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Getafe y Tenerife: objetivo Primera

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Entramos en la semana decisiva para conocer qué equipo acompañará a Levante y Girona a Primera División. Comienza la final del playoff de ascenso que enfrentará a Getafe y Tenerife por la última plaza que permite alcanzar el sueño de codearse con la élite futbolística española. El equipo azulón consigue el acceso a la última eliminatoria tras terminar con la ilusión de un equipo humilde que soñó con lograr una hazaña como la SD Huesca, mientras el conjunto insular consiguió continuar soñando al vencer al Cádiz en un enfrentamiento igualadísimo que se tuvo que resolver por primera vez en la historia por la clasificación en la temporada regular, en la que el conjunto dirigido por Martí consiguió arrebatar la cuarta posición a los de Cervera en una última jornada en la que el técnico cadista decidió realizar unas rotaciones extremas que le costaron perder dicha ventaja de cara al playoff.

Unos playoff de ascenso a Primera División que se convierten cada temporada en un espectáculo desbordante de ilusión, pasión y emoción como colofón a una temporada extensa en la categoría de plata del fútbol español, cargada igualmente de igualdad hasta el final gracias a la amplitud de plazas clasificatorias que ofrecen a los equipos acceder al sueño de alcanzar la gloria del ascenso. Finalizada la competición en las grandes ligas europeas, la categoría de plata adquiere total protagonismo a través de los encuentros de mayor emoción de la temporada.

La eliminatoria final enfrenta trayectorias históricas enfrentadas, mereciendo un análisis detallado de lo que nos podría deparar el enfrentamiento final por el ascenso. De una parte, comparece el Getafe C.F., club que busca el retorno inmediato a una categoría que abandonó hace poco más de un año. Tras un inicio de temporada discreto, Bordalás tomó el relevo en el banquillo a un Juan Eduardo Esnaider que no encontró el camino adecuado para que la nave azulona se dirigiera hacia el ascenso. El experimentado técnico, cuya última gesta fue ascender al Alavés a Primera, es garantía de éxito en la categoría de plata, impregnando habitualmente a sus equipos de un gen competitivo característico y reconocible, que nuevamente ha conseguido instalar, en esta ocasión en el vestuario azulón. Su llegada encauzó la marcha de un barco que parecía a la deriva, convirtiéndolo en un equipo fiable y reconocible que desde su llegada siempre aspiró al ascenso, luchando incluso por conseguirlo por la vía directa. Finalmente, se tuvo que conformar con una tercera posición impensable en las primeras jornadas que le permite competir en el playoff con pequeñas mas significativas ventajas en su disputa. Un sistema reconocible, con dos guardametas de máximas garantías como Alberto García o Vicente Guaita, que se ha hecho con la titularidad en el tramo decisivo de la temporada, a los que sumar una línea de cuatro defensas de titularidad habitual con la Molinero y Damián Suárez en las bandas y una rocosa pareja de centrales como Cata Díaz y Juan Cala. En la medular, Bordalás no dudó en incorporar en el mercado invernal a un viejo conocido, alguien de su total confianza como Sergio Mora que ofrece el equilibrio intangible y que ha encontrado en Faurlin la perfecta pareja de baile para evitar grietas en una zona de vital importancia. Por delante, la segunda línea azulona se encuentra repleta de calidad, visión de juego y gol, con amplitud de opciones, en la que Portillo es el único jugador que parece fijo por su importancia en el juego, pudiendo ser escoltado en bandas por jugadores como Pacheco, Álvaro Jiménez, Chuli o Fuster que ofrecen multitud de variantes y que hacen que el equipo madrileño carezca de previsibilidad para las defensas rivales. Si a ello sumamos una referencia ofensiva de la talla de Jorge Molina, encontramos una línea ofensiva extremadamente peligrosa, difícil de controlar y contrarrestar. La labor más complicada para el rival será encontrar antídoto para la imprevisibilidad de la alineación del Getafe en zona atacante. Además, los de Bordalás afrontan la final con la ventaja física de contar con un día más de descanso que su rival y 30 minutos menos en sus piernas, debido a la prórroga que el Tenerife tuvo que disputar ante el Cádiz.

Su rival, el C.D. Tenerife de Pep Lluis Martí, un equipo de autor y estilo reconocible, con riqueza técnica en su segunda línea y verticalidad y velocidad en punta. Con una afición inundada de fervor, fiel y apasionada ante el posible regreso aplazado a la máxima categoría del equipo de su corazón. Martí trabaja desde la base de un 1-4-2-3-1 que, como sucede con el Getafe, tiene en la variedad de recursos en segunda línea una de sus mayores riquezas. Con el internacional venezolano Dani Hernández como cerrojo en la portería, Camille se muestra como lateral de carácter defensivo y Raúl Cámara como aquel que aporta en mayor medida en labores ofensivas y de incorporación por su carril. Una pareja de centrales consolidada, con Jorge Sáenz como revelación y mayor capacidad para la salida del balón, junto a Germán, como elemento de mayor rotundidad, defensa expeditivo y que impregna de carácter a la línea defensiva. Una pareja de experiencia y compromiso formada por Vitolo y Aitor Sanz ofrecen el equilibrio en la medular al equipo tinerfeño, con Alberto como alternativa fiable que ha funcionado a la perfección durante la temporada. En la segunda línea, sólo Gaku Shibasaki tiene la titularidad asegurada. El japonés, al que costó aclimatarse a nuestro país, lo terminó consiguiendo y actualmente es el jugador diferencial del C.D. Tenerife, aportando una riqueza táctica y técnica que adereza con una tranquilidad y capacidad para la lectura de los encuentros y las situaciones que le sitúan como un jugador especial, preparado para dar un salto de categoría. En las bandas, como ocurre con su rival, diversidad de piezas y opciones, con jugadores como Aarón Ñíguez, Tyronne o el capitán Suso Santana con diferentes características que dificultan su control por parte de las defensas. Y para rematar, la línea ofensiva, compuesta por un delantero capaz de prolongar, ralentizar y posibilitar la llegada desde segunda línea como es ‘Choco’ Lozano, complementado a la perfección por la explosividad, verticalidad, regate y remate de un Amath Ndiaye llamado a destacar a un mayor nivel.

Ya está aquí la final del playoff de ascenso. Dos equipos, un objetivo común, una plaza que sólo tendrá un dueño. El retorno inmediato a Primera del Getafe tras su descenso de la pasada temporada contra el regreso aplazado del Tenerife, tras siete años de ausencia en la máxima categoría. Ilusión intacta, sueños de grandeza. Emoción garantizada, espectáculo en estado puro. Son los playoff de ascenso a Primera División.

 

 

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