Ciclismo

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Gilbert sonríe en una Vuelta no apta para sprinters

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Enrique JULIÁN GÓMEZ – Hace algo más de un año, Philippe Gilbert conseguía vencer en la etapa de Barcelona, tras varios pasos por la montaña mágica de Montjuic en la Vuelta a España, después de un 2012 nefasto. Tras esa victoria, Gilbert conseguiría una victoria más en la ronda española en La Lastrilla, en las afueras de Segovia, y sobre todo el triunfo en el Campeonato del Mundo disputado en Valkenburg que le ha permitido vestir el renombrado maillot arcoiris durante todo este año.

Sin embargo, la presente temporada se le ha dado igual de mal que la anterior, hasta ahora, con actuaciones decepcionantes en esas Árdenas que dominó a su antojo en 2011 y desaparecido en la mayoría de carreras que ha disputado. Hasta, de nuevo, la Vuelta a España, que parece su ronda predilecta para redimirse de sus desdichas. Ya perdió hace unos días por apenas milímetros ante Stybar en el final en Mairena. Y hoy, en Cataluña como el año pasado, pero esta vez en la turística y costera Tarragona, Gilbert alzó por fin los brazos y mostró el primero en meta su preciado maillot de campeón mundial.

Y es que la ronda española no es un buen hábitat para los sprinters. De nuevo, a los hombres más rápidos del pelotón se les volvió a escapar una de las pocas oportunidades que iban a tener para disputar un final masivo al uso. Solo aprovecharon la etapa del Lago de Sanabria, donde se impuso Michael Matthews, ya que ni en Cáceres -cuando se impuso Morkov en un extraño sprint tras la persecución de Tony Martin- ni en la ya mentada Mairena fueron capaces de explayar sus virtudes. En Tarragona, donde la carretera picaba ligeramente hacia arriba, Boasson Hagen, un hombre más potente que rápido fue el primero en probarlo en el final, para ser superado por Gilbert cuando parecía tener la victoria hecha.

Y ya solo les quedan dos oportunidades, con las etapas llanas de Burgos y la final de Madrid, a unos velocistas cuyo bajo nivel medio les está lastrando para controlar estas llegadas. Mañana, etapa ratonera con final en ligera cuesta en Castelldefels previo paso por el durísimo Rat Penat antes de llegar a los Pirineos. Nibali, todavía con las gafas oscuras que ocultan la deformación provocada por la avispa, seguirá vistiendo el maillot rojo con Roche, que bonificó en un sprint intermedio, un puñado de segundos detrás.

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