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Héroes desde el banquillo

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El fútbol es un deporte de once contra once. Eso dicen las reglas. Pero en realidad son más los que deportistas que disputan un partido. Hasta 14 jugadores de un equipo pueden acabar jugando un mismo encuentro. Sí, los cambios existen y pueden ser claves. La semana pasada, Vicente Iborra, jugador del Sevilla de Sampaoli, salía desde el banquillo y daba la victoria a su equipo frente al Betis, en todo un derbi sevillano. Por si fuera poco, jornadas antes, había remontado un partido. Fue contra el Celta de Vigo y anotó un hattrick saliendo desde el banco.

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Un jugador suplente no significa que sea peor o tenga menos calidad que los titulares. Muchas veces los entrenadores buscan tener un revulsivo, un jugador que cuando todos estén cansados entre al campo con garra y velocidad para romper a la defensa rival. Saber gestionar adecuadamente los cambios en un partido puede ser un factor determinante. En un encuentro de la Serie A, el Milán iba perdiendo por tres goles a cero contra el Leece. Kevin Prince Boateng, actual futbolista de Las Palmas que se encontraba jugando en el equipo rossonero, entró desde el banquillo y empató el partido anotando tres goles.

El 23 de octubre de 1999, se enfrentaban el Chelsea y el Arsenal en un partido de la Premier League. El Chelsea se había adelantando en el marcador y ganaba el partido de manera contundente, por dos a cero. Hasta que entró Kanu al terreno de juego. El futbolista nigeriano fue un quebradero de cabeza para la defensa blue y con una actuación para la historia anotó un triplete para remontar el partido y dar la victoria al Arsenal.

En España también tenemos algunos ejemplos, sobre todo en momentos importantes, como las finales de la Copa del Rey. En la final del 2005, en un partido que enfrentaba al Betis y al Osasuna, hubo un protagonista inesperado. Dani, jugador del equipo verdiblanco entró en el 90 y rompió el empate en el marcador dando la victoria a su equipo en el 115. En la final del año anterior, en la de 2004, Galletti había realizado una gesta similar. El Real Madrid y el Zaragoza habían empatado a dos tras los 90 minutos, con goles de Beckham y Roberto Carlos por parte del equipo blanco; y David Villa y Dani por parte del equipo aragonés. En la prórroga, Galletti, que había entrado en el minuto 60 daría la victoria al Zaragoza con un gol en el 110.

 

No solo en las ligas o copas nacionales hay héroes inesperados. En las competiciones internacionales, tanto de clubes como de selecciones, son varios los jugadores que pasaron a la historia saliendo desde el banquillo. En las finales de Champions tenemos varios ejemplos. Kluivert dio la victoria al Ajax en la final de 1995 contra el Milan de Capello. Henrik Larsson, que había entrado al césped en el minuto 60, revolucionó la final de Champions de 2006. El Arsenal se había adelantando en el marcador gracias al tanto de Sol Campbell. Con la entrada del futbolista sueco al campo, el partido cambio radicalmente. Dos asistencias y una actuación estelar permitieron al Barcelona remontar el partido y ser campeones. Incluso Dietar Hamann, sin ser un goleador, fue clave en la final de Champions que enfrentó al Liverpool y al Milán en Estambul. El alemán entró en la segunda parte y liberó a Steven Gerard para empezar la remontada más famosa de la historia del fútbol. Su gran labor defensiva fue clave en ese encuentro.

Si hay unas sustituciones que representa el éxito son el caso de Ole Gunnar Solskjaer y Teddy Sheringham en la final del United contra el Bayern de Munich en 1999. El Bayern de Munich se había adelantado en el minuto 5 con un gol de Basler y dominaba el encuentro. En la segunda parte, Solskjaer y Sheringham entraban al terreno de juego y remontaban el partido con dos goles en el descuento, en el 91 y el 93. Por si fuera poco, Solskjaer ya había realizado grandes actuaciones saliendo desde el banquillo, como los cuatro goles que le marcó al Nottingham durante un partido de Premier League, entrando en el minuto 80.

 

Ser el héroe en una final de Copa o de Champions es una gesta enorme pero hay algo que lo supera: dar un Mundial, una Eurocopa o una Copa América a tu país. El ejemplo más reciente, en el Mundial de Brasil. Mario Götze dio el Mundial a Alemania con un gol en la prórroga. Además durante esa misma competición, Tim Krul había dado el pase a Holanda saliendo en el último minuto de la prórroga y parando dos penaltis. Otro alemán, Bierhoff, en la final de la Eurocopa del 96, empató el partido contra la República Checa y dio la victoria a su selección con un segundo gol. David Trezeguet, en la final de la Eurocopa del 2000, disputada contra Italia, acabó marcando el gol de oro que daba el título a Francia. En América, Francisco Silva anotó el penalti decisivo en la final de la Copa del Centenario, tras entrar en la prórroga.

Son muchos los jugadores que, saliendo desde la caseta, revolucionaron un partido y se convirtieron en los protagonistas de su equipo, porque, para entrar en la historia, no es necesario jugar los 90 minutos.

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