Baloncesto

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Hasta siempre y muchas gracias, Xavi

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Pensaba que no llegaría el momento de escribir estas palabras, pero, como todo en la vida, llega. Tras ocho años al frente del banquillo culé, Xavi Pascual dice adiós, o mejor dicho, le decimos adiós.

La situación es insostenible en la sección, la derrota en la final de la ACB frente al Real Madrid a pesar de contar con el factor pista a favor, ha sido el detonante de una muerte anunciada que venía palpándose desde la eliminación en cuartos de Euroliga frente al Lokomotiv Kuban. Son dos temporadas consecutivas sin más títulos que una Supercopa Endesa a principios de esta campaña, un premio menor que no puede salvar un proyecto.

Xavi Pascual se va, si, pero su legado permanece. Ha sido en mi opinión el segundo mejor técnico de la historia del club, sólo por detrás de Aíto, quien a diferencia de Pascual, no puedo conseguir el cetro europeo, por tanto el debate no está tan cerrado. La relación del técnico de Gavá con el Barça ha durado más de una década. Todo comenzó en la temporada 2004/2005, cuando Pascual se incorporaba al Barça como técnico del equipo en Liga EBA y coordinador del los equipos base, con los buenos precedentes de su etapa en el Aracena, conjunto al que subió a la LEB Plata.

Fue ya en la temporada 2005/2006 donde dio el gran salto y se convirtió en el segundo entrenador del Barça, a las órdenes de Dusko Ivanovic. Esto fue así hasta febrero de 2008, donde tras una pésima gestión, el entrenador yugoslavo sólo consiguió una Copa del Rey ante el Real Madrid en la que Jordi Trias fue elegido MVP, en toda su etapa de coach culé. El Club estaba de nuevo en la situación de buscar nuevo técnico, pero antes de embarcarse en otro proyecto, decidieron terminar la temporada confiando en Pascual como primer técnico. Hicieron bien, porque Xavi consiguió clasificar al equipo para la siguiente edición de la Euroliga y salvar así los muebles de una pésima temporada.

Con la entrada de Creus al finalizar el curso baloncestístico 2007/2008, se decidió apostar dos años más por Pascual y recuperar a Navarro de su travesía por Memphis y a Marc Gasol (cosa que no se consiguió). La temporada fue bien y Pascual ganó la Liga ACB contra todo pronóstico al Baskonia, robándole el factor pista con un triple imposible de Basile para después rematar la faena en el Palau. La temporada siguiente fue gloriosa: El Barça ganaba su segunda Euroliga en París ante el Olympiacos mostrando un juego que enamoraba a toda Europa, llevándose también la Copa del Rey y la Supercopa sin embargo, Baskonia le devolvió la moneda en la final de la ACB, y se la llevó. La 2010/2011 fue también otra gran temporada con Supercopa, Liga y Copa del Rey. La 2011/2012 doblete con Supercopa y Liga, pero ya empezaba a asomar el Madrid de Laso, el cual le ganó la Copa del Rey y le puso la Liga muy complicada.

Las temporadas fueron pasando, y el Madrid de Laso le fue comiendo terreno a un Barça que no supo fichar ni renovar bien tras la marcha de la columna vertebral con la que había sido campeón en París. Pascual no supo renovar su excelso esquema de corte defensivo, con tantos sistemas para defender bien y encontrar sólo las buenas opciones en ataque. Las medianías que traía la dirección deportiva (imagino que dando él su visto bueno), el crecimiento del enemigo que traía a los mejores sin importar pagar algo más, y la decadencia y autocomplacencia propia del deporte, hicieron el resto.

Se ganó una Liga en 2014, que parecía dar la vuelta al ciclo que había empezado el Madrid, pero no fue así. Laso siguió para las delicias de los madridistas, el Madrid lo ganó todo, con el mejor juego visto en Europa en 25 años y dejaba al Barça en dos temporadas sin títulos (sólo la mencionada Supercopa esta temporada), las suficientes para hacer saltar por los aires un proyecto deportivo titubeante desde febrero de 2014.

