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Granell: “¿Primera? Impensable hace 10 años”

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Hoy, el cielo de Girona está gris y nublado. El tiempo de las últimas semanas ha dañado el césped del Estadi Municipal de Montilivi y el Girona FC se entrena en un campo anexo que se encuentra a unos 5 minutos andando. Llueve, cada vez con más intensidad, pero al final del entrenamiento un pequeño grupo de jugadores se queda para entrenar lanzamientos. Entre ellos está Àlex Granell, uno de los capitanes del equipo. Al terminar las prácticas de tiro, mientras el resto de jugadores se refugian en sus coches, Àlex y Eloi Amagat, otro histórico de la entidad catalana, caminan hacia Montilivi mientras hablan bajo la lluvia.

Hace unos días, bajo el sol de Almería, Granell consiguió algo con lo que ni tan solo podía soñar cuando empezó a jugar a fútbol a los 5 años: cumplir 100 partidos en segunda división con el equipo de su ciudad, el Girona. En Sphera Sports hemos podido hablar con él para comentar su larga trayectoria en el mundo del fútbol y su gran objetivo: ascender a primera división.

 

El sábado celebraste los 100 partidos en Segunda división con la camiseta del Girona. 100 partidos en tan sólo dos temporadas y media. Suena bien, ¿no?

Sí, me llena de orgullo esta cifra. Es un número especial, bonito. Además, lo es sobre todo por haberlo conseguido en tan solo dos temporadas y media. El otro día veía que de 115 partidos posibles he jugado 100. Por lo tanto, esto ya te dice que he tenido mucho protagonismo desde el día que llegué. Y sí, me gusta ser de la ciudad y haberlo conseguido. Delante tengo a referentes que también lo han logrado [Eloi Amagat, por ejemplo] y espero seguirles la pista.

 

¿Recuerdas el primer partido de estos 100?

Sin duda. Me acuerdo de los amistosos de aquella pretemporada, que para mí eran una prueba de fuego. Y me acuerdo especialmente del Girona – Racing de Santander, que se jugó un domingo a las 8 de la noche aquí, en Montilivi. Ganamos 1 a 0 con gol de Felipe Sanchón. Recuerdo aquel día, mi familia, los nervios… Fue la primera piedra en un camino que ha sido difícil, pero a la vez muy emocionante. Un camino que esperamos culminar con lo que se nos ha escapado estas dos últimas temporadas: el ascenso.

 

¿Cómo es el Àlex Granell que menos conocemos? ¿Cómo es el día a día de un futbolista de Segunda división?

Bien, yo hasta ahora he intentado seguir con los estudios. Siempre digo que afortunadamente he llegado tarde al fútbol y me he tenido que obligar a estudiar. Si hubiese llegado con 19 o 20 años seguramente no me hubiera exigido estudiar tanto, porque hubiese visto que tenía otro camino más fácil, más encarado. En este sentido, me gusta mucho ser profesor y poder decir que tengo la carrera de Magisterio, de Educación Primaria y de Psicopedagogía. A día de hoy estoy intentando sacarme títulos importantes de inglés. Soy una persona que intenta estudiar, leer en mi tiempo libre y tener hábitos y una vida muy ordenada y muy saludable para poder hacer lo mejor posible mi trabajo.

 

Y dentro de unos años, ¿te ves trabajando de profesor o en algo relacionado con el fútbol?

He estado durante tres años en el mundo de la educación, haciendo de maestro. Es un tema vocacional, que me gusta. Y no me da ningún miedo pensar en el día de mañana: me gustan las aulas, me gustan los niños. Evidentemente que me gusta mucho más el fútbol y todo lo relacionado con el fútbol. Me gustaría seguir vinculado con el fútbol o con un mundo parecido al fútbol, pero creo que la vida paralela que podría tener con el tema de la educación me llenaría de la misma manera que la vertiente del fútbol.

 

¿El Àlex Granell capitán es muy diferente del Àlex Granell profesor?

