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Guerra abierta entre los ultras del Inter e Icardi

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Cuando las aguas parecían más calmadas tras la renovación y el buen rendimiento individual de Mauro Icardi en el Inter, la reciente publicación de la autobiografía del capitán nerazzurro –titulada ‘Siempre adelante’- y los comentarios vertidos en ella acerca del episodio vivido con los ultras la pasada temporada han vuelto a situar al argentino más en el ojo del huracán que nunca.

El episodio en cuestión se retrotrae a febrero del año pasado cuando Icardi lanzó una camiseta a la grada en la que se encontraban los seguidores más radicales del Inter en su visita al Mapei Stadium de Reggio Emilia y ésta le fue devuelta al césped con desprecio lo que encendió una situación tensa entre el jugador y la grada que parecía haber quedado enterrada en el pasado a base de goles.

Sin embargo, el relato que ha hecho el futbolista de los hechos en su biografía ha sentado como poco menos que una traición entre la Curva interista. “Estaba enfadado porque había jugado muy poco. Los aficionados comenzaron a silbar y nos llamaron a la grada. Tuve el valor de afrontarlos junto a Guarín. Mientras me voy acercando, recibo insultos y gritos de todo tipo. Al lado de la red hay un niño que me pide la camiseta. […] Lástima que un capo ultrà se la quita y me la lanza de vuelta con desprecio”, relata Icardi en esas páginas.

“En ese momento, me hubiese gustado golpearle por el gesto de bastardo que acababa de hacer. Y comencé a insultarle de forma dura: ‘Pedazo de mierda, te haces el valiente y el prepotente con un niño para hacerte ver por toda la grada. ¿Te crees duro? Deberías avergonzarte, deberíais avergonzaros todos’. Dicho esto, le tiré la camiseta a la cara. Con el estadio vacío, la dirigencia nos envía de nuevo al césped para hablar con los tifosi. Me ofrezco voluntario, no tenía ningún miedo de ninguno de ellos. Los ultras pretenden que me disculpe pero yo no debía pedir perdón por nada y enciendo los ánimos: ‘Si sois aficionados de verdad, tendríais que aplaudir cuando se gana pero también cuando se pierde”, añade el argentino en su biografía.

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Y añade, “Nadie antes había tenido el valor de enfrentarse de forma tan directa a los capos históricos de la hinchada interista. En el vestuario me reciben como a un ídolo pero los dirigentes presentes temían que los aficionados pudiesen esperarme en mi casa para hacérmela pagar aunque yo fui muy claro: ‘Estoy dispuesto a enfrentarme a todos ellos uno a uno. Quizá no sepan que he crecido en uno de los barrios sudamericanos con mayor criminalidad, con cádaveres por las calles. ¿Cuántos son? ¿Cincuenta, cien, doscientos? Perfecto pues hacedles saber que traeré a cien criminales de Argentina que los matarán allí mismo’. Había lanzado estas frases exageradas para hacerles entender que no iba a plegarme por sus amenazas”.

La respuesta de los ultras no se hizo esperar y las pancartas en alusión a Mauro Icardi en el Giuseppe Meazza fueron una constante durante la derrota del Inter ante el Cagliari -en la que, además, el nueve argentino falló un penalti con 0-0 en el marcador- rodeada por una atmósfera de tensión máxima sobre su figura y una división de ánimos entre los diversos sectores del estadio que variaba del odio a los aplausos, incluso tras el fallo desde los once metros.

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En los mensajes colgados de la Curva Nord de San Siro podían leerse proclamas como “Utilizas a un niño para justificarte y salpicarnos… ni eres un hombre, ni eres un capitán, eres sólo una vil mierda”, “Icardi: el bastardo eres tú, inventándote estupideces para vender más, mercenario infame” o “100 goles y 100 trofeos no borrarán la mierda que eres”, indicándole además que se quitase la cinta de capitán del equipo.

No quedó ahí la situación, ya que un grupúsculo de unos cuarenta ultras nerazzurri se presentaron ya de noche a las puertas de la vivienda del capitán del Inter, dispuestos a enfrentarse con el futbolista argentino y con otra pancarta en la que rezaba “nosotros aquí estamos, avísanos cuando lleguen tus amigos argentinos”. Una situación que obligó al portero de la finca a mostrar su pistola para dispersar a los tifosi radicales allí presentes.