¿Se ha sido injusto con Xavi Pascual? Obvio. Las mismas mofas y las mismas tintas que se ha cargado contra el de Gavá, lo hicieron en su día contra Aíto, al que ahora los tribuneros del Palau, esos periodistas y aficionados que son incapaces de tragar con el éxito de alguien ajeno a sus gustos aunque vistan o luchen por la misma camiseta, piden para ocupar el banquillo, añorando tiempos mejores que ya son sólo ceniza. He sido y seré siempre Pascualista, por todo lo que ha hecho. Un hombre que reanimó una sección que estaba en un estado de descomposición avanzado, dotó de identidad a un equipo que vagaba sin rumbo por la mediocridad de la que tanto había pecado años atrás (en tiempos oscuros), haciendo ganadora a una plantilla que no se lo creía del todo. Sólo dos Copas de Europa lucen hoy en día en las vitrinas del Palau Blaugrana, una de 2003 con Pesic al mando (ese señor que el cielo nos regaló y que tras cumplir su misión de hacernos campeón de Europa, se marchó para no volver) y la otra, es suya. Historia viva del club.

El Barça y su segunda Euroliga

El Barça y su segunda Euroliga

¿Se ha equivocado Xavi Pascual? Muchísimo. El sistema y la forma de entender el baloncesto de Xavi Pascual requieren de una capacidad de concentración enorme, para saber leer los partidos, ajustar sus esquemas y no ser preso del acierto de sus jugadores o de los errores del rival. Y no ha sido capaz de entender sus propios apuntes los últimos tres años. Otro de sus grandes fallos ha sido su nula apuesta por los jóvenes que ha tenido a su cargo (que ha tenido muchos y muy buenos), hasta llegar al punto de que se harten y se marchen prematuramente a la NBA, como es el caso de Hezonja, para no dar el nivel que se esperaba. Y otros simplemente, parecen meros figurantes gracias la poca confianza que ha depositado en ellos. Las rotaciones han sido otro de sus pilares que ha terminado por fagocitarle. El sistema de acierto/error es bueno si, cuando las cosas van bien, cuando no es así, sentar a un jugador que falla la primera o las dos primeras y no ponerlo más en todo el partido acaba por sacar del partido al jugador para los siguientes encuentros y va minando su confianza. No ha tenido buena relación con la prensa que no era afín a sus intereses, y eso no está bien. Hay qué sabe capear a todos los medios, sean anti o pro, aunque tengas razón y el odio desmedido que han mostrado hacia ti sea totalmente injustificado. No todo lo ha hecho bien.

Y la más clara de todas las razones de su salida, el éxito blanco. No hay que ponerse la venda, el Real Madrid lleva casi un lustro con un sólido proyecto deportivo, desde la secretaría técnica al banquillo y la pista, una perfecta armonía de sección que juega como los ángeles, compite como sólo los campeones lo hacen, bajando al barro cuando la cosa no va bien, y trayendo las piezas necesarias de un puzle que encaja a la perfección.

Es tiempo de cambio en el Barça, y Pascual lo sabe. Su marcha junto a la ya anunciada de Creus es lo mejor para el equipo en estos momentos. Aire fresco, nuevos fichajes, otro entrenador que traiga ilusión y otro sistema diferente de baloncesto. El baloncesto de Pascual funcionó de maravilla, pero a diferencia del sistema de Laso, no ha sabido renovarse en las malas situaciones.

Una Euroliga, 4 Ligas ACB, 3 Copas del Rey y 4 Supercopas. Una barbaridad.

Te doy las gracias de corazón, Xavi, y me duele muchísimo tener que decirte adiós, pero como culés que somos los dos, sabemos que es lo mejor. El Palau siempre te querrá, tu legado estará siempre en el club y espero que vengas a tu casa muy a menudo. Son tiempos de cambio en el Barça, ahora verás los partidos desde la grada o desde tu casa, junto a tu mujer y tu hija. Toda la suerte del mundo y espero que en los equipos a los que entrenes te vaya de maravilla, porque no sé los demás, pero yo SOY PASCUALISTA.

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