Ciclismo

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La potencia sin control no sirve de nada

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Los días pasan y varias tónicas se mantienen en este Giro de Italia: Contador defiende el liderato sin problemas pese al hundimiento habitual de su equipo; el descontrol y el desgaste imperan en pelotones siempre diezmados por el terreno, las inclemencias del tiempo y la agresividad de los ciclistas; los Kruijswijk, Betancur, Zakarin, Geschke o Intxausti tratan de tener protagonismo en fugas de nivel; Richie Porte y el Sky se esconden, a Urán le puede le infortunio y el Astana demuestra con apabullante superioridad que es el equipo más fuerte por estos lares.

No hay un día en el que no pase algo en la que está siendo una de las carreras más entretenidas de los últimos tiempos. Y eso pese a que cada vez hay menos esperanza en los alicientes que pueda tener la lucha por el Trofeo Senza Fine. Pese al primer y el último epígrafe enumerados en el primer párrafo, da la sensación de que es muy difícil que se le escape este Giro a Alberto Contador.

Sí, Astana está siendo el equipo más potente si de fuerzas se habla. Sin embargo la gestión de la carrera de cara a las evidentes opciones de triunfo de su joven número uno Fabio Aru, la cosa cambia. Y mientras el ciclista español ve como sus compañeros del Tinkoff se desvanecen cada vez que hay un repecho importante o su propio líder aumenta el ritmo, el conjunto kazajo sigue sin proponer nada más que caras a caras absolutamente inviables ante Contador.

Se ha visto en las dos últimas encerronas diseñadas en el recorrido entre el circuito de Imola y el revirado camino bajo la lluvia hacia Vicenza. El equipo Astana copa los reducidos pelotones, con cuatro o cinco ciclistas como mínimo arropando a Fabio Aru tanto en carrera como en la general (Landa y Cataldo siguen tercero y cuarto). Sin embargo, son incapaces de aprovechar su insultante superioridad.

 

Contador está encantando. Sin hacer grandes esfuerzos y con su equipo tirando de bandera blanca en cuanto aparecen las dificultades, el Astana de su gran rival le está controlando la carrera. Mientras los kazajos -cinco italianos, dos españoles, un estonio y un kazajo- se dedican a tirar del pelotón como mulas en una acción tan poderosa como falta de sentido si el propósito es asaltar el liderazgo de Contador. Los ataques brillan por su ausencia -y no será por falta ni de variantes ni de gas en todas ellas- y los hay son irrelevantes.

La situación ha dado alguna que otra situación embarazosa, como en la etapa de Vicenza. A pesar del ataque de Tanel Kangert en el último descenso, el Astana no dejó de tirar del grupo principal hasta pasados varios kilómetros, pese a tener a uno de los suyos por delante. Y por si fuera poco, Fabio Aru, al que se le vio con mala cara todo el día, se desfondó en el ascenso final al Santuario di Monte Berico, perdiendo una quincena de segundos, según él por falta de azúcar tras alimentarse mal. Igual sí que se va a notar la disentería que afectó al sardo en la preparación para el Giro…

Prácticamente eliminados Richie Porte -tras su pinchazo y posterior ingenua sanción camino de Forlì- y Rigoberto Urán -que unió una caída a sus desgracia-, y con Astana y Fabio Aru en ese modo de carrera, tiene pinta, a falta de los días más decisivos contra el crono y cuesta arriba, que Veronica y Nunzia seguirán besando a Alberto Contador con la maglia rosa también los próximos días.

[Actualización: Una caída justo antes de la zona de protección de los últimos 3 kilómetros en la 13ª etapa, completamente llana camino de Jesolo ha provocado un cambio de líder. Alberto Contador se vio implicado y perdió 35 segundos con Fabio Aru, que es el nuevo maglia rosa antes de la contrarreloj, donde el español presumiblemente la recuperará]

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