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En un intento de calmar los ánimos, Mauro Icardi ha intentado rebajar la tensión a través de las redes sociales con un comunicado en el que afirma que las palabras recogidas en su autobiografía son el reflejo de la zozobra, el calentón y la mala situación del equipo posteriores al partido contra el Sassuolo que ha desatado el cisma entre el jugador y una parte de la afición. “Es a vosotros a quienes busco cada domingo cuando marco, es vuestro abrazo el que busco primero porque yo amo el Inter. […] Espero que hayáis comprendido lo importantes que sois para mí y cuanta estima y amor tengo por vosotros aunque decidáis silbarme”, concluye el argentino.

Ante la situación límite de los acontecimientos, el Inter hablará en las próximas horas con Mauro Icardi para poder tomar una decisión al respecto que apunta a una sanción para el capitán . “He sabido este mismo año que estaba escribiendo un libro aunque con 23 años no creo que se deba realizar una autobiografía. El chico debe tomar su parte de responsabilidad en el asunto. En nuestro reglamento interno queda claro que todo lo concerniente al equipo, al entrenador o a los compañeros no se puede publicar y si no, se debe atener a una multa como consecuencia”, ha declarado el director deportivo Piero Ausilio.

Cara Curva Nord, sono sorpreso e dispiaciuto. Sorpreso perché relativamente all’episodio di Reggio Emilia ho semplicemente riferito di come, complice l’adrenalina post-partita ed il cattivo momento che stava attraversando la squadra, “a caldo” ho perso la testa. Volevo semplicemente rendere l’atmosfera di quell’episodio. Tanto è vero che nel libro ho aggiunto che avevo sputato fuori frasi esagerate (ed il verbo sputare già rende l’idea di quanto inopportuna fosse stata la mia reazione). Riguardo al discorso degli assassini dall’Argentina, siccome da più parti mi continuavano a ripetere che mi sarei ritrovato degli esagitati sotto casa (nota bene: non la Curva Nord, degli esagitati) ho pronunciato quella frase: ma nella biografia ho anche detto “avevo usato parole minacciose contro la tifoseria e non avrei dovuto farlo”. Sono dispiaciuto. Dispiaciuto per questo polverone che si è creato, Ho semplicemente raccontato un episodio seguendo i miei ricordi. Oltretutto se uno avesse un minimo di sale in zucca non rischierebbe di offendere la propria curva, strategicamente se fossi stato in mala fede avrei usato parole accattivanti nei vostri confronti. Non l’ho fatto perché nessuno voleva offendere o mancare di rispetto a nessuno. La fascia da capitano rappresenta la realizzazione dei miei sogni di bambino, la gioia che ho donato prima di tutto alla mia famiglia e poi a me stesso. Siete Voi che io cerco ogni domenica appena faccio gol, è il Vostro abbraccio che io cerco per primo. perché io amo l’Inter. Fra pochissimo scendero’ in campo quindi non posso più dilungarmi. Spero che avrete compreso quanto importanti siete per me e quanta stima e quanto Amore nutra per Voi anche se deciderete di fischiarmi. Vi chiedo solo una cosa da Capitano: state vicini all’Inter come avete sempre fatto, io e i miei compagni abbiamo bisogno di Voi. Con affetto Mauro 🔵⚫️🔵⚫️

Una foto publicada por Mauro Icardi (@mauroicardi) el

Mientras, por su parte, la Curva Nord también ha dicho la suya a través de su sitio web en un comunicado en el que han vuelto a desmentir las palabras de Icardi, tildándolo directamente de mentiroso. “No se debe temer a la Curva, se la debe respetar. Nadie tiene que tener miedo de nadie… pero utiliza a un niño y se inventa un episodio que nunca ocurrió para mostrarse superior a nosotros”. A la espera de cómo vuelve a recibir el Giuseppe Meazza al delantero en el próximo partido como local esta misma semana en el duelo de Europa League ante el Southampton, Icardi vuelve a ser el hombre de la discordia en el Inter.

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