Ciclismo

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Giro 2015: un recorido equilibrado y prometedor

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Se presentó en el Palacio del Hielo de Milán la edición número 98 del Giro de Italia, la carrera por etapas más prestigiosa del país transalpino y, por supuesto, una de las carreras más esperadas cada año. Lo hace con un recorrido más conservador pero probablemente más atractivo y con más posibilidades y variantes que los anteriores.

Se eliminan finales en alto -este año siete- y grandes puertos, también la cronoescalada, pero aumenta el protagonismo de la media montaña, la contrarreloj individual (los 60 kilómetros en el Trevisano serán decisivos) y los encadenados con historia. Ni más ni menos que Mortirolo-Aprica; Saint Panthaleon-Cervinia y Finestre-Sestrière antes de finalizar en Milán.

Se comienza con cuatro días en la región de la Liguria. Gran Salida en Sanremo, con una contrarreloj por equipos por la Riviera dei Fiori desde San Lorenzo al Mare, concretamente sobre el amplio carril bici habilitado sobre la antigua vía ferroviaria. Al día siguiente, etapa prácticamente llana entre Albenga y Génova, subiendo por Costa de Poniente ligur a través de la Via Aurelia. En la tercera etapa, incursión por el entroterra con sus carreteras insidiosas y constante sube y baja, antes del descenso a Sestri Levante. Algo similar pero endurecido el cuarto día, con final en La Spezia y una cota a solo 10 kilómetros de meta.

Se sale de la Liguria por La Spezia para comenzar con las etapas en la Toscana y el primer final en alto en los Apeninos, con la tendida ascensión a la estación de esquí de Abetone. Al día siguiente, jornada tranquila, con recorrido por el imperdible y habitualmente desconocido interior toscano -los alrededores de Volterra- para llegar a una clásica localidad de playa en la costa toscana en el Tirreno, Castiglione della Pescaia. El corto kilometraje de estas primeras etapas contrasta con la séptima: 263 kilómetros, gran fondo desde Grosseto a Fuggi, en las afueras de Roma, pasando por la zona lacial de tradición y tumbas etruscas.

Escaso protagonismo para el sur de Italia este año, apenas un par de etapas en la Campania. Un final en alto en Campitello Matese, en la frontera con el Molise; y más media montaña en el interior campano, en la Irpinia, con final en San Giorgio del Sannio, antes del día de descanso. Uno de los pocos traslados de la carrera -al contrario que en la última edición-, cambiando de costa, a la Adriática.

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La segunda semana está enfocada hacia la gran contrarreloj del Giro. Hasta entonces, una etapa llana subiendo por las Marcas y siguiendo la línea del mar hasta Forlì; otra jornada con cotas y circuito en Imola con final en el famoso autódromo; recorrido al norte, cruzando la llanura del Po y adentrándose en el Véneto con final en repecho en Vicenza; y nuevo día para sprinters en Jesolo, en la laguna de Venecia. El sábado, la mencionada contrarreloj entre Treviso y Valdobbiadene, la región del prosecco, con un par de repechos a mitad y antes de meta, pero grandes llanos para rodadores. Contrapunto el domingo, con el final en Madonna di Campiglio, la estación de esquí más conocida por la expulsión de Marco Pantani en el Giro 1999.

La traca final llega en la última semana, y tras coger apenas respiro el día de descanso, llega una etapa clásica. El encadenado con el Mortirolo y el final en la pegajosa ascensión a Aprica, perfecta para consolidar las diferencias que ya se hayan podido producir en un puerto mítico donde se ganan y se pierden Giros. No será una excepción este año. Al día siguiente, transición hasta la ciudad helvética, de habla italiana, de Lugano, para dar paso a una preciosa jornada de media montaña alrededor del Lago Maggiore, con el ascenso al Monte Ologno y su descenso difícil de controlar hasta Verbania.

Los últimos momentos decisivos tendrán lugar en los Alpes. En la poco conocida región de la Val d’Aosta se realizará la que, junto al Mortirolo, será la etapa reina: Saint Barthélemy, Saint-Panthaleon y final en Cervinia en los últimos 85 kilómetros de los 236 que se recorrerán. Allí ya ganó un Giro en 1997 Ivan Gotti, sobre Tonkov y Leblanc -en una carrera diseñada para Marco Pantani, que luego se cayó- y se subió por segunda y última vez en 2012.

Finalmente, el sábado se subirá el Colle delle Finestre, otro gran puerto con tramos sterrato, que ya se subió dos veces anteriormente, siempre con final inmediatamente posterior en el ascenso a Sestrière: en 2005 con victoria de Rujano y confirmación del triunfo final de Savoldelli; y en 2011 con Kiryienka en primera posición.

La etapa llana entre Turín y Milán pondrá el broche final a la carrera. El recorrido promete, aunque de momento solo Contador ha confirmado su presencia. Está por conocer de qué nivel será el resto de la participación, aunque una carrera así solo puede hacer bien por el ciclismo.

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