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El Grande Torino en los estadios de Italia

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Bacigalupo, Aldo Ballarin, Dino Ballarin, Bongiorni, Castigliano, Fadini, Gabetto, Grava, Grezar, Loik, Maroso, Martelli, il capitano Valentino Mazzola, Menti, Operto, Ossola, Rigamonti, Schubert. Diechiocho nombres que se recitan de memoria y con pasión reverencial cada cuatro de mayo en la Turín granata. Los nombres de los futbolistas que fallecieron en la Colina de Superga en 1949 y que conformaban aquel equipo de absoluta leyenda, aquel Grande Torino que sigue viviendo en todo su esplendor en el corazón de cada tifoso del Toro, sea cual sea la generación a la que pertenezca.

Sus hazañas repicarán en la historia por siempre. Lo hacen, por ejemplo, cada vez que un abuelo italiano lleva a su nieto por primera vez al estadio de su localidad y ese niño le pregunta inocentemente: Oye, abuelo, ¿por qué se llama así nuestro estadio? Y el anciano, que quizá vio jugar alguna vez a Mazzola en su propia ciudad y que supo de primera mano de la invencibilidad de Valentino y el resto de los muchachos, responderá volviendo la mirada al pasado y reavivando el conmovedor recuerdo de aquellos dieciocho hombres que nunca morirán realmente. La huella de aquel grupo de jugadores, capaz de ganar cinco Scudetti consecutivos y poblar la alineación de la Nazionale con diez de sus miembros, es tan gigantesca que los estadios de sus localidades natales o de los equipos humildes en los que dieron sus primeros pasos como futbolistas siguen portando con honor a día de hoy, casi siete décadas después de su muerte y resurrección, los nombres de aquellos que escribieron con tinta indeleble la historia inmortal de uno de los mejores equipos que jamás se hayan visto.

1 Stadio Valerio Bacigalupo [Savona, Lega Pro]
Inaugurado en 1959 en un amistoso entre el club local y el Torino. Con 4000 espectadores, es el tercer estadio más grande de Liguria tras el Luigi Ferraris de la capital y el Alberto Picco de La Spezia. La casa del Savona, actualmente en Serie D, lleva el nombre del mítico guardameta del Grande Torino pese a que Bacigalupo debutó en el Vado, de la misma provincia, y únicamente jugó una temporada con los biancoblu.

2 Stadio Aldo e Dino Ballarin [Clodiense, Serie D]
Aldo, el lateral diestro titular que le costó al presidente Novo más que Mazzola y Loik juntos, y Dino, el portero suplente que ni siquiera llegó a disputar un partido oficial con la maglia granata. A ambos hermanos está dedicado el estadio de Chioggia, su ciudad natal, en la provincia de Venecia e insertado en el Adriático con sus 3600 asientos. Allí juega la Clodiense, que el año pasado se enfrentó al Parma en el grupo D de la homónima categoría. Los Ballarin también tienen su nombre en el antiguo estadio de la Sambenettedese, hoy en desuso y tristemente célebre por haber sido el lugar del incendio que provocó la muerte de dos jóvenes en 1981 en la que es una de las mayores tragedias acaecidas en una cancha italiana.

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3 Stadio Virgilio Maroso [Marosticense, Eccellenza]
Todavía actualmente se considera a Maroso como uno de los mejores y más dominadores laterales zurdos italianos de todos los tiempos. Como no podía ser de otra forma, a su vecino más ilustre, pieza básica de aquel Grande Torino, está dedicado el modesto pero completo estadio y complejo deportivo de Marostica, su pueblo natal aunque es la nomenclatura oficial solamente desde 2014. El equipo local juega en la liga regional del Véneto. Además, en Terni, un modesto equipo con más de medio siglo de existencia, porta el nombre de AS Virgilio Maroso.

4 Stadio Giuseppe Grezar [ex Triestina, Serie D]
Albergó el auge y caída de la mejor Triestina entre 1932 y 1992 antes de que ésta se mudase al más moderno Nereo Rocco, mito entre mitos del club de la ciudad fronteriza. Bautizado en 1967 en honor del sobrio centrocampista del Grande Torino, uno de los que ganó los cinco Scudetti, hijo de la ciudad, exjugador de la Triestina. Llegaría a disputar varios encuentros con ambos clubes en el campo que portaría su nombre. El Grezar sigue en pie todavía actualmente, inmerso en inacabables remodelaciones desde 2004 para convertirlo en un multiusos moderno de propiedad municipal y con una capacidad de unos 6000 espectadores.

