Fútbol italiano

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Graziano Pellè derriba la Gran Muralla china

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Graziano Pellè, el bomber del Shandong Luneng de la Super Liga china, quiere seguir siendo también el bomber de Italia hasta el Mundial de 2018 y está dispuesto a aferrarse a ello a base de goles y más goles pese a jugar en un campeonato menor. Deportivamente hablando, no económicamente, claro está.

El tanque de Lecce ha marcado tres goles en sus últimos cuatro partidos con la selección azzurra para un total de nueve tantos en las 19 internacionalidades que alberga en su historial. Cifras con las que se ha construido la vitola de hombre de La Nazionale con una mejor media de goles por partido y, sin duda, también la del futbolista de Italia que mayor cantidad de pólvora guarda en sus botas actualmente.

Guarismos a los que añade otros tres goles en los seis encuentros disputados con el Shandong Luneng desde su llegada al club chino el pasado mes de julio por una cantidad superior a los 15 millones de euros y con los que ha potenciado su tremenda capacidad de remate dentro del área ya vista en la pasada Eurocopa y pulido asimismo sus movimientos de experto conocedor del oficio de estar dentro del área.

Leer más: Graziano Pellè, el italiano más afortunado

El nuevo seleccionador Giampiero Ventura, pese a ser un convencido continuista de las ideas que implantó Conte por pura similitud de manual y por las sólidas hechuras que mostró Italia como equipo en Francia, declaró nada más llegar a la selección que los futbolistas que no actuasen en ligas competitivas tendrían prácticamente imposible su presencia en la selección.

Y, sin embargo, Graziano Pellè sigue estando el primero de la lista para el rol de nueve, derrotando los prejuicios e imponiéndose a base de su notable rendimiento con La Nazionale y a sus evidentes virtudes para acoplarse al tipo de juego y al esquema: brega, juego directo y de espaldas, descargas, capacidad para aguantarla y acercar al bloque al área, talento para el remate tras envíos laterales, fijación de centrales, espíritu de equipo, hambre, determinación y obstinación.

Atrás quedan una Eurocopa que empezó de forma espectacular con actuaciones excelsas como su partido ante España pero que acabó con su sonada y ridícula escena en la tanda de penaltis ante Alemania y Manuel Neuer. Una estampa que, en aquel momento, parecía ser el epílogo de su etapa como nueve de la tetracampeona Italia y de la que se ha repuesto de forma reveladora.

Continuar acudiendo a la azzurra sin haber perdido galones tras su personal fiasco desde los once metros no ha debido ser una tarea fácil. Como tampoco lo es seguir contado con un papel capital en una de las mejores selecciones del planeta cuando se juega en una liga alejada del foco.

Y si no que se le digan a futbolistas como Lavezzi cuyo futuro con el nuevo técnico argentino no pinta precisamente halagüeño, a Jackson Martínez y Guarín quienes han dejado de contar para Pékerman en Colombia, a David Villa, que no volvió a jugar con España tras abandonar el Atlético o a los compañeros de torneo del Guaje en la MLS y compatriotas de Pellè como son Pirlo o Giovinco. Este último, pese a hartarse de marcar y asistir y ser poco menos que una estrella de Hollywood en Toronto, sigue sin conquistar la selección.

Pellè ha derribado tópicos monolíticos y quiere seguir haciéndolo. Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. O, mejor dicho, convóquelo míster Ventura pero mientras Graziano Pellè continúe rindiendo con Italia como hasta ahora no hay un bomber más capacitado para responder y hacer funcionar al equipo. Todo ello pese a jugar en un habitual destino de retirada como es el fútbol de China, donde se está haciendo de oro pero desde donde también quiere seguir siendo azzurro.

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