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GP Malasia, un caramelito para Ferrari

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Después de una aplastante victoria de Lewis Hamilton y Mercedes en Australia, con medio minuto de ventaja sobre Vettel y dando la sensación de ir a medio gas, y después de toda una semana de dimes y diretes, de acusaciones contra Mercedes, propuestas de cambios en el reglamento y alabanzas de los alemanes para con Ferrari, Sebastian Vettel ha ganado a los mandos de uno de los coches de Maranello el Gran Premio de Malasia. Eso sí, bien escoltado por los dos Mercedes, que anduvieron cerca e incluso dieron algunas vueltas realmente rápidas, muy rápidas, pero como si ganar esta carrera fuese a generar más perjuicio que beneficio al equipo, utilizaron estrategias disparatadas tales como la de entrar a los dos coches a la vez en boxes en la vuelta 4, colocando mágicamente a Vettel en primera posición y a ellos mismo en plena faena, batallando contra Sergio Pérez, Carlos Sainz, Grosjean o Hulkenberg. Mercedes ha pasado de dominar a medio gas y con una mano en la ventanilla en Australia a sufrir una contundente derrota solo quince días después en Malasia. Y Vettel, buen amante del teatro, aprovecha este caramelito de sus compatriotas para cumplir un sueño de infancia y ganar una carrera con Ferrari. El cuatro veces campeón del mundo suda rojo, se le nota. Es ferrarista hasta el tuétano y su llegada a Maranello le ha hecho recobrar una ilusión por competir que parecía perdida en 2014. Sebastian ha empezado como un tiro y se sitúa de momento segundo en el mundial, ilusionado, como todos, con que esto no sea un espejismo sino una sólida realidad que permita a Vettel, y también a Raikkonen, luchar el mundial contra Mercedes.

Por detrás, lo más destacable fue la actuación de Toro Rosso. Los dos coches italianos estuvieron por delante de sus hermanos mayores de Red Bull, con Verstappen séptimo y Sainz octavo. El madrileño recuperó desde la decimoquinta posición gracias a una buena estrategia de dos paradas y consigue puntuar en sus dos primeras carreras en la Fórmula 1. El potencial de la pareja de pilotos de Toro Rosso es impresionante, y si consiguen retroalimentarse en lugar de entrar en batallas egocéntricas los dos saldrán beneficiados, y posiblemente se labren un futuro muy próspero en la Fórmula 1. Y por si fuese poco, otro piloto joven de Red Bull, Daniil Kvyat, quedó delante del hasta ahora intocable Ricciardo, poniendo otra nota simpática a un Gran Premio que en global ha sido nefasto para los de las bebidas energéticas, con ambos coches doblados por Vettel.

En cuanto a McLaren, la cosa va mejor aunque no lo parezca. El coche se mostró mucho más competitivo en Malasia que en Australia, aunque esta vez no pudieron completar la carrera ninguno de los dos pilotos. En China deberían estar aún más cerca, y si la mecánica aguanta, tal vez podamos empezar a ver a Alonso y Button luchando por los puntos. Quienes sí que han decepcionado son los de Lotus, que nuevamente se quedan sin puntuar, con Grosjean undécimo y Maldonado fuera de carrera por un pinchazo. El coche es mejor que su predecesor pero por unas cosas o por otras el casillero de puntos sigue en blanco. También Sauber bajó su rendimiento respecto a Australia, con Nasr duodécimo y Ericsson  fuera de carrera por un trompo en las primeras vueltas. Por último destacar el debut de Roberto Merhi, que por fin pudo correr una carrera de Fórmula 1 aunque sin demasiado aliciente, ya que su compañero Will Stevens, el único rival al que se puede enfrentar Roberto, no pudo ni siquiera salir a pista por problemas en el sistema de combustible de su Manor.

Dentro de quince días un nuevo Gran Premio, esta vez en China, donde veremos si de verdad podemos ilusionarnos con un mundial disputado entre Mercedes y Ferrari o si el equipo alemán simplemente cuida de su ventaja aunque sea a costa de no utilizarla.

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