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#GasolinaConHielo Mugello 2016

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Moto3 había sido la locura esperada. Moto2, la locura inesperada. El listón estaba altísimo, más que en toda la temporada; pero las expectativas también eran igual de altas. Con Valentino Rossi en la pole, acompañado por Maverick Viñales y Andrea Iannone; la esperanza de ver una carrera con emoción hasta el último momento estaba justificada. Vaya si lo estaba.

CINCO MOMENTOS

1. El semáforo manda: Lo que pasa en la Q2, se queda en la Q2. Por muy positivo que pueda ser ocupar uno u otro lugar en parrilla, lo importante es lo que sucede al apagarse el semáforo. Y sucedieron muchas cosas: Yonny Hernández se la saltó; Maverick Viñales y Andrea Iannone se hundieron en el pelotón; y Álvaro Bautista, Loris Baz y Jack Miller protagonizaron una caída triple. Por delante, Lorenzo superó a Rossi con Aleix Espargaró y Marc Márquez a su estela.

2. Los sueños rotos: Como casi siempre, Lorenzo mandaba. Pero esta vez su liderazgo parecía más testimonial, ya que su ritmo podía ser replicado sin problemas por parte de Rossi y Márquez; e incluso de Dovizioso durante algunos compases. Valentino rodaba muy cómodo… hasta que el motor de su M1 dijo basta y le dejó tirado; haciendo añicos el sueño colectivo de Mugello, que ansiaba ver ganar a su ídolo casi una década después.

3. Remontadas y récord: Iannone y Maverick tenían mucho mejor ritmo del que mostraba su clasificación; y empezaron a remontar. El de Suzuki comenzó por delante, pero en el momento de superar a Scott Redding –que después abandonó por problemas mecánicos- para ponerse séptimo; se encontró con el misil de Andrea Iannone, que siguió yéndose hacia adelante hasta llegar a rueda de Dovi y, con su rebufo, batir el récord de velocidad: ¡354,9 km/h!

4. Apaguen las calculadoras: Más o menos a tres vueltas del final fue el momento. El momento en el que Márquez decidió apagar su calculadora y se olvidó por completo de su táctica de minimizar daños y recuperó su esencia. Si había llegado hasta ahí con opciones de victoria, era para intentar ganar. Y pasó al ataque. Los primeros intentos fueron infructuosos: entraba largo, Lorenzo mantenía la trazada óptima y recuperaba el mando. Así llegó la última vuelta.

5. Vendetta por Biscotto: La voracidad de la pelea entre Jorge y Marc enterró toda sospecha de ‘biscotto’. Más bien, retrotrajo a 2014, cuando ellos mismos se jugaron un triunfo que acabaría siendo uno más del 93 en su histórica racha de diez. Esta vez, pese a llegar primero a la recta de meta, fue superado por la aceleración de la Yamaha de Lorenzo, que se impuso por 19 milésimas para rubricar la ‘vendetta’ dos años después. También ayudado por el motor de la Ducati, Andrea Iannone batió a Dani Pedrosa para subir al podio.

 

Clasificación GP Mugello 2016

Resultados MotoGP Mugello 2016

Johann Zarco Lorenzo Baldassarri Moto2 Mugello 2016 - Sphera SportsMoto2: Lucky Zarco

Johann Zarco venció con una buena dosis de suerte, tras una bandera roja en una primera carrera en la que había empezado muy mal. Pudo redimirse en el caos de la resalida para imponerse por 30 milésimas a Lorenzo Baldassarri, con Sam Lowes –que dominaba la primera carrera- tercero y nuevo líder con dos puntos sobre Álex Rins, séptimo tras salir último. Axel Pons fue sexto.

Brad Binder Fabio Di Giannantonio - Moto3 Mugello 2016 - Sphera SportsMoto3: Boss Binder

Tercera victoria seguida para Brad Binder, que es más líder tras los ‘ceros’ de Jorge Navarro (caída) y Romano Fenati (rotura). En un grupo de más de veinte unidades, Binder se impuso a los locales Fabio Di Giannantonio y ‘Pecco’ Bagnaia, con Niccolò Antonelli y Fabio Quartararo completando un ‘top 5’ separado por 77 milésimas. El mejor español fue Joan Mir, séptimo.

GRANIZADO DE IDEAS

Jorge Lorenzo llegaba como gran favorito a Mugello, y salió con la victoria, lograda liderando las 23 vueltas de la carrera. Si uno se queda con estos datos –así, descontextualizados-, se imagina una carrera ‘aburrida’ en la que el balear pone tierra de por medio desde la pole y acaba con la emoción en un puñado de giros. ‘Mec’, error.

