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Guerra de poderes en el Manchester United

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La actual temporada del Manchester United, con el paso del tiempo, parece cada vez tomar un rumbo más oscuro. Tras alejarse de la cuarta plaza en la Premier League, una catastrófica derrota ante el Midtjylland FC de Dinamarca en Europa League deja al equipo mancuniano en un estado de crisis alarmante. Los malos resultados y actuaciones apuntan como máximo responsable al entrenador Louis Van Gaal, quien todavía sigue a cargo del club, hecho que sigue sorprendiendo a todo el entorno futbolístico mundial. Lo que se desconoce es que, más allá de Van Gaal, hay una guerra interna en la directiva del United sobre quién puede ser el reemplazante del holandés. Dentro de ese panorama de conflicto se han definido tres nombres como candidatos principales: José Mourinho, Mauricio Pochettino y Ryan Giggs, cada uno auspiciado por un sector especifico de la dirigencia.

Ed Woodward, director ejecutivo y cabeza del Manchester United, se inclina por el perfil de Mourinho, un tipo ganador, mediático y con una atracción comercial que encaja con la visión de Woodward. El dirigente preferiría esperar a que termine la temporada para dar fin al contrato de Van Gaal antes de cerrar un acuerdo con Mou. De igual manera, esto le sirve para darle oportunidad de ganar un trofeo a Van Gaal: no es secreto que Woodward es el responsable de que el holandes todavía se mantenga como entrenador del equipo, pues fue él quien recurrió al ex entrenador de Barcelona y Bayern, tras el fracaso con Moyes.

La llegada de Mou, no es bien vista por Sir Bobby Charlton: la leyenda del futbol ingles, no ve al luso como un entrenador ideal por su explosiva personalidad. Además, Mourinho no suele durar mas de tres temporadas en en equipo y la entidad mancuniana ha dejado claro que la preferencia es que tras la era Van Gaal el club se enfoque en un proceso a largo plazo. De igual manera, es ineludible que ante la ya confirmada llegada de Pep Guardiola al Manchester City, el United no puede quedarse de manos cruzadas y permitir que el vecino de al lado se convierta en una potencia local y europea. Traer a Mourinho sería una buena respuesta al nombramiento de Pep.

En la fracción más conservadora de la directiva (los Glazers, dueños del United) el trabajo de Mauricio Pochettino en Tottenham ha generado mucha interés. Pochettino ha sabido usar los recursos del club de norte de Londres, gastando solo lo necesario en el mercado e impulsando el talento joven dentro del equipo, todo eso bajo un futbol ofensivo aunado a una buena estructura defensiva. Todas estas características se ajustan a la visión a largo plazo que quieren darle los Glazers al club. Pochettino no sería una solución inmediata, pero con la cantidad de jóvenes que tiene el United (Shaw, Varela, Borthwick-Jackson, Lingard, Memphis, Keane, Martial o Januzaj entre otros) el argentino tendría material suficiente para moldear un equipo con su idea y lograr que el entretenimiento vuelva a ser orden del día en Old Trafford, una de las razones por las que se ha criticado mucho a Van Gaal. La desventaja para el ex entrenador del Espanyol es que en su historial todavía no ha dirigido a un equipo grande en Europa y existe temor ante un posible nuevo caso Moyes.

La tercera opción, apoyada por Sir Bobby Charlton, Sir Alex Ferguson y La clase del ’92 (Neville, Scholes o Butt, que aunque no son directivos, tienen alcance mediático importante) es el actual número dos de Louis van Gaal, el galés Ryan Giggs. Desde que dirigió de manera interina el club en 2014, Ryan ha sido visto como el único con la espalda suficiente como para intentar construir un legado que pueda en algún momento ser comparado con el de Ferguson. Es el jugador más laureado en la historia del club, con más de 25 años dentro de la entidad, una figura que emana respeto entre jugadores e hinchas, y que adicionalmente lleva tres temporadas preparándose para tomar el puesto de entrenador de manera definitiva. Las dudas con Giggs surgen por su experiencia: idealmente se esperaba que Van Gaal dejara un equipo competitivo con una idea clara y que Giggs pudiera tomar esa base y catapultarla al éxito. Sin embargo, los hechos muestran que, hoy por hoy, el club se encuentra muy lejos de ese escenario y el prospecto de que una persona sin experiencia sea la solución no es muy alentador para los fanáticos y mucho menos para los inversionistas del United, aunque esa persona fuera el legendario Giggs.

Y es así como, mientras internamente en la directiva del Manchester United existe una batalla de poder, los días pasan y los hinchas sufren con la actualidad del equipo más ganador en Inglaterra. Los dirigentes de los diablos rojos continúan siendo incapaces de tomar una decisión en cuanto al futuro entrenador del equipo, no hay espacio ni flexibilidad en las distintas opciones que maneja cada sector de la directiva y tal incertidumbre solo ha generado prolongar lo inevitable: dejar al United al borde de no tener ya nada por lo que luchar en esta temporada y complicar el futuro para quien sea que eventualmente reemplace a Louis Van Gaal.

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