte que ya existía…De modo que para tener mayor amplitud de miras deberíamos remontarnos al origen de todo.

Y es que los primeros partidos de este juego datan de mucho tiempo atrás. Un profesor canadiense, James Naismith, tendría una idea en 1891 en Springfield. Cuando llegaba el invierno, los chicos del International YMCA Training School debían abandonar los deportes que se practicaban al aire libre para entrenar a cubierto. Buscando que sus muchachos pudieran continuar con la preparación adecuada nació la criatura: un pasatiempo que trataba además de potenciar la visión de juego e imaginación de los alumnos. Cinco años después, en Trenton (New Jersey) se disputaría el primer partido de baloncesto profesional, si bien es cierto que desde 1893 la sociedad YMCA celebraría algunas competiciones amateurs donde destacó precisamente el equipo de Trenton. A medida que la popularidad iba acrecentándose, los jugadores comenzaron a cobrar. Los primeros sueldos serían de 15 dólares, a excepción del de Fred Cooper, capitán del conjunto al que nos hemos referido antes, que vería sus ingresos ampliados en otro dólar por el hecho de ser la cabeza visible del quinteto. Sus 16 dólares lo convertían en el primer jugador mejor pagado del mundo.  Entretanto, al margen de estos partidos fueron apareciendo en los Estados Unidos otros clubs amateurs. Los Buffalo Germans y los Troy Trojans serían los primeros grandes equipos. Se cuenta que los Germans alcanzaron las 111 victorias consecutivas en aquel tiempo.

Como no podía ser de otro modo, surgieron las primeras ligas. La pionera, llamada ‘Liga Nacional’, en la que participaban 6 equipos de la zona de Philadelphia. Trenton, como era de prever, dominaría sus inicios. Tras 5 años, nació una nueva competición, la ‘Liga de Philadelphia’, paralela a otra que comenzaba a disputarse alrededor del Río Hudson, que sería tiranizada por los Trojans. Este último torneo sería la semilla de la ‘New York State League’. Paulatinamente, más ligas se iban extendiendo por todo el país, y algunos jugadores aprovechaban la tesitura para formar con varios equipos diferentes. Se dieron casos como el de Joe Lapchick, pívot de 1,96 que, favoreciéndose de la norma establecida por entonces de reanudar el partido con un salto entre dos tras cada canasta, podía elegir la oferta económica que más le interesaba, alcanzando en ocasiones los 100 dólares por partido jugado. En cierto modo, podemos decir que fue el primero en romper el mercado.

Joe Lapchick de los Knickerbockers | Getty Images

Joe Lapchick de los Knickerbockers | Getty Images

A medida que las ligas aumentaban, la anarquía se expandía por el mundo del baloncesto. Sucedería entonces: un equipo emergería de la capital del mundo para dominar los primeros años del juego. Eran los Celtics. Contrariamente a lo que podemos pensar, se trataba de los Celtics de New York, padres de la posterior franquicia de Boston. Fundados en 1914 en la zona de Manhattan, tras disolverse en la Primera Guerra Mundial, serían reorganizados para denominarse ‘Original Celtics’. Con prácticamente todos sus miembros profesionales y con la capacidad de reclutar a los mejores, se convertirían en pioneros a la hora de establecer contratos vinculantes por temporadas. Al dejar de pagar por partidos dieron un paso de gigante profesionalizando el deporte de la canasta. Entre 1920 y 1925 los Celtics serían solicitados para realizar exhibiciones fuera de su radio de acción. Ganaban su competición y continuaban con la gira. Precisamente buscando acortar los plazos en torneos de menos duración, renunciarían a ligas más competitivas en favor del dinero que le reportaban estos partidos.

Ya en 1925 nacía la que puede ser considerada primera gran liga. La American Basketball League (ABL) reclutaría a 9 equipos extendiendo su distancia de alcance, que iría desde Boston hasta Chicago. Cleveland Rosenblums serían los campeones del primer título denominado nacional. Pero a pesar del ruido, el impacto no era el esperado. Solo la llegada de los Original Celtics acabaría por despertar el interés mayoritario de los fans. Tras heredar un 0-5 en su primer año por parte de los Arcadians (equipo que se retiraría con dicho registro), los de New York ganarían con facilidad las siguientes ediciones antes de la disolución del grupo debido a problemas extradeportivos de su promotor, que daría con sus huesos en la cárcel.

En 1929, el crack complicaría la reaparición de los Original Celtics, que formarían de nuevo sin el éxito de antaño. Por contra, en la misma ciudad empezaban a destacar los Renaissance Five (los Rens), grupo de jugadores que debió soportar todo tipo de vejaciones por el hecho de ser negros en una época de gran discriminación racial. Insultos, agresiones e incluso prohibiciones en locales no frenaron el ascenso meteórico de un equipo que mandaba en las canchas y sufría en los trayectos (en los hoteles les negaban alojamiento, y debieron jugar casi siempre en un mismo día varios partidos en diferentes puntos geográficos para tener tiempo de regresar a su casa al llegar la noche). Mas a pesar de tantas dificultades, durante esos años previos a la Segunda Guerra Mundial el balance acumulado por el entonces mejor equipo del país sería de 2.588-529. Otros equipos destacados de la década serían los Harlem Globetrotters (fundados en 1926 bajo el nombre de Harlem 00) y los Philadelphia Sphas, quienes se harían con varias ligas de la ABL.

Tras la depresión, algunas compañías decidieron involucrarse en la creación de una nueva competición. Firestone, Goodyear o General Motors invirtieron en la recién estrenada National Basketball League (NBL) para hacer de este campeonato referencia, de modo que la mayoría de los equipos quisieron en los comienzos formar parte del mismo. Nuevas reglas como la limitación de 10 segundos para pasar de campo o la eliminación del salto tras canasta harían más atractivo el juego. Además, que los Minneapolis Lakers, uno de los equipos destacados de esta liga, que contaban con la figura de George Mikan (el primer gran dominador), vencieran en una especie de campeonato del mundo extraoficial a los Rens, daría un prestigio aun mayor a este torneo. Pero cuando todo parecía ir sobre ruedas, poco después, 3 de los conjuntos más potentes abandonarían la NBL para unirse a la Basketball Association of America (BAA), que comenzaría en 1946. En 1949 la NBL desaparecería y sus miembros supervivientes se unirían a la última liga creada. Con la llegada de estos equipos, la BAA pasaría a denominarse National Basketball Association, la NBA como la conocemos desde entonces.

Los cimientos estaban puestos. Se divisaba el ideal. Comenzaba el sueño.

 

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