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Motociclismo

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#GasolinaConHielo LS39 (Montmeló 2016)

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En un paddock destruido por el dolor, una familia destrozada se congregaba para dejar a un lado las lágrimas y honrar la memoria del añorado Luis Salom de la única forma viable: con motociclismo del más alto nivel. No fallaron los chicos de Moto3, ni tampoco los compañeros del Mexicano en Moto2. Los héroes de MotoGP no podían ser menos. Y no lo fueron.

CINCO MOMENTOS

1. Minuto de silencio: Me van a perdonar hoy la licencia de reservar el primer momento a lo sucedido horas antes del apagado del semáforo; cuando absolutamente toda la familia del Mundial se conjuraba para despedir a uno de los nuestros. Luis Salom siempre amó la moto por encima de todas las cosas, y el mundo de la moto no podía menos que devolverle una pequeña parte de ese infinito amor. Todos llevaban el 39. Todos eran el 39.

Minuto de silencio

2. Un Maverick desencadenado: Las primeras vueltas de MotoGP fueron puro espectáculo. Jorge Lorenzo tomó el mando con Marc Márquez detrás, mientras Valentino Rossi remontaba hasta situarse líder, perpetrando un doble adelantamiento magistral. La pimienta la ponía Maverick Viñales, primero luchando con Dani Pedrosa por la cuarta posición; y después intentando zafarse de un Lorenzo que se desvanecía de forma inexplicable.

3. El Andrea insensato: Un plano corto del neumático delantero del 99 arrojaba cierta luz sobre su misterioso hundimiento. Una extrema degradación que le había relegado hasta una quinta posición que Andrea Iannone amenazaba con arrebatarle. El 29 tenía más ritmo y media carrera por delante para pasar al español, pero en una acción inexplicable acabaría por embestirle, afortunadamente sin consecuencias físicas para ninguno.

4. Rossi versus Márquez: Con las demás posiciones estabilizadas –Pedrosa tercero, Maverick cuarto, Pol Espargaró quinto, etc…-, sólo había un sitio donde mirar: la cabeza de carrera. Allí Márquez preparaba su ataque sobre un Rossi al que no se le intuían fisuras. El final de recta fue el lugar elegido, y al segundo intento consolidó el adelantamiento… pero no bastó. El Doctor recuperó el mando y dejó al de Cervera sin opción a réplica para llevarse la victoria.

5. Unidos por Salom: Y, si en la pista ganó Valentino, en el parque cerrado el vencedor fue el motociclismo. Allí, el #RossiVsMárquez se transformó en #Rossi&Márquez. El italiano estrechó la mano del español, recuperando una normalidad perdida en un sincero y sentido apretón. Los dos ídolos escenificaron la unión de la familia motociclista, que siempre exhibe su mejor versión cuando la tragedia golpea a uno de sus miembros.

 

Clasificación Montmeló 2016

Resultados MotoGP Montmeló 2016 - Sphera Sports

Johann Zarco Álex Rins Takaaki Nakagami - Moto2 Montmeló 2016 - Sphera SportsMoto2: Zarco gana a Rins

Johann Zarco logró batir a un correoso Álex Rins después de estudiarle toda la carrera, y cambió su habitual ‘back flip’ de celebración para honrar a Luis Salom quemando rueda en la fatídica curva. Takaaki Nakagami completó el podio en una carrera en la que el vacío del Mexicano se hizo notar en cada milímetro de asfalto.

Jorge Navarro Brad Binder Enea Bastianini Moto3 Montmeló 2016 - Sphera SportsMoto3: Navarro, el 39

Jorge Navarro se hizo con su primer triunfo en la carrera de Moto3, convirtiéndose precisamente en el 39º piloto español en lograr una victoria mundialista. El valenciano tomó la cabeza en los últimos giros y aprovechó la batalla de sus perseguidores para imponerse con unas décimas respecto a Brad Binder y Enea Bastianini, que completaron el podio.

 

INFUSIÓN DE IDEAS

Esta semana no hay granizado. No hay que enfriar las ideas, hay que templar los corazones. Llevamos todos helados desde la sobremesa del viernes, y he considerado que lo que necesitamos es una infusión relajante. Que nos ayude a seguir adelante en un lunes cubierto de silencio. Una vez acabada la inercia del GP, sólo reina el vacío en el alma del paddock.

No hay nada más obvio que señalar que absolutamente nada va a poder devolvernos a Luis Salom, al que subconscientemente buscaremos sin éxito en la parrilla de Assen. Sin embargo, cuesta pensar en mejor homenaje a su memoria que las tres grandes carreras vistas el domingo, con MotoGP como colofón.

