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GP Canadá: La Fórmula 1 toca fondo

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El Gran Premio de Canadá, que tradicionalmente suele ser uno de los más divertidos de la temporada, ha servido para afianzar lo que era un runrún cada vez más repetido. La temporada 2015 está siendo una de las peores de toda la historia de la Fórmula 1, la competición aburre, los coches son lentos, los adelantamientos grotescamente sencillos y los pilotos más bien son gestores que en ningún momento alcanzan su límite de prestación porque eso incluso podría ser contraproducente para su resultado final. Y lo peor es que cierto grupo de aficionados, los que a sí mismos se consideran los más puros, prefieren mirar hacia otro lado y achacar las quejas al resultado de uno u otro piloto, obviando que en la temporada con más audiencia de la historia de este país Fernando Alonso terminó quinto, a 37 puntos de los de entonces del campeón. Con este panorama, la Fórmula 1, convertida en una burda parodia de lo que fue hace no más de un lustro, cabalga firme y lentamente, como sus coches, hacia la mayor de las ignominias.

Hoy en Canadá ha ganado Lewis Hamilton. No es ninguna sorpresa, ya que a la superioridad inmensa de su coche el inglés suma una destreza única en este circuito que prácticamente es fetiche para él. Incluso se permitió el lujo de jugar con Rosberg, quien por momento se llegó a creer que podría disputarle la victoria al auténtico rey de Montreal. Por detrás, y como Canadá siempre trae sorpresas, el Williams de Bottas fue tercero en lugar de cuarto y el Ferrari de Raikkonen fue cuarto en vez de tercero. Hasta en las sorpresas escatima este año la Fórmula 1. ‘Iceman’ parecía tener una ocasión pintiparada para cosechar un podio facilón debido a los problemas de Vettel el sábado, pero un trompo saliendo de boxes arruinó su carrera en favor de su compatriota, que suma así el primer podio de Williams en toda la temporada. Los segundos coche de ambos equipos sufrieron problemas el sábado y cayeron eliminados en la Q1, protagonizando todo el espectáculo de la carrera con sus remontadas. Aunque el DRS y las diferencias abismales de motor hicieron de los adelantamientos un mero trámite, si que hubo algunos en los que tuvieron que arrimarse. Primero Massa lo hizo con Ericsson y luego Vettel anduvo en el límite del accidente con Alonso y Hulkenberg. Finalmente el alemán fue quinto, solo a cinco segundos de Raikkonen, y Felipe sexto.

Por detrás destacó Pastor Maldonado, que consiguió al fin los primeros puntos de la temporada merced a una séptima posición bien trabajada. También buen papel de Kvyat, que consiguió colocarse noveno pese a la traba de su lastimoso motor Renault y superó holgadamente a Daniel Ricciardo durante todo el fin de semana. Sólo él puntúa aquí con un motor diferente a Mercedes y Ferrari, y tiene pinta de que en Austria no cambiará demasiado el panorama. En el capítulo de desgracias aparece Romain Grosjean, que arruinó su buena carrera por un toque absurdo con el Manor de Stevens, aunque finalmente se llevó un punto con la décima posición. También algo decepcionante la actuación de Sauber, que no estuvo ni cerca de puntuar pese a su motor Ferrari.

 

Pero el fraude con diferencia de este Gran Premio de Canadá, y de toda la temporada, ha sido McLaren-Honda. Pese a las supuestas mejoras de fiabilidad introducidas en el motor, los dos coches volvieron a quedar fuera de carrera, y en el caso de Jenson Button tampoco pudo participar en la clasificación. Fernando Alonso se divirtió un poco entorpeciendo durante algunos metros el avance de su antiguo rival Sebastian Vettel, e incluso se negó por radio a ahorrar combustible cuando el equipo se lo pidió. Quizá se olía que acabar la carrera iba a ser complicado de cualquier modo. Lo cierto es que McLaren defrauda y, aunque Alonso muestra la paciencia que le da el saber que con Ferrari tampoco estaría haciendo mucho más, empiezan a surgir dudas hasta en los más creyentes en el proyecto. En teoría, para Austria llegará una nueva fase de mejoras, uno de los paquetes más grandes que están programados para toda la temporada y que tendrán la misión de conseguir que Honda deje de ser el hazmerreir de la Fórmula 1. Lo cierto es que en el Gilles Villeneuve han tocado fondo.

En cuanto a Carlos Sainz, poco pudo hacer este fin de semana. El motor Renault de su Toro Rosso limitaba por completo sus posibilidades de puntuar, por lo que la duodécima posición, cruzando la meta en paralelo con Sergio Pérez, es hasta un buen resultado, sobre todo teniendo en cuenta que Max Verstappen se quedó 17 segundos y tres posiciones por detrás. No le fueron mucho mejor las cosas a Roberto Merhi, que se unió a los McLaren en la lista de abandonos cuando rodaba cómodamente por delante de Will Stevens, a quien le volvía a ganar la partida. La llegada esta semana del suizo Fabio Leimer al equipo como piloto de pruebas pone aún más en duda la continuidad del piloto español en Manor, teniendo en cuenta que sigue corriendo sin pagar por la ausencia de patrocinador. En quince días la Fórmula 1 volverá en Austria, en el remodelado A1Ring donde la competición regresó la temporada pasada. Otro circuito de motor donde la velocidad punta lo es todo y los adelantamientos, aunque sean facilones, no están en peligro de extinción.

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