5 Stadio Mario Rigamonti [Brescia, Serie B | Lecco, Serie D]
Pilar defensivo del Grande Torino, Rigamonti fichó en 1941 por el juvenil granata pero no debutó con los Mazzola y compañía hasta justo después de la guerra, ya que fue cedido primero a su Brescia, de donde surgió, y después al Lecco antes de afianzarse en el Toro como titular. Su estadio fue inaugurado en 1959 ya con su denominación actual con una capacidad que hoy no rebasa los 17000. A Rigamonti también está dedicado el estadio actual del Lecco, donde jugó en 1945, desde apenas un mes después de su muerte. Desde 1993, comparte el nombre de la cancha, con capacidad para 5000 espectadores, con el histórico presidente del club lombardo, Mario Ceppi. Los blucelesti actualmente pelean por subir a Lega Pro.

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6 Stadio Danilo Martelli [Mantova, Lega Pro]
Martelli no nació en la ciudad de Mantova pero sí en uno de los municipios de su provincia y por ese motivo el estadio más importante de la región, inaugurado precisamente en 1949, fue bautizado en su honor. Actualmente, en el Martelli pueden sentarse casi 8000 personas que ven cada dos domingos a los suyos luchar por no caer a Serie D. Gregario de lujo y centrocampista de ida y vuelta, Martelli compartía apartamento con Bacigalupo y Rigamonti, con quien ya había coincido en el Brescia.

7 Stadio Romeo Menti [Vicenza, Serie B | Juve Stabia, Lega Pro]
Extremo clásico, lanzador de los penaltis y asistente de lujo de Mazzola y Gabetto en los cinco Scudetti del Grande Torino. Pocos en la historia cuentan con tantos estadios con su nombre. Debutó jovencísimo con el Vicenza, su ciudad natal, en el mismo estadio que lleva su nombre desde el mismo año de la tragedia de Superga y que hoy alberga hasta 13000 espectadores. Tras debutar con los lanerossi, Menti pasó a la Fiorentina antes de firmar por el Toro que lo cedería debido a la guerra en primer término al Milan y después a la Juve Stabia. Precisamente, el club campano también bautizó su estadio, construido en 1985 con capacidad para 15000 personas, con su nombre. La cancha del Atletico Montichiari, de tercera regional lombarda, es el tercero en discordia.

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8 Stadio Rubens Fadini [Giulianova, Serie D]
La cancha del Giulianova, descendido el curso pasado a la regional abruzzese, es seguramente el paradigma que explica el trauma y el estigma que supuso para toda Italia la pérdida del mejor equipo del país. En 1951, la directiva del club giallorosso decidió meter los dieciocho nombres de los jugadores fallecidos del Grande Torino en una urna y elegir un papel al azar. El papel de Rubens Fadini, nacido en un pueblecito de la provincia de Ferrara, fue el elegido para sorpresa de muchos que preferían bautizar el campo con el nombre de alguno de los más famosos futbolistas granata. Pese a ello, mantuvieron su palabra y Fadini, que jugó una decena de partidos con el Grande Torino como recambio puntual de Grezar y Castigliano en la medular, tiene hoy un estadio a su nombre a casi 400 km de distancia de su lugar de nacimiento.

9 Stadio Ruggero Grava [Claut, Terza Categoria Veneto]
Esta pequeña localidad de la montaña friulana es más conocida por ser un destino habitual de las pretemporadas del Udinese o del Pordenone que por su propio equipo de fútbol. Sin embargo, el modesto campo con pista de atletismo de la localidad está dedicado a su deportista más célebre. Grava, que pasó toda su infancia en Francia, realizó la mayor parte de su carrera en el país galo en equipos como el Nancy o el Girondins antes de pasar al Toro donde únicamente pudo disputar un encuentro de forma oficial ante la feroz competencia de Gabetto y Mazzola en su puesto natural, el de delantero centro.