Son funciones que pueden llegar a parecerse. Aunque también es es cierto que en el mundo de la educación tienes más responsabilidades, ya que hay que enseñar unos valores a los niños. En este sentido, en un equipo de fútbol todo el mundo ya está más que educado. Aquí lo único que tenemos que intentar es llevar los valores que identifican a este Girona, intentar llevarlos dentro y fuera del terreno de juego. Sobre todo, en temas de humildad, de sencillez, de intentar apartarnos del estereotipo de futbolista que se ha creado. Un estereotipo que es muy marcado y que a mí no me gusta.

 

A tus 28 años has jugado en Primera y en Segunda catalana, en Tercera, en Segunda B y en Segunda. ¿La tuya es la historia de un jugador que ha tenido que luchar mucho en campos de fútbol semiprofesional para poder llegar hasta aquí?

Sí, creo que mi caso es atípico. Pienso que costaría encontrar a una persona que, habiendo jugado antes en segunda catalana, haya jugado 100 partidos en segunda división. A mí, como decía antes, me enorgullece mucho. Siempre me he ido marcando muchos retos pequeños: intentar alcanzar una categoría, jugar, hacerme un nombre en ella. Así lo he hecho en primera y en segunda catalana, en tercera división… Cada paso ha sido un reto: hacerme un nombre y trabajar para poder verme capacitado para jugar en aquella categoría. Lo mismo ha pasado en segunda B y en segunda, y deseo que lo mismo pase el día de mañana en primera división.

Ésta es tu tercera temporada en el Girona y tienes contrato hasta 2018. ¿Has encontrado la estabilidad aquí?

Llevaba nueve o diez años cambiando de equipo cada temporada. Siempre era bienvenido, porque era para mejorar. Al final, yo lo que tenía claro era que quería mejorar, y si esto quería decir entrar en un vestuario nuevo no me daba ningún miedo. Pero sí, ésta es la primera vez que tengo estabilidad y continuidad. También es cierto que es la segunda división, una categoría muy potente, y que hacer el salto es muy y muy difícil. Además, como ya he dicho muchas veces, irme a otro equipo de segunda no hubiera sido leal con el Girona, el club que me abrió las puertas cuando nadie lo hizo. El club de mi ciudad me permitió jugar en segunda y hacerme un nombre en la categoría. Ahora no sería leal irme a un equipo de la misma categoría.

 

Jugar en Primera división… ¿te lo has imaginado ya? ¿Qué hubiese respondido el Àlex Granell de hace 10 años, el que jugaba con el Farners en segunda catalana, si alguien le hubiera dicho que hoy estaría a un paso de jugar en primera división?

Hubiera dicho que era un loco y que era impensable, porque es inimaginable poder saltar tantas categorías. Pero sí, a día de hoy sí que me lo imagino por el hecho de haber estado tan cerca dos veces. Cuando estás muy cerca ya especulas un poco y piensas sobre cómo será el día siguiente si tú eres jugador de primera. Afortunadamente, llevo dos años y medio en segunda, dos años y medio luchando por ascender e imaginándome cómo sería Àlex Granell en primera división. Al final, cuando empiezas a jugar a fútbol de pequeño tu máximo objetivo es llegar a la máxima categoría. Creo que esto me daría una tranquilidad deportiva de por vida.

 

Sin duda, ahora estás en el momento soñado para un jugador de segunda división, pero vayamos un poco atrás en el tiempo… ¿Qué siente un futbolista cuando se queda tan cerca del ascenso dos veces seguidas?

Visto con perspectiva, son momentos de mucha madurez que han permitido crecer a la entidad. Si hubiéramos quedado décimos o duodécimos no habríamos crecido tanto. Y lo mismo en el aspecto individual de cada futbolista de los que hemos podido vivir estas 2 experiencias. Al final, para llegar a ellas hemos tenido que pasar momentos duros, pero también inolvidables… Y creo que las malas experiencias nos han hecho mucho más fuertes. Hemos sido capaces de superarlo, y ahora somos futbolistas mucho más preparados para conseguirlo.

 

Hablemos de este Girona. En el primer equipo hay 14 jugadores de menos de 26 años, seis de entre 26 y 30 y cinco de más de 30. ¿La plantilla es un buen ejemplo de la mezcla de juventud y madurez que tanto se necesita en segunda división?

