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Gasolina con hielo: Reflexiones GP Japón 2015

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14 puntos, cuatro carreras. Dos espadas en todo lo alto y dos espadachines vestidos de azul. Uno con los adornos amarillos, otro rematado en rojo. Por primera vez en toda la temporada, ambos en los dos primeros lugares de una húmeda parrilla que auguraba una carrera totalmente en mojado, sin la lotería del ‘flag to flag’.

Se levantó la niebla y los teloneros fueron caldeando la larga madrugada española, soportada a base de café y el bullicio de unas redes sociales donde se congregaban trasnochadores, madrugadores y fiesteros recién llegados. El reloj marcaba las siete cuando el semáforo de MotoGP se fundió a negro.

La primera sorpresa llegó pronto: Valentino Rossi salió mejor que Jorge Lorenzo y llegó a tomar la cabeza, pero fue algo momentáneo. Jorge devolvió el envite y puso en marcha el plan de siempre: escaparse. Comenzó a abrir hueco de forma abrumadora; mientras la preocupación de Rossi llegaba por detrás, vestido de rojo: era Andrea Dovizioso.

Dani Pedrosa rodaba en cuarta posición sin asumir más riesgos de los necesarios, con hueco sobre un convaleciente Marc Márquez al que una horrorosa salida había relegado a la sexta posición; y que se auparía a la quinta al sobrepasar a un Andrea Iannone de nuevo diluido en lluvia, y que acabaría abandonando por problemas mecánicos.

Lorenzo, Rossi, Dovi y Pedrosa parecían haberse establecido mientras los bostezos se iban contagiando… hasta que los más ávidos lectores de las tablas de tiempos cayeron en la cuenta del formidable ritmo que empezaba a marcar Pedrosa; que en un abrir y cerrar de ojos había rebasado al de Ducati y amenazaba muy seriamente con colarse en la fiesta de las Yamaha.

Dicho y hecho. Dio caza a Rossi y le pasó sin despeinarse, con Lorenzo en el punto de mira. Cuando el 26 llegó al 99, la distancia del balear con ‘Il Dottore’ también había menguado de forma preocupante. Un primer plano de los neumáticos de Jorge dio la clave: los había destrozado con el ritmo exhibido en la primera mitad de carrera.

Lo pagó caro. Superado por Pedrosa, que se fue en pos de una victoria magistral; y por Rossi, de nuevo evidenciando un sentido táctico superior; tuvo que conformarse con una tercera posición con un claro regusto a fracaso: a tres carreras, está a 18 puntos. Ya no depende de sí mismo. Márquez fue cuarto tras superar a Dovi, con Cal Crutchlow en la sexta posición, Bradley Smith en la séptima y el invitado Katsuyuki Nakasuga en la octava.

MotoGP Aragón 2015

Moto2: Zarco, súper campeón

Proclamado campeón de Moto2 el viernes tras la renuncia del lesionado Tito Rabat; el francés Johann Zarco logró su séptima victoria del año ante Jonas Folger, al que dejó llevar el peso de la carrera antes de superarle y dejarle sin respuesta. Sandro Cortese remontó hasta el podio, con Ricky Cardús como mejor español en sexta posición.

Moto3: Aplastante Antonelli

Niccolò Antonelli dominó de semáforo a bandera, logrando su segunda victoria mundialista de forma incontestable. Miguel Oliveira y Jorge Navarro le acompañaron en el podio, con Danny Kent acariciando el título al finalizar sexto, justo por delante de su gran rival, Enea Bastianini.

 

GRANIZADO DE IDEAS

La carrera de Motegi debe ser dividida en dos lecturas básicas. La primera, sintetizada en una pregunta sin respuesta: ¿cómo es posible que Dani Pedrosa no tenga un título de MotoGP? Viendo la soberbia actuación del 26 en casa de Honda resulta totalmente incomprensible; y sin embargo así es.

Desde que llegó a MotoGP hace una década, hay un axioma que se repite una temporada detrás de otra: cuando Pedrosa se encuentra totalmente a gusto, la victoria es suya. Da exactamente igual que otros pilotos se escapen de inicio: si coge ritmo, es imbatible.

Su problema es que cada año lo es en menos carreras, pero ha evitado su primer año en blanco desde su año de debut en 2001. Tampoco es momento de lamentaciones, sino de celebraciones: 50 victorias –octavo piloto en la historia en llegar- y renovación total de su confianza de cara a 2016.

La otra lectura es la de la lucha por el campeonato. Resulta indiscutible que el piloto más rápido del momento es Jorge Lorenzo; tan indiscutible como que los títulos no los gana el más rápido; sino el más completo, el más listo, el mejor estratega. Y ese sigue siendo Valentino Rossi.

El impulso lógico para cualquier mortal hubiese sido el de apretar los dientes para tratar de seguir el infernal ritmo impuesto por Lorenzo en los primeros giros; pero Vale apostó por preservar sus neumáticos, consciente de que sería una carrera muy larga y cambiante. Una decisión inteligente que le acerca al soñado décimo título.

Lorenzo tiene un problema, el mismo que ha tenido durante toda la temporada y que se ha vuelto a reproducir en Motegi: la sensación de no tener un plan B. Cuando salir y escaparse no funciona, el título se aleja. Ahora ya sólo le queda ganar las tres carreras restante y esperar que, al menos en una, Rossi no acabe justo detrás. Más emoción, imposible.

Poco que decir de Márquez, que salvó una cuarta posición en un finde complicado –precisamente la misma que ocupó en la anterior victoria de su compañero en Brno 2014-; y tampoco mucho de Dovizioso, que estuvo correcto para recuperar terreno respecto a Iannone. Bien Crutchlow, mejor satélite por delante de Smith y del ya emblemático Nakasuga.

En una semana, más café para encarar la cita de Phillip Island, uno de los circuitos favoritos de muchos espectadores. La antepenúltima final, no se lo pierdan.

Pero antes de pensar en Australia, toda la familia vuelve a unirse ante la desgracia. En esta ocasión, los dedos de todos se encuentran cruzados pensando en el sanmarinenese Alex De Angelis, que se encuentra en coma inducido debido a una hemorragia intracraneal después de una durísima caída durante los entrenamientos libres: #ForzaDeAngelis

General MotoGP Aragón

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