10 Stadio Valentino Mazzola [Santancargelo, Lega Pro]
El líder y gran capitano, la estrella por excelencia, uno de los grandes futbolistas que ha parido Italia y un diez total a la antigua usanza. Cuando Mazzola se remangaba, el Grande Torino era capaz de remontar cualquier resultado adverso. Por puro homenaje a su figura se tituló en su nombre el estadio de Taranto, hoy derruido, aunque en el solar restante se construyó un palacio de deportes conocido popularmente como PalaMazzola. Asimismo, el campo del Santacargelo, todavía hoy a pleno funcionamiento con sus 2600 asientos, lleva su nombre. Este club, de la provincia de Rimini, resiste en media tabla de la Lega Pro en un grupo con equipos de renombre para la categoría como Parma, Padova, Reggiana o el ya ascendido Venezia. El estadio siciliano de la Sancataldese, en el que caben 3500 personas en Serie D, también se llama Valentino Mazzola.

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11 Stadio Franco Ossola [Varese, Eccellenza]
Liviano, prolífico de cara a gol y posiblemente, el mejor jugador en cuanto a técnica se refiere del Grande Torino. Ossola llegó a Turín en 1939 con apenas 17 años y fue la primera de las incorporaciones que desde 1943 conformarían el legendario equipo granata. Pese a su precocidad, ya había debutado con el primer equipo del Varese, la ciudad en la que nació y cuyo estadio, el mismo en el que debutó, lleva con orgullo su nombre desde 1950 y en el que caben casi 10000 personas. Actualmente en Serie D, el club biancorosso lucha por recuperar su lustre tras haber tenido que refundarse y caer hasta el amateurismo.

12 Stadio Grande Torino [Torino, Serie A]
Por fin la ciudad que dio origen, que vibró como ninguna otra con su imparable fútbol y que sigue extrañado a los héroes de Superga tiene un estadio con el nombre del equipo convertido en mito para hacerles el merecido y constante homenaje y, sobre todo, hacer justicia a su imborrable legado. Desde el pasado 24 de abril de 2016 y después de 68 años, el Stadio Olímpico de Turín, con capacidad para 28000 espectadores, es el Stadio Grande Torino. Como no podía ser de otra manera.

De entre los dieciocho futbolistas que perdieron la vida, solamente cuatro no cuentan con un estadio en su honor. Bongiorni y Schubert, francés y húngaro, por ser extranjeros y haber alcanzado toda su relevancia fuera de sus fronteras. Operto y Gabetto, por ser turineses de nacimiento y disponer de espacios de primer nivel por bautizar aunque en el caso del segundo es flagrante, dado que es el único junto al portero Bodoira que ha ganado el Scudetto con los dos equipos de la ciudad con un total de seis campeonatos. A Castigliano, natural de Vercelli, le ha eclipsado la enormidad de Silvio Piola en la ciudad, quien también tuvo su breve paso por el Grande Torino, aunque se trabaja para que una tribuna del estadio de la Pro Vercelli, en el que debutó, porte su nombre. Como con Gabetto, un club amateur de la ciudad le puso su nombre al equipo. Y, por último, Loik. Nacido en un territorio que hoy pertenece a otro país como Fiume, actual Rijeka (Croacia), le ha privado de todo reconocimiento. Sin embargo, el campo del club de la localidad piamontesa de Luserna – San Giovanni, donde todavía vive su viuda, porta de manera oficiosa su nombre.

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El legado del Grande Torino se extiende a lo largo y ancho del país. El estadio Flaminio de Roma se hizo llamar popularmente Grande Torino durante los sesenta aunque nunca se instaló oficialmente. Los modestos campos de Putignano (Puglia), Cantalupa (Piamonte) y San Prisco (Campania) se llaman respectivamente Torino ’49, Grande Torino y Caduti di Superga. Este último como los de Vignola (Emilia-Romaña) y Mola di Bari (Puglia).

En el estadio Fattori de L’Aquila (Serie D), en el Barbera de Palermo o en el Guido D’Ippolitto de la Vigor Lamezia (Eccellenza) hay diferentes placas que recuerdan a los Invencibles. Y en Jesi, en la costa adriática, o en Roma capital hay dos barrios cuyas calles se llaman via Valentino Mazzola, via Gabetto, via Loik, via Mario Rigamonti, etc. Estadios, calles, lágrimas, recuerdos y, sobre todo, relatos de generación en generación. Todo ello, y sólo en un minúscula proporción, da muestra evidente de la dimensión de aquel equipo de gigantes que supuso un antes y un después en la historia del Calcio y de Italia. Nessuno muore su questa terra finché vive nel cuore di chi resta.

 

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