Sí, un punto de madurez y otro de experiencia son importantes. Para muchos de los que estamos en el vestuario es vital tener con nosotros a jugadores que han sido y que siguen siendo importantes para la entidad, futbolistas que han sido referentes para muchos de nosotros, como Eloi Amagat o Felipe Sanchón. Este perfil de jugadores que siguen siendo exageradamente válidos para jugar y que también son referentes dentro del vestuario… Para mí son imprescindibles. Y, de la misma manera, también necesitas gente joven, con mucha hambre, que necesite competir, que necesite ganarse un sitio, que necesite crecer. Creo que esta mezcla de edades y de formas de vivir y de entender el fútbol son la combinación perfecta para tener un Girona que está luchando por todo.

 

Esta temporada has jugado más de 1100 minutos, has intentado más de 600 pases, has recuperado 85 balones, has marcado un gol… A nivel personal está siendo un gran año, ¿no?

Está siendo una temporada diferente a las anteriores por el hecho que nunca me había tocado no jugar y este año he estado siete partidos consecutivos sin participar. Igual que las cosas buenas te hacen crecer, las malas también. He tenido que exigirme más que nunca. Pero sí, está siendo una temporada buena, sobre todo porque el Girona se encuentra en segunda posición y yo me siento una persona importante dentro del equipo, dentro del vestuario. Aun así, me gustaría exigirme algo más en la faceta ofensiva, en el tema de los goles. El primer año hice cinco, el segundo cuatro y éste uno… Me gustaría terminar con tres o cuatro goles como mínimo. Sí que me exijo más, pero en líneas generales está siendo una temporada buena.

 

Una estadística más: esta temporada, en liga, has completado 379 pases en corto con éxito. De éstos, ¿cuántos debe haber recibido Pere Pons?

La mayoría… Entre Pere Pons y Borja García, la mayoría. De Pere a Àlex y de Àlex a Pere hay muchos pases, y de Àlex a Borja también. A mí me gusta más darle balones a Borja, porque son pases hacia delante, que tienen más mérito y que pueden acabar llegando a los jugadores más talentosos y determinantes del equipo.

 

La buena sintonía que se ve en el campo entre Pere Pons y tú también se ve fuera. ¿Qué relación tenéis fuera del campo? ¿Sois tan inseparables como dentro de él?

Sí, sin duda. Lo he dicho desde el primer día. Nos conocimos en la pretemporada del 2014. Él venía de estar cedido en el Olot y no estaba claro el rol que tendría. Yo llegaba del Prat como un fichaje nuevo, pero también se especulaba sobre cuál podría ser mi papel. Pero desde el primer día jugamos juntos, y nos compenetramos muy bien. De mis 100 partidos, 98 o 97 habrán sido con Pere al lado. Somos amigos dentro del terreno de juego, y fuera también. Somos del mismo perfil: catalanes, de la tierra. En este sentido, no sería justo si no me acordara también de Eloi, que es uno de mis mejores amigos, incluso desde antes de compartir vestuario aquí en Girona. Y lo mismo pasa con el grupo más catalán, con el que hemos hecho una amistad muy grande fuera del campo. Esto no quiere decir que con el resto no, al contrario. Con los otros somos muy buenos compañeros de equipo, algo que se puede palpar todos los domingos. [En el vestuario] siempre hay música, siempre hay buen ambiente, siempre hay bromas. Cuando no dejas de ganar el ambiente es mejor, pero cuando arrancamos la temporada pasada y no enlazábamos buenos partidos también se pudo ver que es un vestuario muy unido. Creo que éste es uno de los grupos más preparados a nivel de gente para hacer grandes cosas.

 

Así es este Girona. Y lo compruebo en primera persona mientras espero a que Àlex Granell, uno de sus capitanes, salga del vestuario para hablar conmigo. Desde fuera, se escuchan gritos, risas y música. Puede sonar a tópico, pero este Girona es una familia. Una familia a la que el fútbol le debe un ascenso. Un ascenso que esta temporada está más cerca que nunca.

Foto principal: La Liga

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