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Gestión entre bambalinas en el Teatro de los Sueños

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Incluso la mejor función teatral del mundo tiene entre sus componentes las famosas bambalinas, que ocultan, que no permiten ver toda la extensión de una determinada obra. El escenario se convierte en el foco, en el centro absoluto de interés, donde los diferentes actores seducen con sus artes a todos los presentes. Sin embargo, pese a que se pueda ocultar con tiras de lienzo pintado, es indudable que ahí detrás ocurren cosas.

Old Trafford, Manchester. La parte roja de la ciudad inglesa. Los grandes focos de los medios de comunicación y opinión pública han encontrado en el Teatro de los Sueños un elixir mágico que genera titulares de todos los tipos. El Manchester United ha sido el claro protagonista del pasado mercado de fichajes, cuando llevó a cabo un gran esfuerzo económico para que la regeneración (que empezó con la salida de grandes ilustres) siga su curso.

Cifras estratosféricas, o más altas si cabe. En torno a 194 millones de euros ha desembolsado el club inglés para reforzar una plantilla que llegaba tras un fracaso casi histórico. Una inversión absoluta, que ha generado ilusión a raudales, que ha implantado un nuevo camino a seguir y que ha reunido en la ciudad a algunos de los mejores jugadores del mundo. Una estrategia económica que ha supuesto cifras negativas en el balance, con -151 millones de euros.

Sin duda, ilusión, felicidad y un estímulo a base de talonario absoluto. Pocos recuerdan la negativa temporada pasada en la que no consiguieron clasificarse para torneo continental. Con el parón por compromisos internacionales, sumado a los últimos fichajes en el Deadline Day, el club ha maquillado otro inicio de temporada preocupante, al sólo conseguir 2 puntos de 9 posibles, y en el que, además, han caído eliminados de forma estrepitosa en Capital One contra el MK Dons, por 4-0.

Tras el parón, volverá la rutina, volverá la competición, y al mismo tiempo que la ilusión por ver a este Manchester United en juego cogerá fuerza, se iniciará una doble presión por no fallar, por no seguir cosechando malos resultados. Medidas aceptadas, lógicas. Para intentar mejorar, gran desembolso, pero parece ser y convertirse en un arma de doble filo, ya que la exigencia será mayor, y la preocupación por hacer las cosas bien será un hándicap para los propios jugadores.

Al equipo han llegado jugadores determinantes, con un papel ofensivo absoluto, como puedan ser Radamel Falcao o Ángel Di María, más otros como Ander Herrera en el plano creativo. Pero, sin embargo, muchas dudas llegan cuando se mira hacia la zona trasera, a la zona defensiva. El gran hándicap este verano se localizaba en defensa. Un gran contraste entre ataque y defensa presentaba a un Manchester United poderoso, con grandes alardes de poderío en la zona delantera, pero cuyos focos no acababan de tapar con su brillo los altibajos defensivos.

Para ello, desde Old Trafford, se ha reforzado con jugadores defensivos, pero curiosamente todos tienen otro punto en común, a parte de ser defensas. Luke Shaw, Blind y Rojo compartirán vestuario como nuevos inquilinos, pero ninguno de ellos es central puro. Los tres jugadores han destacado en las últimas temporadas partiendo desde la zona del lateral zurdo, quien a priori parece ser puesto seguro para el joven inglés Shaw, y que, en segundo plano, desplazaría a Rojo y Blind al puesto de centrales. Jugadores polivalentes, quizás, que pueden ocupar la posición con un nivel óptimo, pero sin la naturaleza de jugar en su posición habitual.

Galones, brillos de potencia económica para el ataque, pero una gestión que ha generado en defensa. El escenario acogerá a grandes estrellas. Los grandes actores se llevarán los titulares en materia ofensiva, pero atrás, entre bambalinas, el Teatro de los Sueños esconde una gestión que no ha acabado de satisfacer a conocidos y extraños.

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