Rossi le ofreció a Márquez la pipa de la paz, cuyo humo dibujó un 39. Un gesto de apenas centímetros que acabó con una absurda y nociva guerra civil de la que nadie podía salir como vencedor, sólo como vencido. Y Salom convirtió a todos en vencedores. Su adiós puso el foco en lo importante: el espectáculo, el respeto, el deporte. La vida.

Antes, ‘Il Dottore’ había honrado la memoria de otro deportista, considerado por muchos como el mejor de la historia: Mohammed Ali. El boxeador invencible, el que siempre se levantó, el que jamás arrojó la toalla. Como ya sucediera tras su caída en Austin, el ‘cero’ con el que salió de Mugello parecía haberle dejado noqueado en la lucha por el título.

Pero, como ya hiciera entonces, se levantó cuando el árbitro contaba: ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Seis! Boom. Victoria en Jerez y Rossi en pie. Tras el segundo de Le Mans, el fiasco ante los tifosi. De nuevo, llegaba a territorio español tendido sobre la lona. Cualquiera tiraría la toalla. La cuenta alcanzaba un ritmo preocupante: ¡Siete! ¡Ocho! ¡Nueve! Booooom. Rossi se levanta, se gira y, sonriendo, dice: “Diez”.

Diez victorias en Montmeló. Más que en ningún otro circuito. Segunda victoria del año, segunda en suelo español y segunda después de una retirada. Tras la R viene el 1. R1, como la Yamaha. Y de nuevo, metido de lleno en la lucha por el título. De ahí la sonrisa del diez. Con 114 victorias, el mensaje está claro: el único que tiene que preocuparse por una cuenta es Don Giacomo Agostini.

También le salen las cuentas a Marc Márquez, que volvió a olvidarse de la calculadora pero que volvió a salir con 20 puntos. Lleva cuatro carreras sin ganar –un mundo para alguien con su desmesurada ambición-, pero está entregado en cuerpo y alma al bien mayor: el Mundial. Tras siete grandes premios, lidera la clasificación.

Ya llegarán circuitos más propicios: Assen y, sobre todo, Sachsenring. El objetivo pre-vacaciones está casi cumplido; aunque en Montmeló nada de eso importó. Sólo quería honrar a Salom, y lo hizo con un gesto que puso a flor de piel los sentimientos de toda la familia de las dos ruedas: invirtió los dígitos de su carenado para formar un 39.

También cumplió Dani Pedrosa. No tanto por haber subido por segunda vez al podio en la presente temporada, sino por haberse visto más cerca de los líderes. Bien es cierto que el presuroso Viñales le impidió engancharse al vagón de cabeza en el amanecer de la carrera; pero se vio un Dani peleón, animoso y optimista. El avance es significativo.

Encendido sigue Maverick, llevando a Suzuki a cotas que hace no tanto parecían quimeras. Lejos de relajarse tras su primer podio, va desmelenado a por el segundo, demostrando que en cuanto se suba a la Yamaha no va a tener otro objetivo que ganar. Falta por saber cuál podrá ser el objetivo de Lorenzo en Ducati. En principio, que la moto roja no le lleve al suelo, como hizo Iannone. El 29 saldrá último en Assen y gracias. Llamarle reincidente es poco.

Mención especial para Pol Espargaró, por su quinta posición (mejor privado) y por su precioso homenaje a Salom. El 44 paseó un 39 y se arrodilló ante su recuerdo, horas después de reivindicar la unión del paddock en tan duros momentos. En pista, ganó la lucha de los privados a un Cal Crutchlow que al fin cuajó una carrera digna, entrando por delante de un discretísimo Andrea Dovizioso; seguido por la Aprilia de un inconmensurable Álvaro Bautista, Danilo Petrucci y Jack Miller, en su primer ‘top ten’ del año.

Y ya. En dos semanas, Assen. De momento, poquitas ganas. Irán creciendo, porque el motociclismo es así: adictivo por encima del dolor. Algo muy especial tiene que tener para que, pese a llevar desde el viernes sumidos en la pena y la incredulidad; el domingo fuésemos capaces de disfrutar de las carreras.

Porque las disfrutamos. Porque, desde alguna parte, Salom las disfrutó junto a todos nosotros. Y consiguió que Vale y Marc se diesen la mano. El chico más creyente del paddock logró que dos dioses del motociclismo volvieran a sonreírse antes de reencontrarse con la Catedral cuya chicane separó sus trayectorias. Por todo esto, y por 39 millones de razones más: viva el motociclismo.

General MotoGP Montmeló 2016 - Sphera Sports

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