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‘Guns and Boxes’: Reflexiones del GP Mónaco (2014)

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"Guns and Boxes" es un espacio creado por Jose Carlos de Celis, que pretende exponer algunas ideas, comentarios y reflexiones después de Gran Premio de Fórmula 1

EL ENCANTO DE MÓNACO

Antes de las emocionantes vueltas finales, había empezado a justificar la presencia de Mónaco en la Fórmula 1.Por historia y por encanto. Entiendo que a quien no le guste este deporte, Mónaco debe provocarle una buena siesta.

Incluso a algunos aficionados, pero no a mí. Hay carreras con poca acción, otras con tanta emoción como un campeonato de pesca por la radio, pero Mónaco siempre es Mónaco. Porque el simple riesgo y la belleza visual de ver a los pilotos esquivar los muros que sus monoplazas besan es algo realmente atractivo. Se pueden criticar otros circuitos que fueron inventados para correr, pero un Mónaco al año no hace daño. Glamour, historia y riesgo (pese a la falta de adelantamientos).

Porque una carrera en Mónaco sin cambio de posiciones también tiene emoción. Un error se penaliza mucho más que en otros trazados, pero sin arriesgar es complicado. Resulta casi contradictorio, pero quienes más se la juegan suelen tener más castigo. Y a veces sin necesidad de ello: Una avería (otra más) arruinó el podio que se había ganado Vettel en la salida y un toque con un doblado estropeó el podio que había heredado Kimi tras el fallo del Red Bull de Sebastian. Pero ¿dónde si no en Mónaco puede verse a un Marussia puntuar? La carrera de Bianchi fue magnífica, también favorecido por los abandonos, accidentes y averías. Terminó octavo y una sanción le dejó finalmente noveno. Merito enorme el suyo, de cualquier modo.

MERCEDES Y LA TENSIÓN

Mercedes venció también en Mónaco con un doblete, lo cual es señal inequívoca de que no son solo motor. En un circuito apenas exigente con el propulsor, dominaron durante todo el fin de semana. En menor medida que en otros lugares, cierto, pero más por las características de la pista que por avance de los demás o retroceso propio. Llevan cinco dobletes en seis carreras y el único enigma es qué piloto de los dos ganará el mundial. Si de mi dinero se tratara la apuesta, seguiría jugándomela a Hamilton, pero la victoria de Nico Rosberg le ha devuelto el liderato al alemán.

El 0 que cosechó Hamilton en Australia es clave hasta el momento, ya que desde ahí Lewis ganó cuatro grandes premios y Rosberg solo el de Mónaco, pero es que Nico no se ha bajado de las dos primeras posiciones en las seis primeras carreras. Y, con esa lucha entre compañeros, crece la tensión. Hamilton ya ha intentado provocar y no se le ha visto contento ni en la jornada del sábado, cuando un error de Rosberg le impidió dar su vuelta definitiva, ni el domingo sobre el podio. Debe ser complicado asumir que tienes el mejor coche y que tu propio compañero pueda ser el que te aparte de la gloria. Hay tensión y crecerá según pasen las carreras y se vayan quedando (todavía) más solos en la clasificación.

LA MALA FORTUNA NO QUITA LO VALIENTE

Propongo que la frase “lo cortés no quita lo valiente” se cambie por el título de esta parte del análisis. Raikkonen y Vettel están sufriendo una serie de contratiempos a lo largo de esta temporada que les impiden estar al menos a la altura de sus compañeros. Ninguno de los dos empezó a su nivel, su peculiar estilo de conducción les impedía dar lo mejor de sí mismos, pero incluso ahora que parecen haberse adaptado, la suerte no les sonríe. Ambos iban camino de podio cuando se retiraron. En el caso de Vettel, es la segunda carrera (de seis) en la que abandona antes de la vuelta 5. Demasiado castigo para el tetracampeón. Eso no eclipsa la gran actuación que sigue firmando su compañero Daniel Ricciardo. Dio lo mejor de sí mismo y estuvo cerca de adelantar a Hamilton (tan cerca que quizás en otro circuito lo hubiera logrado).

Algo parecido sucede en Ferrari. Raikkonen ha empezado el año de la peor forma posible, pero va cogiendo el punto al monoplaza y estaba en buena disposición en Mónaco. Tampoco eso quita méritos a Alonso, que estuvo desaparecido en carrera con un desierto tras él y sus perseguidores muy alejados y sin opción real de poder adelantar a Ricciardo. Una carrera que, sin embargo, deja un buen número de puntos, de esos que aportan regularidad y que al final del campeonato te permiten estar en la parte alta. 23 carreras sin abandonar. Aunque en ese apartado tiene a dos por delante todavía: Max Chilton, que suma ya 25 grandes premios consecutivos terminados, y Jenson Button, que lleva 29 desde el Gran Premio de India 2012.

EL DISFRUTE DE LA F1 Y LA DÉCIMA

Se respira entre el aficionado medio a la Fórmula 1 cierta desidia, y es preocupante tratándose de la sexta carrera. Saber que hay un ganador casi seguro resta interés a este deporte si nos quedamos en la superficie. El consejo evidente es disfrutar de la Fórmula 1 como conjunto y también como individualidades. Hay luchas interesantes entre compañeros, hay pilotos jóvenes con ganas de demostrar cosas, hay actuaciones como la de Bianchi o las de Kvyat, que no tuvo fortuna en Mónaco. Hay, a fin de cuentas, 20 coches más que no son plateados.

Más allá de Mercedes, que están en su propia liga, el fin de semana deja a Alonso como ganador moral junto a Ricciardo de cara al tercer puesto en el mundial, y a Vettel como perdedor. Casualmente Fernando es madridista y en su twitter mostró cómo vivió la Final de la Champions League. Casualmente también (o no), Vettel se había declarado del bando del Atlético de Madrid de cara a la gran cita deportiva del sábado. El alemán tiene mucho talento, pero el talento a veces dobla la rodilla ante el destino, y el destino hablaba de La Décima. Siguiente revancha, en el Gran Premio de Canadá, en quince días.

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