El GP de Italia ha sido, indiscutiblemente, el mejor de la temporada. A nadie le sorprendió que la victoria en Moto3 se dirimiera por 38 milésimas. A todos, que la de Moto2 se decidiese por sólo 30. Pero nadie podía imaginar que el margen más pequeño estaba por llegar en MotoGP.

Esta vez, Lorenzo tuvo la suerte del campeón. Y el motor del ídem. La suerte de que su motor dijera basta en el ‘warm up’ mientras el de su compañero esperaba para petar en carrera. Y el motor para hacer estéril la majestuosa vuelta final de un desatado Márquez, recuperado para la causa del espectáculo de última vuelta, su especialidad.

No pretende esto quitarle ningún mérito, ni mucho menos. Una vez más, volvió a cuajar una salida prodigiosa, que a la postre sería clave en su victoria. En otras carreras, cuando posee el mejor ritmo de toda la parrilla, puede incluso permitirse (aunque nunca lo haga) ceder el liderato a otro piloto y dejar el trabajo para más adelante. En Mugello no tenía esa opción.

No podía dejar en cabeza a Rossi, ya que se arriesgaba a vivir una repetición de lo sucedido en Jerez. Aun sin el potencial deseado, era consciente de que no había mejor defensa que atacar, que realizar la labor de desgaste. Y, ya sin Rossi, podía haber claudicado ante Márquez, pero porfió hasta el último suspiro y, ahí sí, el motor de su M1 le regaló cinco puntos extra.

Cinco puntos que se le escaparon a Marc como arena entre los dedos. El joven bicampeón demostró que, a la nueva inteligencia exhibida en las primeras carreras, es capaz de añadirle su esencia cuando es menester. Con Rossi fuera de escena y con capacidad para batallar con Lorenzo, volvió ese Márquez desencadenado que enamora a sus fans y frustra a sus rivales. Volvió a ser él, volvió a intuirse bajo su casco esa infantil sonrisa de un niño cuyo éxtasis llega cuando mete la moto por un hueco que parece no existir.

El premio no fue el esperado, pero las sensaciones son muy positivas, especialmente si se compara con 2015; donde salió de Mugello sin poder luchar por el podio y sin apenas opciones de Mundial. Este año las mantiene intactas, y en Montmeló intentará volver a demostrar que su Honda, si bien no está al nivel de Yamaha, sí está algo mejor que el año pasado.

El tercer protagonista no es otro que Valentino Rossi. Desde la pole, el sueño de ganar en Mugello ocho años después no era ninguna utopía. Parecía tener la carrera bajo control, hasta que el sueño se rompió, adoptando forma de motor. Desolado, volvió al box; donde se recluyó cabizbajo. Tal fue el desconsuelo que no tuvo fuerzas de salir a saludar. Eso sí, conociendo su vena competitiva, para Catalunya ya habrá transformado la decepción en motivación. Ya ha avisado: con su desventaja en puntos, es hora de correr al ataque. Bueno para todos.

Motivado estaba Iannone, ansioso por decir a Ducati: ‘Habéis elegido al Andrea equivocado’. En casa firmó su propia ‘vendetta’, días después de saber que tendrá salir de Borgo Panigale por la puerta de atrás rumbo a Suzuki. Dominó los libres y enjugó una mala salida con una remontada memorable en la que arrasó a un Dovizioso que, al menos, esta vez pudo terminar.

Dovi fue quinto tras un Pedrosa abonado a la cuarta plaza, la misma que ya ocupó en Jerez y Le Mans. Poco le importa ahora mismo al 26 un podio más o menos: su prioridad es volver a pelear por ganar. Mientras, suma y sigue para defender la cuarta posición de la general ante la amenaza de un Maverick que sólo pudo ser sexto, aquejado de problemas electrónicos.

La lucha por la séptima posición fue también la de la mejor satélite, ganada por un Bradley Smith que necesita enderezar el rumbo de 2016. El del Tech 3 pudo con el local Danilo Petrucci, que en su segunda carrera volvió a demostrar que hubiese sido un rival durísimo en la lucha por ser el mejor ‘privado’ de no haberse perdido cuatro pruebas. La peor parte del fin de semana se la llevó Tito Rabat, que no pudo correr tras fracturarse la clavícula en entrenamientos.

Siguiendo la tónica de Le Mans, no dedicaremos más que un par de líneas de desprecio a aquellos ‘hooligans’ que encuentran algún extraño tipo de placer en la generación sistemática y repetida de odio y violencia dentro de un deporte en el que la única bandera que nunca debe dejar de ondear es la del respeto.

En dos semanas, Montmeló. Nueva ocasión para que los pilotos españoles sigan demostrando, con victorias y podios, que siguen sumidos en una gravísima crisis. ¡Hasta entonces!

General MotoGP Mugello 2016

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